Entrevista con el Embajador de Israel en Colombia Christian Cantor

Post thumbnailEmbajador Christian Cantor, archivo de la Embajada de Israel en Colombia
David A. Rosenthal: Las relaciones entre Israel y Colombia ¿en qué estado se encuentran y qué implica la firma del TLC Colombia-Israel?

Embajador Christian Cantor: Las relaciones entre Israel y Colombia, siempre fueron relaciones muy sólidas, durante muchos años ha sido así. Hay una actitud muy pro israelí. Son muchas las razones como culturales e históricas, además, de los acontecimientos que a lo largo del tiempo han acontecido a las dos naciones en conjunto y ahora estas relaciones son más sólidas que nunca.

Tuvimos una pequeña crisis, cuando el ex presidente Juan Manuel Santos, reconoció a último momento a La Autoridad Palestina. El problema de este suceso, fue la forma en como se ejecutó. Fue una decisión tomada con prisa, de un día para otro y que no fue transparente. Además, dejó la responsabilidad y eventuales consecuencias en manos del siguiente gobierno. Claro está, que respetamos las decisiones de cada gobierno en su política exterior; pero faltó un diálogo abierto y mayor honestidad, teniendo en cuenta que Israel y Colombia son naciones amigas.

Esta última decisión del gobierno anterior, tuvo como consecuencia una crisis. Así que, en este ultimo año, hemos estado manejando esta tensión que se originó. Mi papel en este tiempo, ha sido el de tomar esta relación que ha pasado por un momento de crisis, y revertir esto para que esa chispa que estaba perdida entre ellos se vuelva avivar. En consecuencia, hemos logrado evidenciar ese valor agregado de cada país y la importancia que esto tiene, tanto para Colombia como para Israel.

Hoy estamos en una excelente etapa de las relaciones entre Jerusalén y Bogotá.  Las políticas coinciden unas con otras. Tenemos prácticamente las mismas preocupaciones y los mismos ideales como seguridad, desarrollo y tecnología. Asimismo, tenemos la esperanza de que las relaciones seguirán un curso muy positivo.

Sobre el TLC, la economía israelí y colombiana son complementarias, dada la naturaleza de cada una. Israel no tiene en principio intereses en exportar productos agrícolas, como piña o aguacate, más si exportar tecnología y servicios. Pero, la idea es la de “importar exportadores”, es decir, que las empresas, servicios, personas, tecnologías y demás, que hay en Israel, puedan aportar a sus pares colombianos en el sentido de maximizar la producción, bajar los costos de las mismas y mejorar su calidad, con el fin de exportarlos a otros mercados.

La raison d'être de estas relaciones económicas, es que nosotros tenemos la capacidad de exportar a Colombia aquella tecnología y servicios que tienen la capacidad de mejorar la productividad y la competitividad de los productos y servicios colombianos dirigidos a terceras economías. Por ejemplo, si un agricultor colombiano puede a través de tecnología de riego israelí, crear mejores aguacates con menos costos, de mejor calidad y con un precio final más bajo en los mercados internacionales, va a competir mejor con aguacates de otros lugares que se exportan a los Estados Unidos.

Por otra parte, a nosotros nos interesan mucho los productos colombianos (que deben pasar por un proceso fitosanitario muy serio) y ya estamos impulsando con los empresarios colombianos e israelíes y las autoridades correspondientes para lograr este fin.

Ahora bien, en Colombia se está hablando de nearshoring, que consiste en producir aquellos productos y crear operaciones con el fin de exportar a mercados cercanos, principalmente a Estados Unidos, la Unión Europea y Asia. Además, buscamos crear cooperaciones muy interesantes entre startups, los inversionistas y los emprendedores tanto israelíes como colombianos, en una forma que permita encontrar esa sinergia entre los productos y servicios -tecnológicos y digitales- que las dos naciones están creando. En este sentido hablamos de dos economías complementarias.

D.A.R: ¿Por qué este TLC colombo-israelí es como un Rolls Royce?

