Foto: Reuters / Ronen Zvulun

Durante los próximos tres meses volveremos a escuchar sobre la polémica Ley Básica Israel – Estado Nación de la Nación Judía, una ley necesaria convertida en instrumento político preelectoral, y es por eso que he creído necesario rescatar un tema que lamentablemente está fracturando la sociedad israelí y muchos aún no saben explicar la razón.

Ya no se trata de un simple debate de izquierda contra derecha, religiosos contra laicos y viceversa, sino que va mucho más allá. Desde su redacción ha estado marcada por una agenda política, ajustándose al ideario de dos partidos políticos de cara a las próximas elecciones: Likud y Habait HaYehudí (bajo supervisión de su ex miembro la ministra de justicia  Aleyet Shaked); este último partido en su día planteó el disparate de convertir la legislación religiosa en fuente legal.

El ejemplo más destacado del mal proceder de esta Ley fue que para que el primer ministro obtuviera el apoyo del sector ultraortodoxo (Yahadut HaTorá / Shas), tuvo que traicionar a un colega de partido, el diputado Amir Ohana. Dos días antes de aprobarse la Ley en la Knesset (el Parlamento), Netanyahu se comprometió a apoyar cualquier enmienda propuesta por Ohana en relación al derecho de hombres solteros, incluyendo parejas LGBT, para beneficiarse de los derechos de subrogación (vientre de alquiler), de los que hasta ahora solo gozan las mujeres. Este anuncio lo hizo con el único fin de provocar la ira al sector más religioso y conservador del Gobierno, para tener algo con lo que negociar la aprobación de Jok haLeom. Derechos civiles a cambio de votos.

En su cuenta twitter Netanyahu escribió:

“El diputado Ohana me habló varias veces sobre la ley de subrogación. Él planteó un punto simple: las madres solteras tienen derecho a la subrogación, pero los padres individuales no. No es justo y hay que arreglarlo. Hoy le informé que apoyaré la enmienda que él vaya a presentar”.

Papel mojado, que se dice.

Las formas no han sido correctas; sin embargo, Jok haLeom es una ley importante de cara a la integridad nacional de la Nación Judía en el Estado judío. Pese a que durante estos casi 72 años es evidente que Israel es el Estado judío, que los símbolos nacionales son una bandera de fondo blanco con la Estrella de David de color azul y dos franjas azules, que la Menorá o candelabro judío y el himno es un cántico al retorno de los judíos a Sión, nuestra patria ancestral, etc., hasta ahora no figuraban de forma sólida en una Ley Básica. ¿Cuál es la importancia de fijarlo en un Ley Básica?

¿Qué es una Ley Básica o Jok Yesod?

Israel -como el Reino Unido- carece de Constitución, por lo que existen una serie de leyes fundamentales, temporales, pero con poder constitucional. Su promotor fue el diputado Izar Hariri que en 1950 propuso elaborar una propuesta para una Constitución nacional, construida por capítulos. Cada uno de ellos se constituiría como Ley Fundamental. De ahí su importancia y la polémica que ha suscitado, pues no se trata de una simple ley.

El texto tuvo que ser pulido al máximo con el objetivo de lograr un consenso; incluso, se redactaron tres proyectos de la misma ley que tuvieron que integrarse en uno para contentar a las partes implicadas; esto es: Likud y Habait HaYehudí.

Existen tres problemas fundamentales en esta Ley que alejan peligrosamente el carácter democrático liberal y de igualdad del Estado de Israel.

Una ley que implica a todos los ciudadanos no solo no se ha consultado a la oposición para su redacción, sino que además se ha urdido entre dos partidos con fines puramente electorales.

El idioma árabe deja de ser oficial para obtener un estatus especial, pese a ser hablado por el 20% de la población árabe israelí e idioma materno de buena parte de los judíos mizrajíes (orientales), que hicieron Aliá huyendo de sus países de nacimiento (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Siria, Iraq, etc.), y que mantienen como parte cultural e identitaria. El idioma árabe ha convivido con el pueblo judío desde el siglo VII y es una parte importante de nuestra historia, e incluso grandes filósofos judíos han dejado su legado en lengua árabe, cuyos escritos aún se estudian.

Pero lo más preocupante, si cabe, lo encontramos en el segundo punto del primer apartado; “Principios básicos”:

ב. מדינת ישראל היא מדינת הלאום של העם היהודי, שבה הוא מממש אתזכותו הטבעית, התרבותית, הדתית וההיסטורית להגדרה עצמית

2. El Estado de Israel es el Hogar Nacional del Pueblo Judío, en el que cumple su derecho natural, cultural, religioso e histórico a la autodeterminación.

