Periodista saudita: La paz con Israel es una necesidad y no una opción; Turquía e Irán son amenazas mayores

Post thumbnailBailarines sauditas ejecutan una danza tradicional durante la visita del presidente estadounidense Donald Trump a Riad Foto: Casa Blanca Shealah Craighead vía Flickr Dominio Público
En un artículo titulado «La paz es una necesidad y no una elección» en el diario del gobierno saudita ‘Okaz, publicado un día antes de la firma de los acuerdos de paz entre los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin e Israel, el periodista saudita Fahd Ibrahim Al-Dughaither acogió con satisfacción estos acuerdos como precursores de una convivencia, crecimiento económico y competencia constructiva en la región. Al-Dughaither agregó que Arabia Saudita no solo no se opone a los acuerdos, sino que posee sus propios planes de desarrollo futuros que requieren de una paz y estabilidad; por lo tanto, este posee el derecho de tomar decisiones que sirvan a sus intereses supremos, en el momento que este elija.

Al-Dughaither escribió además que los estados árabes han apoyado a la causa palestina durante años y se han sacrificado por esta, pero los líderes palestinos han sido muy tercos y corruptos, llenándose los bolsillos con el dinero de la ayuda proporcionada por los países del Golfo. Respondiendo a las afirmaciones palestinas de que la normalización de relaciones con Israel es un acto de traición,[1] Al-Dughaither destacó que los países árabes que han firmado acuerdos de paz con Israel, comenzando con Egipto y Jordania, han continuado apoyando a los palestinos y sus derechos. Sin embargo dijo, las últimas décadas han visto grandes cambios en la región, el principal de ellos es la creciente amenaza para los árabes presentada por Turquía, Irán y sus agente-estados regionales, siendo esta una amenaza mucho mayor que la amenaza que representa Israel. Estos cambios han hecho que los países árabes reconsideren sus prioridades y avancen hacia el logro de una paz con Israel.

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo: [2]

Tras la firma del acuerdo de paz y normalización de relaciones entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin hemos comenzado a ver, aun así desde lejos, un nuevo futuro, diferente al de los últimos 70 años: un futuro que contiene algo de esperanza en la coexistencia, desarrollo, competencia constructiva y en el evitar la guerra y los conflictos militares, incluso si se logra la realización de todas las aspiraciones relacionadas con el tema palestino. Esta es una tendencia que puede aislar a los regímenes y organizaciones rebeldes, que apoyan la violencia y se benefician de las rivalidades en nuestra región. Este futuro es muy diferente del futuro destructivo que el anterior presidente de los Estados Unidos Barak Obama imaginó para nuestra región, es decir la llamada ‘Primavera Árabe’…

«Arabia Saudita ciertamente no se opone a las tendencias de paz y posee impresionantes planes de desarrollo para el futuro, cuya implementación requirió de un ambiente de estabilidad e intereses mutuos respecto a todos los países del mundo. Por lo tanto, Arabia Saudita posee el derecho soberano de tomar decisiones de acuerdo a sus intereses supremos, cuando lo desee y sin prestarle atención a los rumores populistas que se escuchan aquí y allá. Permítanme recordarles a los lectores que fue Arabia Saudita quien sentó las bases de la iniciativa de paz árabe, conocida ya en la década de los años 1980.[3] [Y] lo que yo he dicho sobre Arabia Saudita y sus ambiciones en el área de desarrollo también es cierto para Israel y para todos los estados árabes…

«Arabia Saudita y los países árabes han apoyado los derechos de los palestinos desde la aprobación del plan de partición en 1948, e incluso participaron en las guerras que fueron libradas después de la aprobación de esta resolución, hasta el año 1973, sacrificando a sus combatientes, equipos militares y recursos junto a Egipto, Siria y Jordania… Luego de las guerras y las repetidas derrotas árabes, Egipto, el más importante de los países involucrados en el conflicto, decidió firmar un acuerdo de paz y normalización de relaciones con Israel. Más tarde, hacia el final del siglo anterior, Jordania y la Autoridad Palestina también lo hicieron. En ese entonces asumimos que las facciones palestinas serían modestas en sus ambiciones y se unirían, comprenderían la nueva realidad y tomarían lo que se pudiera lograr en ese momento. Pero como de costumbre, eso no sucedió. Naturalmente, los países árabes no pudieron obligar a palestinos e israelíes a hacer las paces y por ello el tema palestino sigue pendiente, desde la década de los años de 1980. En medio de este impasse, los bolsillos de los líderes palestinos comenzaron a hincharse con el dinero de la ayuda económica prometida por los países árabes desde la derrota ocurrida en 1967 y la pura plática de una solución… quedó prohibida. [De hecho], cualquiera que hablara de esto públicamente fue incluso acusado de traición, porque esto ponía en peligro el sustento de los líderes palestinos.

«En cuanto a la situación geopolítica, surgieron nuevos enemigos de los árabes en la región, con nuevas ambiciones, peligrosas y abiertas, diferentes a las ambiciones de Israel. Se nos ha dicho que el lema de Israel es «del Nilo al Éufrates», pero es Irán quien no oculta sus inclinaciones ideológicas de expansión y las realiza en la práctica por medio de sus milicias en el Líbano, Irak y Yemen. Turquía [también] busca apoderarse de nuevas fuentes de energía en Libia y posee bases militares en África y en el Mar Rojo. Este no ha olvidado los días del obsoleto imperio otomano y se siente motivado por una clara ambición de renovarlo.

«Son estos desarrollos, descritos aquí sólo brevemente, los que últimamente han empujado al bando árabe moderado a reevaluar sus posturas políticas anteriores, hacer cálculos de costo-beneficio respecto a la ayuda económica dirigida a los palestinos y evitar repetir los errores del pasado. Cabe señalar que los países árabes que han firmado el Acuerdo de paz con Israel nunca han renunciado a sus demandas en apoyo de la causa palestina. Es decir, las relaciones con Israel y la normalización con este no significan necesariamente renunciar a los derechos que poseen los palestinos. Pero el punto más importante es que los países que apoyan a la causa palestina, moral y financieramente no pueden continuar este apoyo por siempre. Las circunstancias ahora son diferentes a las de la década de los años 1960, para el momento de los tres No profesados por la Liga Árabe en Jartum, o en las décadas de 1970 y 1980. Los grandes cambios que ocurrieron en la región obligaron a todos los países a reordenar sus prioridades…»

[1] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 8932 – Árabes atacan el liderazgo palestino luego de su dura denuncia al acuerdo de normalización de relaciones entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel: La causa palestina ha desaparecido; los palestinos deben enfrentar la realidad y poner un alto a su ingratitud hacia los estados del Golfo, 14 de septiembre de 2020.

[2] ‘Okaz (Arabia Saudita), 14 de septiembre, 2020.

[3] La referencia aquí es al «Plan Fahd», presentado en el año 1981 por el entonces príncipe heredero saudita Fahd ibn Abd Al-‘Aziz, considerado por algunos como la base a la iniciativa de paz árabe del año 2002.

Fuente: MEMRI