Italia celebra los 90 años de Segre, senadora sobreviviente de Auschwitz

Post thumbnailEl presidente del Parlamento Europeo David Sassoli abraza a Liliana Segre Foto archivo: REUTERS/Francois Lenoir
Felicitaciones desde todos los sectores y ciudadanos privados están llegando a Liliana Segre, senadora vitalicia en Italia, víctima de las leyes raciales del fascismo, sobreviviente de Auschwitz y enérgica portavoz contra el odio, la violencia y cualquier tipo de discriminación.

El primer mensaje de afecto ha sido el de los miembros de la asociación nacional de ex deportados a los campos nazis (Aned), quienes en un vídeo online han recogido los deseos y mensajes de los hijos y nietos de las víctimas de los campos de concentración.

Mientras que un grupo de jóvenes de la localidad de Pesaro quisieron regalar a Liliana Segre el pasado 2 de septiembre un mural con su rostro porque es "un símbolo de la memoria, contra la intolerancia y el odio".

También el presidente de la República, Sergio Mattarella, felicitó por teléfono a la senadora vitalicia Liliana Segre para expresar "sus afectuosos deseos por su nonagésimo cumpleaños, le agradeció su alto y precioso testimonio contra el odio y la violencia, en defensa de los derechos de todos y en el rechazo a toda discriminación".

"El 10 de septiembre de 1930 nació en Milán una mujer extraordinaria. Su vida es un inmenso testimonio de memoria, valor y perseverancia. Una luz capaz de iluminar incluso el camino más oscuro. Milán está contigo y siempre te estará agradecida", escribió el alcalde de la capital de Lombardia, Giuseppe Sala.

La fuerza de sus palabras contra el racismo y la intolerancia le ha llevado a tener que llevar incluso escolta desde hace algunos meses debido a los cerca 200 mensajes de odio que recibe cada día por las redes sociales.

Nació en Milán de una familia judía. La madre, Lucía Foligno, murió cuando no tenía ni un año y creció con su padre Alberto Segre y sus abuelos paternos Giuseppe Segre y Olga Loevvy.

A los 8 años, fue víctima de leyes raciales fascistas que la obligaron a no poder asistir a la escuela.

En diciembre de 1943, con su padre y dos primos, intentó huir a Suiza pero el grupo fue arrestado en la provincia de Varese. Después de unos 40 días en prisión, los llevaron al andén 21 de la estación central de Milán y los subieron a un tren hacia al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Era el 30 de enero de 1944 y Liliana tiene 13 años.

Su número tatuado en el brazo es 75.190 y viene destinada a los trabajos forzados en una fábrica de municiones en el campo. Durante su encarcelamiento se enfrenta a tres selecciones, en una de las cuales pierde a uno de los amigos que conoció en el campo.

Fue liberada por el Ejercito soviético un año y medio después, el 1 de mayo, con el resto de los prisioneros. Fue una de los 25 niños italianos menores de 14 años que lograron sobrevivir al campo de concentración de Auschwitz de los 776 que estaban presos allí. Aún así tardo cuatro meses en volver a Italia.

Ningún otro miembro de su familia sobrevivió. Su padre murió en Auschwitz el 27 de abril de 1944 y sus abuelos Giuseppe y Olga también fueron asesinados al día siguiente de su llegada al campo de concentración.

"La gente a menudo me pregunta cómo pudo haber sucedido esto. Y yo siempre respondo con una palabra: indiferencia", contesta Segre en las varias entrevistas y coloquios con los jóvenes para explicarles la importancia del saber y recordar lo que fue la locura nazi y el Holocausto.

El 19 de enero de 2018 fue nombrada senadora vitalicia, un cargo reservado a las grandes personalidades del país.

Su voz siempre se ha dirigido sobre todo a los jóvenes incluso en durante el aislamiento debidos a la pandemia cuando les pidió: "En este período de incertidumbre, tomen de la mano a sus padres, a sus maestros, tomen a Italia de la mano",recordando que a su regreso del campo de concentración le salvó el amor y el estudio.

Su última intervención fue a raíz del asesinato del joven negro  llamado Willy, nacido en Italia de padres originarios de Cabo Verde, tras una tremenda paliza por parte de un grupo de blancos.

"La muerte de Willy me asustó mucho. Fue como una derrota personal, me hizo pensar que todo lo que intenté hacer contra la violencia y el odio fue de poco al final. Si todavía hay gente alrededor que piensa en resolver sus derrotas personales golpeando a otros, todavía estamos en una sociedad lejos de la civilización", observó. EFE