Vivencias en Israel en época de Pandemia

Post thumbnailSoldados del Pikud Haoref o Defensa Civil distribuyen alimentos para la población en riesgo durante el confinamiento Foto: Portavoz militar
En mi profesión de guía turístico en Israel desde hace más de 20 años nunca me tocó vivir en época de pandemia y desde marzo, hace ya 9 meses, estoy sin trabajo y eso me dio la oportunidad de poder dedicarme a cosas que siempre postergaba. Una de ellas era la posibilidad de colaborar con Aurora con artículos que puedan interesar.

Hoy la vivencia que quiero trasmitirles en estas líneas es la experiencia de vida en un Israel diferente y que nos da la oportunidad única de vivir en carne propia el tema de la cooperación, de la responsabilidad y de la necesidad del uno por el otro, principios básicos del judaísmo como lo de ser garante por el prójimo. Hoy al no tener la posibilidad de mostrar Israel a los millones de turistas que venían por diferentes motivaciones como ser religiosas o culturales o tecnológicas o simplemente por sus bellezas naturales y arqueológicas de este pequeño y gran país, es que quiero mostrar este otro Israel, ese gran Israel interior del desafío de vivir una época tan especial y difícil. La pandemia del Covid-19, o coronavirus, que ataca prácticamente a todo el mundo, pero tiene su lado positivo y como decimos acá, todo sea para bien o aquel dicho no hay mal que por bien no venga.

Desde comienzos de marzo tuvimos dos épocas de confinamiento, o cuarentenas forzosas, que nos obligaron a respetar las distintas regulaciones que limitaban nuestra libertad. Es así, que festejamos la fiesta de Pesaj que es una de las más importantes y simboliza la libertad y la concreción como pueblo, en forma muy restringida con el marco de la familia nuclear en la que vivimos juntos y paradójicamente estábamos confinados en nuestras casas. En esa época el voluntariado de mucha gente y la solidaridad se sentían a flor de piel tanto por los necesitados que recibían ayuda, como ser cajas con alimentos y artículos higiénicos por parte de muchas organizaciones y soldados de la Defensa Civil, o el llamado “Pikud Haoref” en hebreo, y por parte de los miles de voluntarios que participaron.

En lo personal en esa época a mi casa llego una soldada jovencita que cuando golpeo la puerta la salí a recibir y me dijo: “Esto es para ustedes”, mostrándome una caja y yo emocionado y con lágrimas le agradezco preguntándole: “¿Porque a mí?”. Y ella me contesto: “Usted está en la lista como parte de la población de riesgo y esta es una pequeña ayuda”. Y yo me quede perplejo y mi rostro con lágrimas por ver a esa joven soldada trayéndome esa ayuda a mí que estoy en situación de peligro....

Les transcribo ese poema que se me inspiró a raíz de esa situación que viví—

Llore y me hizo bien

Tengo 61 años, en tiempos de Corona la vida es rara, tengo tiempo para mí

Para componer mi vida, para conocerme mejor,

para sentir que ya no soy tan joven ni cuidadoso, de pronto me golpean en la puerta y veo una soldada ... que pasé le pregunto si es del Comando encargado del hogar. Esto es para ti dice ella ... y lloré. Lloré y me hizo bien y solo pude agradecer por el paquete que me trajo con comida para Pesaj y pensé para mí que tengo 61 años y soy considerado una persona mayor, no me imagine que soy tan vulnerable...estás en grupo de riesgo y debes cuidarte me dice la soldada con una hermosa sonrisa.... y ya tengo 61 años, tiempos de Corona, tiempos raros …tengo tiempo para mí para componer mi vida”.

Tan sensibilizado quedé que me puse a escribir ese poema o canción por esa situación vivida y también en ese tiempo yo me ofrecí de voluntario en una organización de ayuda a los sobrevivientes del Holocausto llamada “Latet” que significa en hebreo dar o brindar. Cuando fui a repartir las cajas estuve entonces del otro lado y me sentí tan contento de poder dar algo yo también a esa gente y ver la alegría de esas personas al recibir la ayuda humanitaria.

Y seguí escribiendo también continuando el poema anterior con mi enfoque de guía turístico.  en Tiempos de Corona... Yo soy guía turístico sin turistas ni caminos, sin trabajo, pero con esperanza que el mundo salga de esto un poco diferente, más unido, solidario y agradable, menos violento, egoísta y agresivo...con menos polución, menos materialista, más humano y con más respeto hacia el prójimo y hacia la sociedad ....

Pero lloré, lloré y me hizo bien.  Ahora espero y agradezco que Pesaj haya pasado bien, la primavera ya se hace sentir y podremos disfrutarla y espero que la Corona sea un cuento de la historia y podamos nuevamente abrazar sin miedo y respetar la naturaleza, el agua y el cielo, la tierra y el Ser Humano ... en tiempos de Corona la vida es rara, tengo tiempo para mí para componer mi vida.

Hoy ya pasamos la primavera y el verano y estamos en otoño y aun nos acompaña la pandemia, ¿será que vino para quedarse?

A pesar de que en lo personal estoy preocupado por mi trabajo en la actividad turística ya que aún no se vislumbra la llegada de turistas, en el aspecto social Israel sigue siendo una sociedad solidaria, aunque muy dividida políticamente y más en estos tiempos difíciles que son cuando realmente más se necesitan los valores humanos para luchar contra ese enemigo común llamado pandemia.

Esperando tiempos mejores, los saludo en tiempos de Corona …, teniendo tiempo para componer mi vida.

Shalom

Miguel Fruchter es guía turístico, abogado y notario en Israel