El Decreto Crémieux y los judíos de Argelia

Post thumbnailRetrato de Isaac Jacob Adolphe Crémieux J.Paul Getty Museum Wikimedia Dominio Público
¡Queridos lectores de Aurora shalom!

El 24 de octubre pasado la “Ley Crémieux” de 1870 cumplió 150 años.

Se trata de aquel decreto que firmó el ilustre ministro de Justicia de la República de Francia, Isaac-Jacob Adolphe Crémieux, para otorgar a sus correligionarios judíos de la Argelia Francesa la condición de ciudadanos franceses.

La ciudadanía francesa cambió radicalmente el estatus civil de los judíos que hasta entonces eran Dhimmi otomano, lo que significaba ciudadanos inferiores a la merced del gobernador musulmán de turno.

Noventa y dos años después, en julio de 1962 la ciudadanía francesa permitió a los casi 130.000 judíos argelinos salir del país y establecerse como repatriados en Francia y olim hadashim (nuevos inmigrantes) en Israel.

Posiblemente se salvaron de un futuro muy peligroso bajo el nuevo régimen argelino que pronto, el 5 de julio de 1962, declaró la Independencia luego de una guerra salvaje contra el ejército francés que duro ocho años.

A mi modesta opinión, como  judío que nació en Argelia y llego al Estado de Israel gracias al Decreto Crémieux y luego logró servir en su servicio diplomático durante 41 años, esta fecha histórica nos guía a la siguiente reflexión y moraleja.

Opino que hoy día en cualquier país del mundo cada judío que asume un cargo ejecutivo en el gobierno de su país o en una organización internacional debería conocer y asumir el ejemplo del extraordinario Crémieux, de bendita memoria.

Shabat shalom a todos y pongan atención a lo anecdótico que la fecha histórica, el 24 de octubre, cayó este año en shabat Parashat Noaj (Noé), cuya arca se convirtió en el símbolo de la supervivencia de la humanidad al igual que el Decreto Crémieux para los judíos de Argelia.