¡Je suis Prof! ¡Je suis Samuel! ¡Je suis Charlie!

Post thumbnailManifestación en la Plaza de la República de París, 18 de octubre de 2020 (sobre la bandera se lee: "Libertad de expresión")Foto: Wikipedia - CC BY-SA 4.0
Samuel Paty, un profesor de historia fue decapitado por sus mismos alumnos, simplemente por mostrar en su clase de “libertad de expresión” en el College du Bois d’Aulne imágenes de “Charlie Hebdo” que representaban a Mahoma, de forma caricaturesca. Sin embargo, los ciudadanos franceses no estuvieron muy de acuerdo con aquel acto. Ni siquiera los mismos musulmanes estuvieron de acuerdo, pues una buena cantidad de mezquitas en París -que no son pocas-, condenaron el acto. Samuel era solo un profesor, pero, que más que eso.

En un país musulmán como Francia, debería estar prohibido burlarse de Mahoma, ¿No es cierto? Por ejemplo, la comunidad judía que otrora existió en París, hoy se encuentra en gran parte concentrada en Israel, y no es por casualidad, fueron hostigados a irse. Ahora seguramente los católicos, puedan refugiarse en Italia o España, que también podrían convertirse en países musulmanes; al igual que Alemania y Bélgica.

Michel Houellebecq “l’enfant terrible” de la literatura galesa, acusado de misántropo, misógino, decadente, xenófobo y racista; y amenazado por sus declaraciones como: «la religión más idiota del mundo es el islam» o «cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies» debe andar con escoltas pagados por el Estado francés.

Su libro “Sumisión” que se popularizo justo después del atentado de Charlie Hebdo, aquel semanario sátiro -humor negro francés- y de izquierdas, que fue baleado, donde fueron asesinadas casi 20 personas -aunque quienes lo perpetraron iban por más-, ese 7 de enero de 2015, fue un precedente para el mundo. Fue el inicio de un nuevo terrorismo islámico, el mismo que decapitó al “Prof”.

Abdoullakh Abouyezidovitch, es el asesino de Samuel, quien fuera decapitado de forma brutal y luego subido a Twitter, tal vez la red menos controlada y que incita de forma continua al odio sin censuras; ni morales. Es absolutamente una sociedad orwelliana y kafkiana. Francia se entregó a los brazos de una Jihad islámica tan radical; que Isis y Al Qaeda son solo un ejemplo de a lo que podrían llegar estos grupos y estos individuos.

Abouyezidovitch, nacido en Moscú, de familia chechena musulmana, es una bestia, no es un hombre. Es de una generación que carece de valores y que además se junta con un odio inexplicable contra un país, que mal que bien, les da acogida. La libertad, la Igualdad y la Fraternidad que tanto promulgo aquella Francia de Termidor, de Robespierre y del Directorio terminaría llevando a este país, en especial a París “la Ville lumière” a una “decadence”. Primero las sinagogas fueron atacadas, luego las iglesias, mientras que las mezquitas se fueron duplicando, ahora la “libertad de expresión” que intentaba enseñar Monsieur Paty, es poco a poco también decapitada.

En suma, el presidente Emmanuel Macron, ha presentado un proyecto de ley contra el separatismo islámico, que pretende “reforzar la laicidad y consolidar los principios republicanos”. La supuesta pretensión de “ilustrar” -como dicen- a los musulmanes no parece algo real, en cambio la novela de Houellebecq de “política-ficción” de una Francia islamizada pareciera convertirse en realidad.