El derecho del pueblo judío a una patria en nuestra tierra ancestral se debe a nuestro derecho nacional, como pueblo, y no por un derecho religioso. Con esta premisa, Israel está dando un paso hacia la teocracia, un camino que una ruidosa minoría desea, cuya meta afortunadamente está aún lejos. Además, Bagatz (Tribunal Supremo) se esmera para detener su avance. Pero el peligro es real y afecta a todos.

Cabe aclarar el punto que menciona que “el derecho de autodeterminación en la Tierra de Israel es exclusivo del pueblo judío”. Esto quiere decir que una vez independizada Palestina dentro de unos límites fijados por ambas partes, o incluso aun no habiéndose independizado, un grupo nacional árabe israelí u otro grupo no judío no pueden exigir la autodeterminación o cualquier tipo de autogobierno dentro del Estado judío. Sin embargo, la ley es ambigua en este sentido y el derecho de autodeterminación, o emancipación, no significa únicamente independencia; también incluye el derecho a preservar la cultura, el estilo de vida, la lengua o la historia del pueblo árabe en el Estado de Israel. Jok haLeom debe ser más explícita en cuanto a esta enmienda y asegurar que la minoría árabe pueda promover su cultura, respetando -por supuesto- los valores democráticos y de igualdad del Estado.

Me permito recordar que en Israel las comunidades judía, musulmana y cristiana gozan de plena autonomía para gestionar sus asuntos civiles (nacimientos, casamientos y ritos funerarios), y días de descanso desde 1951 gracias a la ley “Horas de trabajo y descanso”,

לגבי יהודי – את יום השבת

​לגבי מי שאינו יהודי – את יום השבת או את יום הראשון או את היום הששי בשבוע, הכל לפי המקובל עליו כיום המנוחה השבועית שלו

“En relación a judíos – Shabat;

En relación a quien no es judío – el día sábado o el domingo (para cristianos) o el viernes (para musulmanes), según su día habitual de descanso semanal”.

Esta ley aún vigente también permite a cada israelí librar sus festividades y días sagrados.

Otra polémica que hace que Jok haLeom parezca que excluye a sus minorías es que no incluye la palabra “igualdad”. Una Ley Básica no puede ser redundante y una nueva Ley Básica no anula una anterior. En 1992, se aprobó la Ley Básica Dignidad del Hombre y Libertad, que enaltece los valores del Estado de Israel como un “Estado judío y democrático”, reafirmando la plena igualdad de todos sus ciudadanos.

Personalmente, estoy a favor de una ley cuyo objetivo es la aceptación de Israel como patria del pueblo judío, pero no bajo un objetivo electoral que fracture a la sociedad.

Aceptemos a Israel como patria del pueblo judío pero defendamos un Israel judío y democrático por igual y no más democrático que judío ni más judío que democrático, y luchemos por la igualdad de todos nuestros ciudadanos, pues en eso radica la idea sionista transmitida por los padres fundadores en la Declaración de Independencia.

La Declaración de Independencia es el ejemplo perfecto de cómo se define nuestro país; por un lado explica su carácter judío -La Tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional- y deja claro el concepto de igualdad de sus ciudadanos –

asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura-.

A pesar de que la declaración no es una ley, en Israel cuando no hay establecida una ley y no habiendo antecedentes, el juez de turno tiene como recurso inspirarse en la Declaración de Independencia. Esto condujo en 1992 a la aprobación de la Ley Básica de Dignidad Humana y Libertad, bajo el aval del partido gubernamental y la oposición, que recogió estas bases y blindó el carácter judío y democrático del estado y la plena libertad de sus ciudadanos. Entonces, ¿qué propósito encierra la Ley de la Nación?

Jok HaLeom es una decisión política y responde a intereses electorales fracturando gravemente a la sociedad israelí y dañando la imagen de Israel en el exterior. Sin embargo su redacción es correcta y en absoluto es racista.

De haberse pactado con la oposición, y haber definido mejor ciertas cláusulas, Jok haLeom no solo hubiera reforzado aún más, si cabe, el carácter judío del estado, también hubiera unido aún más a toda la sociedad israelí.

 

David Yabo
Judío conservador e israelí liberal LGBT viviendo temporalmente en Barcelona con mi marido. Azote de activistas.

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