El misterioso ataque con drones en Beirut

Post thumbnailDrone estrellado en Beirut Foto: Al Manar
El sábado 22 de agosto, cerca de la medianoche, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron haber ejecutado un ataque aéreo preventivo contra una célula de la Fuerza Quds iraní y las milicias chiís aliadas, en el sureste de Damasco, que se disponía a atacar con drones el norte de Israel. En la acción murieron al menos dos efectivos del grupo terrorista libanés chií Hezbollah, según lo reconocería su líder, el jeque Hassan Nasrallah, un día más tarde.

Pero lo más extraño es que pocas horas después del incidente en Siria, fue anunciado que dos drones se habían estrellado en el vecindario de Dahieh, un feudo de Hezbollah, en el sur de Beirut. Uno de los drones cayó a tierra y el otro hizo impacto en un “centro de informaciones” de Hezbollah, provocando daños materiales de poca relevancia.

El Ejército libanés y Hezbollah insisten que se trató de drones “israelíes”, pero las fotografías del aparato estrellado, difundido por las agencias de noticias libanesas, indicarían según los expertos que se trata de un multirrotor, aparentemente un cuadricóptero, de fabricación iraní, con un alcance de vuelo limitado. Es bastante improbable que las FDI tuviesen algún interés en un emplear ese tipo de aeronaves para perpetrar un ataque en el feudo de Hezbollah, y con cual objetivo: ¡Destruir los vidrios de las ventanas y varias computadoras!

De allí surgió entre los observadores la teoría de que pudo haber sido un mensaje del establishment de defensa israelí hacia Hezbollah. Entre ellos, el veterano analista Ron Ben Yisahi, del diario Yediot Aharonot, sugiere que sería una suerte de “tarjeta roja” para Nasrallah para que detenga su proyecto de adquisición de misiles guiados de precisión.

Pero también, no ha faltado la especulación de que podría sido un auto ataque del grupo chií. Sobre todo, cuando el ministro de Finanzas, Moshé Kahlon, explicó a la salida de una reunión de Gabinete, que no podía hablar pero que en algunos de los recientes ataques “no fuimos nosotros”.

De cualquier manera, el incidente en Beirut aparece como un justificativo en el discurso de Nasrallah para una eventual represalia contra Israel por la muerte de sus efectivos en Siria. Si bien, detrás de estas escaramuzas está el intento de Irán emplazar misiles guiados de precisión en el Líbano, Irak y Siria, y los frecuentes bombardeos aéreos presuntamente israelíes para desbaratar esos esfuerzos.

De hecho, Hezbollah busca presentarse a sí mismo como un movimiento autóctono libanés y no como un apéndice del régimen Teherán. En consecuencia, Nasrallah estaría frente a una grave disyuntiva al promoverse como el paladín de la soberanía del Líbano y no de los intereses sectarios pan-iraníes. Sobre todo cuando Jerusalén está advirtiendo que la respuesta a un eventual ataque contra blancos israelíes será “desproporcionada” y el Líbano pagará.