El asesinato de Al-Masri: otro fracaso de la inteligencia iraní

Post thumbnailAbdullah Ahmad Abdullah, foto del FBI de la lista de terroristas más buscados
El 7 de agosto de 2020 el número 2 de Al-Qaeda, Abdullah Ahmad Abdullah (conocido como Abu Muhammad al-Masri), fue muerto a tiros en Teherán. La presencia misma de Al-Masri en Irán mostró la estrecha relación que tiene Teherán con la organización terrorista sunita y su asesinato muestra la debilidad de la contrainteligencia iraní. La frustración del régimen por esta falla de inteligencia probablemente se expresará a través de actos de violencia. Probablemente reformará su comunidad de contrainteligencia y podría pedir ayuda en este esfuerzo tanto a Rusia como a China.

El viernes 7 de agosto de 2020, alrededor de las 9:00 p.m., se escucharon disparos en el próspero distrito de Pasdaran en Teherán. Dos individuos, que se desplazaban en una motocicleta, mataron a balazos a un hombre y una joven que estaban sentados en un Renault blanco. Cinco disparos fueron efectuados contra el coche. Cuatro dieron en el blanco.

Al día siguiente, Iranian Labour News Agency de Irán declaró en una breve noticia que las dos personas que habían muerto en el tiroteo no eran iraníes y al parecer eran oriundos de Líbano. Mashregh News proporcionó más información, indicando que el tiroteo había tenido lugar en el área de Golestán en la avenida Pasdaran y que los fallecidos eran un profesor de historia de 58 años llamado Habib Daoud y su hija de 27 años, Maryam. El Hamshahri también dijo que los fallecidos no eran iraníes y hablaban árabe.

Dos días después, Tabnak escribió un artículo más extenso sobre el asunto confirmando la información proporcionada por los medios de comunicación anteriores. Curiosamente, sin embargo, Tabnak agregó que el homicidio ocurrió al otro lado de la calle de la casa de Abu Mahdi al-Muhandis, el ex comandante del Comité de Movilización Popular, conocido como al-Hashd al-Shaabi. Al-Muhandis fue ultimado el 3 de enero de 2020 junto con Qassem Soleimani, el anterior comandante de la Fuerza Quds iraní, por medio de un ataque con un dron estadounidense cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad.

Los hechos del caso fueron revisados ​​recientemente por The New York Times (NYT), que reveló que las dos personas asesinadas en el distrito de Pasdaran no eran Habib Douad y su hija Maryam, sino Abdullah Ahmad Abdullah y su hija Miriam. Abdullah, más conocido por el nombre de guerra Abu Muhammad al-Masri, era el príncipe heredero de Al-Qaeda.

Al-Masri era conocido por su papel en la dirección y planificación de los ataques de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es-Salaam, que causaron la muerte de más de 200 personas e hirieron a más de 4000. Según el informe del NYT, se cree que agentes israelíes llevaron a cabo el asesinato, por pedido de Estados Unidos.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, negó que al-Masri estuviera en Irán en absoluto, y mucho menos que hubiera sido asesinado dentro del país. Aconsejó a los medios estadounidenses que se resistan a ser "engatusados por los escenarios al estilo de Hollywood fabricados por los funcionarios estadounidenses y del régimen sionista".

Hay varios indicios de que la persona asesinada en Teherán era, de hecho, al-Masri. Primero, la edad del muerto coincide con la de al-Masri. En segundo lugar, no hay evidencia de que haya existido un profesor de historia libanés llamado Habib Daoud. En tercer lugar, el nombre de la mujer asesinada (Miriam) coincide con el nombre de la hija de al-Masri (Maryam), al igual que su edad. Y cuarto, el asesinato se llevó a cabo en el aniversario de los ataques de al-Masri a las embajadas estadounidenses en África 22 años antes.

El asesinato de al-Masri es importante por dos razones: 1) la presencia de uno de los principales líderes de Al-Qaeda en Teherán ilumina la estrecha relación que tiene Irán con esa organización terrorista sunita, y 2) el hecho de que el régimen no protegió a al-Masri ni descubrió el plan para asesinarlo es otro más en una larga serie de importantes fracasos y vergüenzas de contrainteligencia para la República Islámica.

