La UE y la OSCE: el coronavirus no es una excusa para el racismo

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La pandemia de coronavirus no es, en ninguna circunstancia, una excusa para el racismo y otras formas de discriminación, recordaron hoy los organismos que velan por los derechos humanos en la Unión Europea (UE), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Consejo de Europa.

“La rápida propagación del nuevo coronavirus entre continentes y países no debe usarse como una excusa para la discriminación racial o los delitos de odio”, demandó la Oficina para Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE, la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA) y la Comisión del Consejo de Europa contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI).

“Es importante recordar que las sociedades basadas en la solidaridad y la inclusión son más resistentes a circunstancias cambiantes”, subrayaron estas tres instituciones en vísperas del Día Internacional para la eliminación de la discriminación racial.

“En algunos aspectos, el racismo es como el coronavirus. Es una enfermedad contagiosa que acecha sin ser vista hasta que se propaga repentinamente y causa daños graves a individuos, familias, comunidades y a toda la sociedad”, señaló Maria Marouda, presidenta de ECRI, en un comunicado conjunto.

Marouda llamó a unir fuerzas para frenar la expansión del racismo mediante una legislación sólida, planes de acción y educación.

“Los políticos y los ciudadanos deben hablar contra el discurso de odio que se desencadena actualmente por la pandemia”, demandó.

Michael O'Flaherty, director de la FRA, pidió que las respuestas políticas que se den a la pandemia respeten los derechos humanos.

“Sin lugar a dudas, necesitamos respuestas de salud pública sólidas y bien informadas en este momento. Pero, igualmente, debemos asegurarnos de que estas respuestas respeten los derechos humanos de todos y no afecten desproporcionadamente a ciertos grupos”, dijo.

El experto irlandés indica que su agencia está analizando el impacto en los derechos humanos de las medidas adoptadas y pronto darán a conocer sus resultados.

Por su parte, Ingibjörg Sólrún Gísladóttir, la directora de la ODIHR, subrayó que “la intolerancia y la discriminación no sólo son inaceptables sino también contraproducentes”, y llamó a trabajar unidos para hacer frente a la situación.

Los tres expertos recuerdan que aunque el papel de la sociedad civil es importante, son los gobiernos los principales responsables de garantizar que las víctimas de delitos de odio y discriminación sean protegidas y reciban apoyo.■