El 18 de Brumario de Benjamín Netanyahu

Post thumbnailBenjamín Netanyahu Foto: Tal Shahar/Pool vía REUTERS
Los partidos ultraortodoxos askenazí Judaísmo Unido de la Torá (Iahadut Hatorá) y sefaradí Shas, han insinuado que retirarán el apoyo al primer ministro, Benjamín Netanyahu, si el jefe del Ejecutivo conduce el país hacia elecciones anticipadas.

Pero más duro parece mostrarse Judaísmo Unido de la Torá al advertir categóricamente, ante la creciente crisis política dentro de la coalición, que abandonarán a Netanyahu y su bloque si empuja a comicios generales, según un reporte del sitio de noticias de internet Walla.

¿Será esta advertencia suficiente para evitar que los ciudadanos israelíes sean convocados a las urnas por cuarta vez en menos de dos años?

Algunos analistas sostienen cínicamente que los ultraortodoxos precisan que se apruebe urgente el presupuesto para sus escuelas rabínicas (yeshivot) y que el masivo despilfarro que implicarían nuevas elecciones significará que el presupuesto no será aprobado y que ese dinero se dilapidará innecesariamente en los comicios como si no hubiera un mañana.

El problema de los partidos ultraortodoxos, que fueron garantes del acuerdo de unidad entre el partido Likud, de Netanyahu, y Azul y Blanco, encabezado por Benny Gantz, es que no tienen a donde ir, debido a que el primer ministro destruyó a la oposición, al atraer a Gantz a la coalición. Por lo que la amenaza parece más bien como un revolver sin balas.

Cuando los israelíes pensaron en un gobierno de unidad tenían en mente el acuerdo de rotación establecido en 1984 por el Partido Laborista y su encarnizado rival, el Likud, encabezados por Shimón Peres e Itzhak Shamir, sus respectivos líderes históricos.

El gobierno de unidad de entonces replegó a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel de la mayor parte del Líbano, el pantano en el que se había metido en 1982.

También detuvo la hiperinflación, que rondaba cerca del 450%, actuando contra los poderosos grupos de interés (incluyendo bancos, sindicatos, etc.), mediante un duro plan de ajuste heterodoxo cuyo éxito permitió sentar las bases del desarrollo económico que catapultó a Israel hacia el mundo de la alta tecnología una década más tarde.

En cambio, el gobierno Netanyahu-Gantz de la segunda década del Siglo XXI parece no poder escapar de la severa sentencia de Carlos Marx, quien, en su obra, “el 18 de Brumario de Luis Bonaparte”, advirtió que: “Los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen… dos veces…una vez como tragedia y la otra como farsa”.