El Comité Central del Laborismo apoya sumarse al gobierno de Netanyahu

Post thumbnailAmir Peretz Foto: Knéset
El Comité Central del Partido Laborista votó a favor de sumarse al gobierno de unidad acordado la semana pasada por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, rompiendo con la insistente promesa durante la campaña electoral de que no se uniría nunca a un Ejecutivo liderado por un primer ministro que ha sido imputado en un proceso judicial.

En una conferencia llevada a cabo en forma virtual debido a la pandemia del coronavirus, el 64,2 por ciento de los delegados laboristas que votaron electrónicamente, apoyaron la moción del presidente del partido, Amir Peretz, de sumarse al gobierno. El Comité Central del laborismo está conformado por alrededor de 3.800 miembros que estaban habilitados para votar la moción.

“Agradezco a todos los miembros del comité, a aquellos que apoyaron y a los que se opusieron”, expresó Peretz en un comunicado. “Hemos ganado en forma abrumadora el apoyo de los miembros del partido para… cambiar la agenda del gobierno y la política económica hacia una socialista y democrática”.

“No nos estamos sumando a un gobierno de derecha”, argumentó. “Nos estamos sumando a un gobierno de unidad igualitario con la rotación del primer ministro. Nuestra cooperación estratégica con Benny Gantz regresará al laborismo a su lugar como movimiento político conductor e influyente”.

El Partido Laborista creó básicamente al Estado de Israel y dominó la política local durante sus primeras tres décadas. Pero desde entonces su influencia se ha visto reducida dramáticamente, y en las últimas elecciones obtuvo apenas tres diputados en el Parlamento (Knéset), compuesto por 120 miembros. El partido Likud, encabezado por Netanyahu, es el partido político más numeroso con 36 escaños.

Con este acuerdo, Peretz se convertirá en ministro de Economía y su compañero laborista, el diputado Itzik Shmuli, asumirá el control del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social.

Sin embargo, la tercera diputada laborista, Merav Michaeli, se opone fervientemente a sumarse al gobierno.

Michaeli ha acusado a Peretz y Shmuli de haber llevado a cabo el “peor robo político, al sustraer los votos de los israelíes que los eligieron”.