Hezbollah planeaba infiltrarse en Israel y asediar a Metula

Post thumbnailFoto: Portavoz militar
Un alto oficial del Comando Norte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) manifestó que la organización terrorista chií libanesa Hezbollah se ha visto sorprendida y disuadida por la envergadura de la operación para destruir los túneles en la frontera norte.
Las FDI han tomado el control casi total del programa de túneles de ataque de Hezbollah. El secreto y el elemento sorpresa han sido claves en el éxito de la operación, que se estima que durará varias semanas.
"El jefe del Estado Mayor quería iniciar el operativo hace dos meses, pero nosotros en el Comando del Norte solicitamos más tiempo para organizar y sentar las bases para preparar la operación", declaró el oficial, quien aseguró que en ningún momento hubo un túnel listo para ser usado. El oficial estimó que un período de dos meses separa el momento en que los túneles podrían ser utilizados y la realidad actual.
De acuerdo con la información recopilada por la inteligencia militar, el objetivo de los túneles era permitir que una fuerza rápida de vanguardia Hezbollah saliera de los túneles, tomara el control de áreas estratégicas y carreteras como la Ruta 90, para "cortar" la ciudad norteña de Metula u otros lugares, y luego permitir que tropas adicionales pasaran a través de la valla fronteriza al territorio israelí.
"Calculo que todos los túneles pueden ser destruidos desde el territorio israelí siguiendo el ejemplo de cómo operamos en la Franja de Gaza y no entrar en una confrontación en esta etapa con Hezbollah, que se sorprendió e incluso retiró sus fuerzas debido a la nuevos hallazgos", apuntó el oficial.
Ya en 2015, los oficiales de las DFI se dieron cuenta de que Hezbollah había construido un plan de ataque que probablemente incluía túneles para una ofensiva terrorista.
Con ese objetivo, la organización libanesa chií construyó edificios y fábricas aparentemente inocentes, como una planta para la producción de bloques en las afueras de la aldea Kafr Kila, en el sur del Líbano. El camuflaje de Hezbollah era perfecto: un lugar bajo, indistinguible, la eliminación de tierra y arena a una distancia de unos diez kilómetros de la "fábrica", solamente trabajo diurno para evitar el ruido, un pequeño equipo y varios socios.
"Encontrar un túnel a lo largo de una ruta de 130 kilómetros ha sido una tarea difícil", afirmó el oficial, explicando que el avance se logró este último año tras un mapeo sísmico de toda el área: "Ya estábamos listos para la acción desde el verano, pero lo pospusimos para comprender todo el alcance".
Las excavadoras pesadas, las masas de trabajadores, en su mayoría civiles, y los dispositivos tecnológicos que permiten vislumbrar la trayectoria del túnel se pueden observar en el terreno. Decenas de metros separan la ruta de los huertos kiwi de Metula y cientos de metros la separan de dicha localidad.
"Hezbollah ha bajado su perfil, pero no nos arriesgamos, por lo que toda la Brigada de Comandos ha sido desplegada junto con combatientes de las unidades regulares del ejército, para proporcionar una respuesta operativa rápida cuando sea necesario. Si Hezbollah responde, la Fuerza Aérea estará lista para un gran amplitud de fuerzas, como también lo está la Marina; y cuando todos planearon la gran operación, todo fue tenido en cuenta".