Hotel “Magdala”, Kineret, Monte Arbel y más

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Paseando y disfrutando en tiempos de Coronavirus

En estos días en que muchas posibilidades de distracción se han cerrado, y probablemente se clausuren muchas más por la expansión del virus, lo que es realmente aconsejable es hacer turismo, pasear por los hermosos sitios naturales que ofrece este pequeño pero rico país, y más aun, hospedarse en los maravillosos hoteles que, por ser muy seguros en cuanto a las exigencias y precauciones del momento, permanecen abiertos, y en los que se puede gozar de todas las facilidades, sin temor al contagio.

La piscina.


Muy especialmente recomendamos visitar el Hotel Magdala, que se halla en la localidad de Migdal, a la orilla del Kineret o el Mar de Galilea. Es un proyecto religioso y turístico dedicado a María Magdalena, nativa de Migdal, iniciado por el padre Juan María Solana.  En estos días es muy fiable pues cumple con todas las medidas de higiene y seguridad del Ministerio de Salud, lo cual no resulta difícil puesto que el hotel es espacioso y se extiende por una gran superficie, lo que les permite a los huéspedes disfrutar de todas sus facilidades sin temor y conservar su propio espacio. Otras ventajas recomendables: es muy limpio, es una excelente atención y hay gran variedad de sitios turísticos que se hallan en la cercanía. Más información en https://www.magdala.org/

Playa del hotel y el Kineret.


Las 150 habitaciones del hotel están totalmente equipadas e higienizadas para ofrecer todo lo que necesita el visitante para gozar de su estadía, con balcones y vistas al Mar de Galilea, al Parque y Centro Arqueológico de Magdala que en estos días está cerrado al público en general pero abierto para los huéspedes del hotel. Su encanto reside en ser uno de los únicos hoteles en Israel en donde lo moderno y funcional pueden asociarse con hallazgos arqueológicos, los del centro Magdala, que datan del primer siglo de la era cristiana. Alón Winter, el gerente general, nos explica que el Hotel Magdala se erigió para ser destinado a los peregrinos, que llegaban del exterior con exigencias de confort muy específicas, y de acuerdo a ello se instalaron en 123 habitaciones amplias camas de 140 centímetros de ancho.

Amplias camas


Cuando surgió el virus el hotel tenía reservas para dos años. En estos días no hay turismo exterior y los huéspedes son israelíes con otras exigencias. Hasta ahora no se aceptaban niños, pero ahora pueden hospedarse niños de más de 7 años. El hotel goza de un alto porcentaje de ocupación, en especial los fines de semana. El gerente nos cuenta las novedades: tienen planes interesantes para cuando termine el verano con un programa de talleres de temas variados. Seguramente el Sitio Arqueológico esté nuevamente abierto al público. Están construyendo un nuevo comedor para 350 comensales, y el actual “Tarichaea” será un restaurante gourmet.

Beithsaida.


Para quienes quieren calma y tranquilidad pueden disfrutar de los simpáticos rincones del hotel, pasear por los senderos y jardines, y apreciar sus esculturas, sus fuentes de agua “bailarinas” y la fuente que adorna el amplio y confortable vestíbulo, erigida con piedras antiguas auténticas de la zona. También se podrá nadar en la piscina, visitar la playita del Kineret y disfrutar de la comida. Winter sugiere que los huéspedes lleguen para pernoctar, salgan a pasear uno o más días, y regresen a descansar. Karen Shaw, directora de reservas, destaca que otra importante ventaja del hotel es su ubicación, ya que es ideal para salir a visitar otros sitios de los alrededores. Recomienda que los huéspedes reciban amplia información en la recepción. Sugieren visitar los Altos del Golán, el sitio “Bethsaida”, una aldea de pescadores por la que se cree circulaban los apóstoles, las ruinas de Beit Shean, la Alta Galilea y otros más.

El Monte Arbel.


Una de los sitios que hemos visitado es el Parque Nacional del Monte Arbel, ubicado en la región de la Baja Galilea. Un monte que se alza brusca y prominentemente sobre el Mar de Galilea. Su elegante estatura y sus empinadas laderas, particularmente en el lado oriental, brindan vistas mágicas del Kineret, de los Altos del Golán y del pico más alto de Israel, el Monte Hermón. En el Parque Nacional y Reserva Natural, el Monte Arbel tiene hermosos avistamientos, senderos para caminatas, arqueología e historia bíblica. Las majestuosas vistas desde la cima del monte son razones suficientes para ascender por sus laderas, ya sea en coche o a pie.  En las laderas del monte se encuentran cuevas que fueron los escondites de los judíos que lucharon contra los griegos y los romanos.

Tabgha.


Otra visita obligatoria es recorrer los 21 kilómetros del Mar de Galilea, también llamado Kineret, o lago de Tiberíades, un lago de agua dulce, y cuyo nivel subió en gran medida el último invierno a raíz de las lluvias. Es una estrecha franja costera, pasa por Tiberíades y otras localidades. Famoso lugar para muchos cristianos que creen que allí fue el escenario de muchos milagros de Jesús. Tabgha es el lugar donde, según la tradición, Jesucristo multiplicó los panes y los peces en la costa norte del Mar de Galilea. Tabgha significa siete fuentes, por los siete manantiales que se encuentran en la zona. En este sitio se halla una iglesia benedictina en la que se encuentra la piedra donde se dice que Jesús multiplicó los peces y los panes. La iglesia está decorada con mosaicos con representaciones de flora y fauna. Muy cerca se halla la cascada oculta En-Ayub, al norte del mar de Galilea.

Reserva Arbel.