La Organización Sionista Argentina le responde al periodista de La Gaceta, Federico Türpe

Post thumbnailPresidente Sergio Pikholtz en el dia de Yom Hatzmaut
El 18 de junio del corriente año, Aurora publicó una nota acerca de un periodista de La Gaceta de Tucumán, Argentina, que escribió en su nota una comparación del uso de la propaganda entre staninlistas, nazis, sionistas y otros. Para ver la nota, haga click aquí.

Este hecho ocurría a días de que la Provincia de Tucumán haya adherido al concepto de antisemitismo de la IHRA. A todas las expresiones que surgieron en ese momento, se suma la de la Organización Sionista Argentina, que por medio de estas palabras responde a Türpe.




La perversión de igualar a asesinos totalitarios con un movimiento de liberación nacional

En el abanico de teorías conspirativas, es habitual encontrar a los aparatos de propaganda como brazo ejecutor de esas teorías.

Vale entonces preguntarse: ¿son malos los aparatos propagandísticos?

Las corporaciones comerciales los utilizan habitualmente para vender sus bienes o servicios, los artistas para promover su obra, los medios de comunicación para que se consuma más la opinión de sus columnistas que la de otros y hasta los países para instalar lo que se llama la “marca país”, un distintivo que cumple dos objetos: por un lado incentivar el turismo, enorme fuente de producción e ingresos, y por otro colocar sus productos en el exterior generando ingresos económicos.

Los puristas del marketing podrán argumentar que es necesario diferenciar propaganda de publicidad, explicando que la propaganda intenta comunicar un valor o una certeza y la publicidad transmitir data de un bien o servicio para resolver una necesidad.

Más allá de lo valedero de las dos perspectivas, el objetivo pareciera ser el mismo: el mensaje.

Sobre este tema de la propaganda, entre otros, el prestigioso periódico La Gaceta de Tucumán fundado en 1912, publicó en su edición del 13 de junio la columna “El camino hacia la libertad” del periodista Federico Türpe.

Promediando la columna editorial, el periodista escribe: “Es innegable que los grandes aparatos de propaganda son anteriores, como los del nazismo, el sionismo, el stalinismo o el peronismo. Pero son publicaciones de Billiken comparados con lo que vendría después, hace unos 70 años, con la nueva era informática, internet y la globalización de las telecomunicaciones”.

En la consideración de Türpe, los aparatos de propaganda en manos del nazismo y el stalinismo son lo mismo que en manos del sionismo, el Movimiento de autodeterminación y liberación del pueblo judío.

¿De verdad Türpe considera publicación de Billiken a los asesinos nazis y stalinistas que mataron a millones de personas?

Resulta hasta ocioso señalar que los nazis hicieron del asesinato de judíos la razón de su existencia, llevaron adelante su causa aniquilando a seis millones, además de matar otros dos millones más de otras minorías, y que el stalinismo exterminó a 66 millones de disidentes y opositores políticos, entre los cuales también se encontraban especialmente los judíos.

Con colectivos de esta estirpe totalitaria y asesina, el periodista Türpe compara a los sionistas.

No necesitamos explicar las diferencias entre unos y otros, sería como tratar de explicar por qué un perro es perro y no es cerdo. Sin embargo, no debemos dejar pasar por alto la perversión que implica igualar a asesinos totalitarios con un movimiento de liberación nacional que precisamente fue perseguido por esos totalitarismos. No debemos dejar que nos confundan. Los nazis y el stalinismo compartieron su aversión a los judíos y los hicieron presa de su conducta sanguinaria. Y el sionismo, insisto, es el movimiento de liberación del pueblo judío.

El problema no tiene que ver con los aparatos de propaganda ni con desopilantes teorías conspirativas, tiene que ver con el amontonamiento de los perseguidores asesinos y sus perseguidos asesinados, eso es lo que intenta Türpe, con torpeza, pretendiendo asimilar nazismo y stalinismo, dos culturas del odio, con el sionismo, constructor de un país plural y diverso, el Estado de Israel, donde conviven judíos, cristianos, musulmanes y demás minorías.

Türpe debería disculparse con los pocos sobrevivientes de la Shoá que aún viven, con los descendientes de los que ya no están y con los 6 millones que viven en nuestra memoria.

Igualmente, y en el beneficio de la duda que asiste a quien escribió la columna editorial, invitamos al periodista a visitar Israel y verificar con sus propios ojos el país modelo que el sionismo ha sabido construir.

Sergio Pikholtz

Presidente de la Organización Sionista Argentina

Fuente: OSA