E.C.C: Según los expertos es un acuerdo muy avanzado, como un 4.0 -la nueva generación de los acuerdos comerciales-, ya que, por lo general, los TLC tienen un apartado sobre la eliminación de aranceles; así como, en cuales productos, en qué porcentaje se hará y a lo largo de cuanto tiempo. Esto es la idea principal de un Tratado de Libre Comercio.

“El TLC de Colombia con Israel, es el tratado de este tipo más avanzado que Israel ha firmado hasta el momento”. Aparte del capítulo de aranceles se encuentra uno sobre la protección de inversiones y otro de compras públicas, que siempre es como un Santo Grial de cada país. Lo que supone que, una empresa colombiana podría acceder a las licitaciones públicas de Israel, así como una empresa israelí en Colombia.

La idea principal del TLC es facilitar estos procesos desde la parte institucional, pues somos sector Gobierno. Creamos los marcos legales posibles para que el sector privado pueda interactuar. Nuestra labor es la de mediar donde hay limitaciones para que las relaciones se den de una manera mucho más ágil y simple.

Crear estos marcos solo es una parte, pues también en temas de tributación y en temas financieros estamos trabajando. Lo importante de esto, es que nosotros sabemos que debemos facilitar estos temas. Adicionalmente, este Tratado también crea otros productos y organismos en los ministerios de ambos países, con el fin de discutir, aprender, crear soluciones, etc.

D.A.R: ¿Cuál es la importancia de la diplomacia económica, la academia y la industria en relación con el TLC?

E.C.C: En el tema de “diplomacia económica”, que es sumamente importante, pues, me dedico en un 70% a esto, es decir, temas económicos, comerciales y de innovación, como de tecnología, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel ha invertido mucho esfuerzo y tiempo -con un talento humano excepcional-, para que esto hoy sea una realidad. Todo con el fin de crear más trabajo, atraer inversionistas, crear nuevas oportunidades y abrir nuevos mercados.

Por otro lado, está la oficina de iNNpulsa, que Colombia abrirá en Jerusalén, como una herramienta esencial para facilitar las transferencias tecnológicas. En este sentido, trabajamos en dos niveles, uno de Gobierno a Gobierno, donde Israel esta haciendo un trabajo excepcional con iNNpulsa, y la idea detrás de esto, es dar a conocer aquellas buenas prácticas y las herramientas que creemos son necesarias para esta nueva era digital.

La transformación digital es un hecho, que ha impulsado el Gobierno del presidente Iván Duque y vemos que en Colombia hay un potencial enorme. Yo cada día, encuentro más startups, iniciativas y emprendedores, en todo campo (económico, comercial, financiero, cultural e incluso artesanal). Vemos a Colombia en este sentido como un socio natural.

Así que, en el área gubernamental, nos encargamos de crear las políticas y las herramientas necesarias, por ejemplo, el tema de “financiamiento de alto riesgo”, que es un concepto critico para la prosperidad de este tipo de industrias y servicios. Además, es una nueva manera de financiar estas operaciones económicas, en comparación con las formas tradicionales.

Colombia es un mercado muy atractivo, además de su magnitud, ubicación geopolítica, relación -muy importante- con Estados Unidos; como también, por su solidez macroeconómica y política, que se destaca en la región.

En relación sobre la academia y la industria, en Israel se han creado ecosistemas únicos e interesantes, con el fin de facilitar la relación entre los científicos y los académicos. Esto, para transformar aquellas ideas, conceptos, fórmulas y productos, que puedan aportar al mercado, lo cual no es una labor tan fácil.

A nivel regional o de capitales, nos encargamos de conectar a aquellos centros de innovación y tecnología de diferentes lugares del país, con sus homólogos en Israel y no es necesario que sean del sector gubernamental, pueden ser Universidades, ONG, iniciativas privadas y fondos de inversión. De igual modo, nosotros buscamos cuales iniciativas serian sus contrapartes y los conectamos.

Así que nuestra política es a nivel nacional y regional, donde cada una complementa a la otra y el TLC es el medio para crear estas relaciones económicas entre Israel y Colombia que, a su vez, están relacionadas con las políticas del Gobierno colombiano en materia de reactivación económica, creación de empleo y transformación digital, entre otras.

