Unidad judía. Breve reflexión. 

Post thumbnailJonathan Sacks - Foto: Wikipedia - CC BY 2.0

"Kol Israel Arevim Ze la Ze".



Frase Talmúdica (Shavuot 39 a).


Un judío por otro judío.



La última votación en USA dejó en claro nuevamente que los judíos no siempre estamos de acuerdo, y muy frecuentemente pensamos distinto o nos manejamos con códigos o intereses diferentes propios y personales o grupales. Y si bien, en esta vida debemos acostumbrarnos y estar preparados para el disenso y la discrepancia en diferentes tópicos, muchas veces se me pasa por mi cabeza, que los judíos nos encontramos separados los unos de los otros por una grieta o abismo que va más allá de toda diferencia o particularidad o singularidad.


La frase Talmúdica que cito al principio: "Cada judío es responsable por el otro", o debería sentir la necesidad de velar por la integridad del otro raramente se da. O por lo menos, en la medida que nos exige nuestra delicada situación en un contexto internacional tan peligroso y donde tenemos experiencias en nuestra larga historia, que muchos fracasos, derrotas, perdidas territoriales y de nuestra independencia, persecuciones, exilios, matanzas, fueron en gran medida consecuencia de este alejamiento (por un combo de razones) del judío de su hermano judío.

Para concluir este primer bloque, basta con buscar el relato Talmúdico de lo acaecido con Kamtza y Bar Kamtza, y el desprecio que sufre este último al ser invitado por error a una fiesta, y todo lo que la rivalidad, el avergonzar, y el odio gratuito entre hermanos nos puede ocasionar. Incluso, hasta la destrucción de todo un pueblo y del Santuario en Jerusalén. La enseñanza es clara, D'os no desea residir en un lugar donde la gente no muestre amistad, cariño, y comprensión, y perdón y solidaridad, los unos por los otros. No es su objetivo, ni el objetivo de la Torá, ni la razón para tener un Estado propio (nos guste o no o lo podamos entender o no).


¿El judío quiere al judío?

Esa era la frase que nos repetía el Rabino Suli Z"L, cuando daba sus charlas para gente joven, allá por los noventa. Y la pregunta continúa reverberando y circulando sin fin. Encontramos el mismo interrogante en el Génesis cuando D'os pregunta a Caín ¿dónde está tu hermano Abel? y él contesta: ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?

Más recientemente el fallecimiento del rabino británico Jonathan Sacks Z"L ("1948-2020) de quién rescato uno de sus dichos: "el judío debe hablar con el judío y no del -otro- judío".

Y de esta forma, hay muchos que han detectado "el punto", o el nodo y el núcleo de todas nuestras desgracias. Es decir, las divisiones, las fracturas, las enemistades, y aún el odio en algunos marcan el paso de nuestras penurias.


Iajad o la palabra mágica.

En su lecho de muerte Jakob reúne a sus hijos y les dice: “júntense, y les diré lo que acontecerá en el final de los días”. Y una exégesis nos explica que él nieto de Abraham había querido decir: “cuando ustedes se reúnan y estén todos juntos (iajad), ahí vendrá el Mesías y la redención”.


Judíos y gentiles. Final.

En cierta ocasión escuché de boca del Rab Mohadeb Shelita, que es cabeza de nuestra pequeña sinagoga en Buenos Aires decir: “que muchas veces el gentil entiende lo que el propio judío no entiende”. Y esto me vino a la mente cuando he leído que un ministro druso del gabinete israelí afirmó que el que no vota por Trump traiciona a Israel y a su pueblo.

Con esto no quiero decir, que no soy democrático, o que no acepto ideas en contrario. Pero, este último ejemplo no es el único ni será, lamentablemente, el último.

Para ir al final, los judíos hemos adoptado entre nosotros la modalidad de los pueblos, y no lo que la Torá nos dice. Rivalizamos constantemente por un puñado de poder (ilusorio y transitorio), sea en la diáspora o en Israel, sin medir las consecuencias humanas o (a mayor nivel) políticas de nuestro accionar. En ocasiones hasta la difamación de nuestro hermano.

Entonces, la lección que podría uno sacar de los últimos y dramáticos eventos que nos han tocado vivir, es bucear e investigar la posibilidad de construir puentes en lugar de fabricar muros.

Puede que esto sea una utopía, poder sentarnos seculares y religiosos de todas las tendencias a debatir, sobre un mínimo de bases en común que es lo que más conviene al conjunto y poder trabajar juntos en aspectos que hagan a reforzar el idishkait o el judaísmo en Israel y en todas las diásporas.

No deberíamos nunca olvidar, que en el vagón que iba a Auschwitz, Hitler cargó a todos juntos, a judíos de diferente origen e ideología. Al creyente, al secular, al reformista, al judío comunista y al ateo, y hasta aquel que ya se creía asimilado. Grandes y chicos, ricos y pobres a los crematorios. En la historia, no se trata solo de no olvidar, se trata de poder sacar conclusiones de las tragedias que acaecieron a nuestro pequeño pueblo, e investigar lo aparente y también el mensaje oculto y encriptado que la divinidad nos quiere mostrar.