La Policía israelí investiga una multitudinaria boda ultraortodoxa sin normas de seguridad

Post thumbnailUltraortodoxos de la dinastía jasídica Belz festeja Tisha Beav en Jerusalén Foto archivo: REUTERS/Ronen Zvulun
La Policía israelí abrió una investigación por una multitudinaria boda que, el miércoles, congregó a más de mil de judíos ultraortodoxos en un recinto cerrado de Jerusalén, lo que violaba las restricciones de reunión pública por el coronavirus impuestas por las autoridades.

Imágenes difundidas por redes sociales y medios de comunicación muestran a al menos mil ultraortodoxos sentados el uno al lado del otro, sin mantener la distancia de seguridad de dos metros ni llevar mascarillas, en una ceremonia en la que se casó el nieto del líder espiritual del grupo jasídico Belz, que niega que la COVID-19 sea una enfermedad peligrosa.

La Policía se coordinó previamente con los organizadores para asegurar que no se violaran las restricciones, pero estos "no cumplieron con las leyes y regulaciones", por lo que se abrió una investigación para aclarar los hechos, declaró un portavoz policial.

Los invitados recibieron instrucciones de no tomar fotos, y se instalaron detectores de metales al acceso del pabellón donde se celebró el evento para impedir que nadie accediera con su teléfono móvil, informó el periódico Haaretz.

Según Haaretz, el rabino ha ordenado a su comunidad que continúe con  su rutina diaria sin seguir las normas del Ministerio de Salud, aunque sus miembros muestran de cara al exterior que las cumplen.

https://twitter.com/yaircherki/status/1291263880153501697

En la primera fase de la pandemia, el 70 % de los casos de COVID-19 en Israel se han registrado en la población ultraortodoxa de Israel. En la segunda ola que ahora vive el país los ultraortodoxos parecen haberse adherido más a la normativa vigente, pero algunos de sus barrios han seguido siendo focos de infecciones, y en julio se debieron cerrar temporalmente varios de ellos.

Esta situación derivó en protestas y enfrentamientos con la Policía durante varios días en Jerusalén, cuando muchos denunciaron discriminación contra sus comunidades por parte del Gobierno.

Desde hace más de un mes, Israel padece un segundo rebrote que las autoridades aún no han podido controlar. Comienza a alejarse de los 2.000 casos diarios que alcanzó en julio, pero los últimos días siguió superando ampliamente el millar (mil), y solo el miércoles registró casi 1.700 infecciones nuevas.

El país -con unos nueve millones de habitantes- registra hasta el momento más de 79.000 contagios y un total de 576 fallecidos, siete de los cuales murieron durante el jueves. EFE