Un error de concepto puede interpretarse como antisemitismo

Post thumbnailFederico Türpe
El 13 de junio, en el diario La Gaceta de Tucumán (Argentina), el Secretario de Redacción Federico Türpe publicó una nota de su autoría: “El camino hacia la libertad“.

Su nota trataba sobre la diferencia de los “próceres” que aprendimos en nuestra niñez y adolescencia y la actualidad, donde la política no genera nuevos próceres. En referencia citó a José Martí y Manuel Belgrano. Ambos políticos, ambos dejaron un legado. Uno poeta, el otro abogado. Ambos lucharon por la independencia contra España.

Hasta aquí, una nota interesante. Sin embargo, las redes estallaron cuando en su nota hace esta referencia:

“Desde hace muchos años que al mundo no lo transforman los políticos, sino las poderosas estructuras corporativas que los proyectan sobre la gran pantalla del planeta, como a un holograma. Los dirigentes son víctimas de la llamada revolución de las comunicaciones, de la información. Todo comenzó, tal vez, si buceamos en la génesis de este fenomenal cambio cultural, allá por la década del 50. Es innegable que los grandes aparatos de propaganda son anteriores, como los del nazismo, el sionismo, el stalinismo o el peronismo. Pero son publicaciones de Billiken comparados con lo que vendría después, hace unos 70 años, con la nueva era informática, internet y la globalización de las telecomunicaciones”.“

La comparación de ideologías y sus propagandas mezcladas con el sionismo salta a la vista. No fué  aleatorio ni exagerado la reacción de lectores, políticos y medios de prensa. Sobre todo cuando unos días atrás, la Provincia de Tucumán adoptó la interpetación del antisemitismo del IHRA convirtiéndose en la primera provincia en seguir los pasos de la Presidencia de la Nación en este punto.

El Diputado Nacional por Tucumán (por el Frente Justicialista por Tucumán y parte del Bloque del Frente para Todos) respondió a la nota con un tuit que decía: “Poco feliz agrupación de ideologías de @fedeturpe  El Stalinismo y el Nazismo (10 y 20 millones de muertos c/u) y su sistema de propaganda, junto con el Peronismo y el Sionismo. No es banal, además de ser antisemita y antiperonista”.

Tuit del Diputado Yedlin


Aurora conversó con el periodista Federico Türpe. Muy atento accedió a la conversación telefónica. Le explicamos nuestra incredulidad ante la comparación vertida en su nota. Türpe nos comentó acerca de la influencia que tuvo la “propaganda” del sionismo cuando en la ONU consiguió los votos necesarios para la Creación del Estado de Israel.

En la conversación le expusimos que Stalin, con ideología, tenía un territorio donde sembrar y hacer crecer su ideología. También Hitler que expandió su ideología nazi por Alemania extendiéndose por Europa tanto militarmente como ideológicamente. Perón, admirador del Duce Mussolini, también expande su ideología por el territorio argentino. Pero lo que él llama “el sionismo” no negoció ideología. Hizo política de Relaciones Exteriores en la ONU.

Federico nos explicaba que su intención era mostrar la fuerza de las ideologías en la política. Nosotros le expusimos un caso concreto: Argentina invadió/recuperó Malvinas y en la ONU negoció lo máximo que pudo el reconocimiento a su Derecho sobre las Islas. ¿Es ideología o Política de Cancillería?, para luego extender el ejemplo al momento de la rendición, Cancillería continúa tratando de conseguir el reconocimiento mundial a su Derecho. Entonces, ¿Argentina impone ideología en la ONU o sólo se maneja por política exterior y relaciones públicas para conseguir esos votos?

Nos reconoció que era política y no ideología y que equivocó el ejemplo. Que bien podía haber puesto el Maoísmo, el Chavismo, el Castrismo. No fue su intención agredir ni faltar el respeto. En realidad, según sus palabras, fue un error de concepto y que no le prestó atención a la realización de la nota pero que evidencia un error de su parte. En la última parte de la conversación, nos comentó que está dispuesto a disculparse ante quien se haya sentido agredido.

Leído sin su explicación y sin escuchar su voz mientras conversa, da la convicción de una comparación y comentario antisemita. No así al entablar el diálogo cordial y notar su preocupación por (según él) una mala interpretación basada en un error de su parte. Probablemente jamás dilucidemos cuando es un comentario antisemita/anti-sionista/anti-Israel. Sólo esperamos que alguna vez no se deba leer entre líneas para entender si es o no lo es. Ojalá algún día, no debamos pensar más en esto.