Irán ha sufrido numerosas fallas de contrainteligencia en sus diferentes órganos, ocurriendo las más importantes en el Ministerio de Inteligencia (MOI) y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

Un anterior fracaso de la contrainteligencia fue el asesinato de cuatro científicos nucleares iraníes entre 2010 y 2012. En todos los asesinatos se utilizó una motocicleta, el mismo modus operandi que el asesinato de al-Masri. Se alega que los asesinatos de los científicos nucleares iraníes fueron realizados por agentes israelíes. La respuesta del régimen a los asesinatos fue arrestar a más de una docena de iraníes que presuntamente trabajaban con el Mossad, la organización de inteligencia israelí. Al menos uno de los arrestados, Majid Jamali Fashi, fue ahorcado.

Otro gran fracaso de la contrainteligencia ocurrió en 2018, cuando operativos israelíes lograron incursionar en un depósito en Teherán, estrechamente protegido por la organización de contrainteligencia del IRGC, y robar más de 100 mil documentos, imágenes, y videos relacionados con los planes nucleares iraníes. Este fue un fiasco para la contrainteligencia iraní. Gracias a su acceso a esos documentos, Israel y (muy probablemente) la inteligencia de EE. UU., pudieron primero identificar lugares sensibles relacionados con el programa nuclear de Irán y el programa de misiles del IRGC y luego atacar esos lugares mediante una serie de misteriosas explosiones que ocurrieron en Irán en 2020.

La falla de contrainteligencia más importante, que también preocupa al IRGC, fue la incapacidad de proteger al exjefe de la Fuerza Quds, Soleimani, quien fue asesinado en un ataque con drones estadounidenses a principios de enero de 2020. Irán respondió a esa acción ejecutando a Mahmoud Mousavi Majd por estar "vinculado a la CIA y el Mossad".

Las repetidas debacles de la contrainteligencia demuestran la grave debilidad e incompetencia del régimen en esta esfera. Si bien el Ministerio del Interior y la organización de Inteligencia del IRGC son muy activos tanto en el ámbito nacional como en el extranjero, y ocasionalmente tienen éxito (como se ve, por ejemplo, en Irak), las unidades de contrainteligencia de estas organizaciones, principalmente el IRGC, que es responsable de salvaguardar los sitios militares más importantes del país y el programa de misiles del IRGC, así como protegerse de la infiltración, son débiles, desorganizados y desestructurados.

Una de las principales razones por las que la inteligencia de la República Islámica y, en particular, y los programas de contrainteligencia son débiles es que el régimen insiste en emplear personas sobre la base de su lealtad a la revolución y al régimen, no sobre la base de sus conocimientos o habilidades. La devaluación del conocimiento y el talento al servicio de la obsesión por la lealtad ideológica ha contribuido a la debilidad del régimen en inteligencia y contrainteligencia. Las organizaciones se ven debilitadas aún más por la incapacidad del régimen para brindar capacitación y educación adecuadas en contrainteligencia.

Estas debilidades son utilizadas por los opositores al régimen iraní cuando realizan operaciones encubiertas en suelo iraní. Si bien estas operaciones, sin duda, perjudican al régimen, es vital tener cuidado con su sed de venganza. Como no puede proporcionar una contrainteligencia eficaz, el régimen intentará compensar esa deficiencia mediante ejecuciones, asesinatos y espionaje.

La débil división de contrainteligencia de la República Islámica es, sin duda, su talón de Aquiles. El régimen lo sabe muy bien. Después de la muerte de al-Masri, es probable que se reforme seriamente esta división con un enfoque en el IRGC y el MOI. Una pregunta que queda por responder es qué papel desempeñarán los aliados más cercanos del régimen, Rusia y China, en la formación y mejora de la contrainteligencia iraní.

Fuente: BESA Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos

El Dr. Ardavan Khoshnood, asociado no residente del Centro BESA, es criminólogo y politólogo con un título en análisis de inteligencia. También es profesor asociado de medicina de emergencia en la Universidad de Lund en Suecia.