Israel supera 800 pacientes graves, una línea roja para su sistema sanitario

Post thumbnailFoto: Magen David Adom
Israel superó hoy los 800 pacientes ingresados en estado grave por COVID-19, un nuevo máximo desde el inicio de la pandemia que las autoridades marcaron como una línea roja para la sostenibilidad de su sistema sanitario.

El país sigue registrando una alta tasa de morbilidad pese al confinamiento al que está sujeto desde el 18 de septiembre. Casi 1.600 personas están hospitalizadas. Entre estas, 811 están en condición crítica, y más de 200 se encuentran conectadas a respiradores, según datos del Ministerio de Salud.

El número de casos graves aumentó considerablemente las últimas semanas. La fuerte segunda ola del virus sigue sin contenerse y pone cada vez bajo más presión a los hospitales, con una capacidad para atender a los pacientes que se va debilitando.

Según las autoridades, superar el límite de 800 enfermos críticos no supone un riesgo de colapso, pero sí causará deficiencias de atención sanitaria y dificultará el desarrollo de otros servicios en los centros hospitalarios.

Israel superó también ayer los 1.500 muertos por coronavirus, un tercio de ellos en el último mes, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, advirtió hoy que el confinamiento se prolongará más de lo previsto, probablemente durante "más de un mes".

El Gobierno se había marcado reducir los contagios a unos mil diarios para empezar a levantar restricciones, pero sigue lejos de esta cifra y la semana pasada registró nuevos máximos, superando los 8.000 positivos en 24 horas por primera vez desde el comienzo de la pandemia.

Israel, con una población de nueve millones de habitantes, acumula más de 234.000 casos, y alrededor de 65.000 de ellos siguen activos.

Todo ello se produce ante el malestar creciente de la población por la gestión gubernamental de la pandemia y su impacto económico, lo que ha debilitado la popularidad de Netanyahu.

Las protestas contra el primer ministro -procesado también por corrupción en tres casos distintos- se repiten semanalmente desde hace cuatro meses, y la polémica podría escalar de nuevo si el Parlamento (Knéset) aprueba esta tarde una enmienda que restringiría las manifestaciones para frenar la propagación del virus.

Varias de las organizaciones que lideran estas movilizaciones se manifestaron anoche y hoy para protestar contra la medida, que consideran "draconiana" al limitar a un kilómetro de sus domicilios a quienes quieran salir a protestar.

Cientos de manifestantes se juntaron durante la jornada delante del Parlamento, y tres fueron arrestados por la Policía, informó un portavoz policial. EFE