La "Sagrada Sabiduría" de Erdogan: ¿por qué está convirtiendo Santa Sofía en una mezquita?

Post thumbnailHagia Sophia Foto: Ion Oroles Manolache Pixabay
El 10 de julio el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró que la famosa Hagia Sophia de Estambul, que fue una catedral cristiana durante siglos, luego una mezquita y ahora un museo se convertirá de nuevo en una mezquita. Este movimiento no fue motivado por el fervor religioso. Fue un acto político calculado que se ajusta a la agenda más amplia de Erdogan.

La catedral de Santa Sofía de Constantinopla (el nombre se traduce como "santa sabiduría") fue construida en 537 EC por el emperador bizantino Justiniano I. Es una maravilla arquitectónica con tres cúpulas que no están apoyadas por ningún pilar visible.

Hagia Sophia fue enormemente importante para la Iglesia greco-ortodoxa en la era bizantina y sigue siéndolo hoy. En 1453, Mehmet II conquistó Constantinopla y convirtió la iglesia en una mezquita, como acto simbólico. En 1934 el Gobierno de la República turca, que había sido establecido en la década anterior por Mustafá Kemal Atatürk, convirtió la mezquita en un museo, de acuerdo con su política laicicista. Hagia Sophia sirvió como tal hasta julio de 2020, cuando el presidente Recep Tayyip Erdogan declaró que se convertiría de nuevo en mezquita.

El conflicto sobre Hagia Sophia no es en absoluto nuevo. Los círculos religiosos conservadores en Turquía se opusieron a la conversión del sitio en un museo, inmediatamente después de la apertura del museo en 1935. Sin embargo, tomó tiempo para que la oposición al estatus del sitio se cohesionara. Eso finalmente ocurrió en 1965, cuando el Partido de la Justicia (Adalet Partisi) fuera elegido para gobernar.

El impulso para convertir Hagia Sophia nuevamente en mezquita ganó amplia publicidad en el periodismo de derecha/ conservador de la época, gracias a las inclinaciones religiosas del presidente del Partido de la Justicia, Süleyman Demirel. El aumento en el interés también reflejó un cambio en los asuntos exteriores turcos y un endurecimiento de los lazos con los Estados árabes, que ocurrió en la década de 1960.

Ese período provocó una discusión más amplia sobre el estado de Hagia Sophia, debido al conflicto turco-griego que surgió en esa década. La demanda de devolver la catedral a su estado de mezquita adquirió un peso simbólico como un acto de desafío hacia el "enemigo helénico" que se había apoderado de Chipre. Incluso hoy, muchos turcos y griegos perciben las tensas relaciones entre Turquía y Grecia como vinculadas de alguna manera al conflicto de Hagia Sophia.

Así como la mezquita de Santa Sofía es un símbolo religioso para los musulmanes turcos, la catedral de Santa Sofía es un símbolo profundamente significativo para los cristianos ortodoxos griegos. Según la leyenda cristiana, cuando las fuerzas enemigas rompan las puertas de Constantinopla y todo parezca perdido, el arcángel Gabriel descenderá con una espada de fuego para salvar la ciudad. Otra leyenda cristiana describe a un sacerdote que entra a uno de los pilares de Hagia Sophia sosteniendo el pan sacramental y desaparece para nunca ser visto de nuevo.

El 11 de julio Erdogan publicó un video en Twitter en el que argumentaba que la resurrección de Hagia Sophia como mezquita era de valor para todo el mundo musulmán, desde "Bujará a Andalucía", y era análogo a la "liberación" de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén. Mevlüt Çavuşoğlu, el ministro turco de asuntos exteriores, afirma que Grecia no tiene nada de que quejarse, ya que es el único Estado en Europa cuya capital, con un cuarto de millón de musulmanes, no tiene una mezquita oficial.

El elemento religioso está directamente relacionado con el discurso cultural interno en Turquía. Para los turcos que no apoyan a Erdogan, convertir el museo de Hagia Sophia en una mezquita constituye un rechazo flagrante a Atatürk y su legado laicicista. Según lo expresado por el periodista turco Cemal Göktaş, lo primero que se debe hacer durante la primera oración recitada del viernes en Hagia Sophia, después del anuncio, será una lectura de Fatiha sura, que se recita al final del servicio funerario musulmán, para el secularismo en Turquía.

La declaración de Erdogan está destinada a servir como un impulso nacionalista en un momento en que Turquía se encuentra en una posición política y fiscal extremadamente precaria. La economía turca ha sufrido un grave deterioro, en parte debido a la pandemia de COVID-19. Turquía se ha metido en el atolladero sirio, tiene que lidiar con el problema kurdo, está llevando a cabo arriesgadas aventuras en Libia y está provocando disturbios en el Mediterráneo Oriental. En opinión de Erdogan, convertir Santa Sofía en mezquita es una victoria turca y una fuente de orgullo nacional durante una época de grandes turbulencias.

Un elemento importante a considerar con respecto a este tema es la soberanía. Turquía no necesita otra mezquita. Ya tiene muchas. Hace apenas un año, Erdogan inauguró la mezquita Çamlıca en el lado asiático de Estambul, un enorme complejo diseñado para alojar más de 60.000 fieles por día. Además, Hagia Sophia podría haberse abierto a los fieles islámicos por decreto. De hecho, oraciones musulmanas oficiales ya han tenido lugar en el museo.

No todos los movimientos religiosos en Turquía apoyan la conversión del museo en una mezquita, lo que demuestra que Hagia Sophia es más que un asunto religioso. Algunos grupos afirman que si bien "el derecho de posesión por la espada" otorga la legitimidad para convertir Santa Sofía en mezquita, también permite a los Estados no musulmanes legitimar su ocupación de los santuarios musulmanes. Israel, por ejemplo, podría con ese razonamiento convertir la mezquita de al-Aqsa en sinagoga. Otros elementos religiosos afirman que convertir Santa Sofía en una mezquita desafía innecesariamente a la cristiandad.

Hagia Sophia tiene un gran peso simbólico. Para el régimen turco, reclamar la catedral como mezquita afirma los derechos de la nación sobre las edificaciones en su territorio. El argumento no es solo sobre hegemonía islámica versus cristiana (simbólica o no). También se trata del mundo islámico. Para Erdogan y Çavuşoğşu, Hagia Sophia es evidencia de la hegemonía musulmana turca sobre el mundo musulmán. Su transformación en mezquita declara enfáticamente esa posición. ¿Es accidental el momentum de este movimiento y el aniversario del abortado golpe de Estado de julio de 2016?

Fuente: BESA  Centro Begin-Sadat para Asuntos Estratégicos

La Dra. Efrat Aviv es profesor titular en el departamento de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos BESA. Es autor de Antisemitismo y antisionismo en Turquía: del Gobierno otomano al AKP (Routledge 2017).