Combatir racismo con antisemitismo

Post thumbnailFoto: Wikipedia - Dominio Público
El asesinato del afroamericano George Floyd generó una suma de protestas contra el racismo a lo largo y ancho de la geografía de EEUU e incluso traspasó esas fronteras hacia Europa. Tales manifestaciones fueron dirigidas por el movimiento Black Lives Matter (BLM), y varias de ellas se descarriaron, instigando desmanes y destrucción; así, un justo reclamo fue secuestrado por grupos fanatizados que se valieron del fatal incidente para desatar una serie de abusos que, simultáneamente, violaron los derechos de sectores no involucrados y que, incluso, repudian el racismo. En el marco de la violencia, hubo comunidades judías atacadas, sus sedes, sinagogas y colegios fueron vandalizados; sus negocios y propiedades fueron asaltados y saqueados; además de vociferar lemas antisemitas y antiisraelíes, e infinidad de difamaciones en las redes sociales.

Pese a que las organizaciones judías, desde hace décadas, ayudaron y apoyaron las luchas de las comunidades negras a exigir el debido respeto a sus derechos humanos y civiles, BLM promueve libelos falaces y ha establecido coaliciones con grupos antisemitas, como el BDS, que aprovechó la trágica circunstancia para acusar a Israel de complicidad en el asesinato de Floyd, afirmando que el estado judío es “opresor blanco”, que los “judíos son privilegiados” y se establecieron engañosas comparaciones entre la discriminación contra la población negra y la situación de los palestinos. Hay quienes lo justifican aduciendo que BLM es un movimiento diverso y en ese universo hay algunos grupos antisemitas, pero que tal vez no se trata de un asunto extendido. Sin embargo, las acusaciones infundadas contra los judíos e Israel son generalizadas. Precisamente, debido a esa pluralidad, en 2015, BLM instituyó una plataforma que les da centralidad: Movement for Black Lives, conocido como M4BL, el cual, en 2016 emitió un manifiesto que acusa a Israel de una serie de mentiras, deslegitimándolo y demonizándolo; y, ratifica al BDS como uno de sus aliados; ambos promueven el reemplazo del Estado judío.

Aunque resulte incongruente, no sorprende, dados sus dirigentes, que BLM trate de imponer sus violentos proyectos, entre ellos combatir el racismo con otras formas de segregación, como el más antiguo de los odios: el antisemitismo.

[email protected]