Sobre los productos que se pueden intercambiar, creo que Israel estaría muy a gusto de recibir y poder disfrutar de productos agrícolas colombianos de todo tipo; además, de la gran demanda que existe. A su vez, Colombia podrá recibir tecnología de cualquier tipo (AgroTech, FinTech, Salud Digital, Ciberseguridad, entre otras), pues hoy Israel es un “Hub” -concentraciones empresariales- en temas de tecnología e innovación.

En la actualidad, cualquier multinacional, no se puede dar el lujo de no tener una oficina de investigación y desarrollo en Israel para comprender cuales son las nuevas tecnologías y servicios que se van a ir introduciendo en los mercados que puedan influir sobre la operación de sus compañías. Lo que hará Colombia es crear una oficina así, pero a nivel nacional, con el objetivo de facilitar estas relaciones (Gobierno a Gobierno; privado a privado, o mixto).

D.A.R: En relación con Latinoamérica, ¿Cuál es el rol de Israel, y en materia de seguridad-defensa qué panorama hay? 

E.C.C: Israel está muy bien posicionada en Latinoamérica, algo que se ha acrecentado en los últimos años, pasando de bienes diplomáticos a bienes tangibles. Colombia es uno de los socios más importantes de Israel en América Latina. Sobre la cooperación en materia de seguridad y defensa, estamos muy preocupados -junto con otras naciones- de la actividad iraní y de Hezbollah en Venezuela y en la forma en la que se fomentan -y crean la posibilidad- las amenazas en la zona. Además, de cómo Hezbollah se beneficia, aprovechándose de la situación de Venezuela, es una preocupación enorme y ni hablar de como esa cooperación Irán-Venezuela va más allá de lo económico o energético. Asimismo, nosotros hacemos todo lo posible para apoyar a nuestros amigos dentro y fuera de la región para confrontar estas amenazas.

D.A.R: ¿Qué expectativas hay en el sector de Turismo y qué nuevos retos habrá que enfrentar con la post-pandemia?

E.C.C: En el área de turismo, nos encantaría recibir una gran cantidad de turistas colombianos, por ejemplo, grupos de jóvenes, empresarios y emprendedores, además de los peregrinos que se dirigen a Tierra Santa y en el caso de Israel hacia Colombia, que aumente el turismo de nuestra parte -además de mochileros- pues Colombia tiene destinos maravillosos y una industria turística con una calidad y precio muy interesante.

El desafío de Israel y del mundo post pandemia, teniendo en cuenta el déficit económico, será el de crear esperanza y desarrollo económico. Asimismo, Colombia e Israel tienen los mismos retos para volver a la normalidad.

D.A.R: Con respecto a la Embajada de Israel, ¿Qué posición tiene la Cancillería israelí y cuál sería la importancia en que Colombia la trasladara a Jerusalén?

E.C.C: Sobre la Embajada en Israel, nuestra política es muy clara, la capital es Jerusalén y nuestra expectativa es que todos los países que tienen representación en Israel, ubiquen su misión diplomática en Jerusalén. En nuestra capital están todas las instituciones gubernamentales, al igual que en otros países, y nosotros enviamos a sus capitales nuestras misiones diplomáticas, así que, esperamos esa misma reciprocidad. Esperamos que en el caso de Colombia sea así.

D.A.R: ¿Los “Acuerdos de Abraham” qué relevancia tienen para Israel y el Medio Oriente?

E.C.C: En este momento, estamos en un proceso de cambio en nuestra región, que se hayan firmado los “Acuerdos de Abraham” es un hecho extraordinario. No solo son acuerdos gubernamentales, sino entre los pueblos -se ve la amistad y afecto- y van más allá de la paz, pues tienen un contenido muy importante y profundo, que incide directamente en las vidas de los ciudadanos. Ahora tenemos acuerdos en cooperación, inversiones, finanzas, turismo, ciencia y tecnología. Incluso se creó el “Fondo Abraham” entre Israel, EAU y Estados Unidos, para la inversión tecnológica y la transformación del Medio Oriente.