El líder de Avodá admite que “tal vez colapsaremos”

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Amir Peretz, recientemente elegido como nuevo líder del Partido Laborista (Avodá) en sustitución de Avi Gabbay, admitió en una entrevista para Ynet que “tal vez colapsaremos o tal vez no” en la repetición de las elecciones generales del próximo mes de setiembre.

Poniéndose en contra a buena parte de la militancia laborista, Peretz firmó un acuerdo de coalición con el partido “Gesher” de Orly Levi Abekasis, que estableció su propia formación tras escindirse del derechista “Yisrael Beitenu”, del ex ministo de defensa Avigdor Liberman.

Con esta imprevista alianza, Peretz, que comparte origen mizrahí (tradicionalmente afín al Likud) con su nueva socia, pretende atraer votos de un electorado que en su mayoría es poco afín al laborismo: “hay suficientes electores de derecha que han dicho basta”, declaró, haciendo referencia al longevo mandato del primer ministro Benjamín Netanyahu.

El nerviosismo en las filas laboristas es evidente, más aún tras la consolidación del pacto de formaciones de izquierda “Israel Democrático”, que une a Meretz con el nuevo partido del ex primer ministro Ehud Barak, bajo la tutela de la ya ex parlamentaria laborista Stav Shaffir. A pesar de las presiones para que Avodá se uniera al pacto para así ensanchar el campo de centroizquierda, Peretz rehuyó la posibilidad y apostó por el pacto con “Gesher”.

Peretz, que en el pasado ejerció como ministro de defensa y ya lideró el laborismo de 2005 a 2007, se reivindicó como “la única y verdadera opción de izquierda”, ya que su propuesta levanta “no solo la bandera de la paz, sino también la de la justicia social”. Afirmó no arrepentirse en absoluto sobre la unión con Levy Abekasis, y dijo que ésta “recibió menos de lo que merecía”, en referencia a los lugares reservados para “Gesher” en los 10 primeros nombres de la lista a la próxima Knesset.

El principal argumento de Peretz para rechazar unirse a la coalición izquierdista “Israel Democrático” es que “no servirá para ensanchar el campo de la izquierda”, y que no cumpliría su aspiración de atraer votos derechistas. Dice que a pesar de las presiones que está recibiendo para cambiar de opinión, “no cambiaré mis principios”. Analistas alertaron de las reticencias que tendría el actual líder laborista de aliarse con Barak, que en 2007 le “apartó” del liderazgo del partido laborista.

Pertz afirmó estar “contento de que Barak-Meretz lograrán sobrepasar el porcentaje mínimo de votos. Pero ahora déjenme dirigir a mi partido, déjenme conectarme con el pueblo, no pierdan más tiempo”.