Aleinu, el partido defensor de los “olim jadashim”

Post thumbnailJoseph Salama (segundo a la izquierda), con integrantes de la agrupación local de "Aleinu" en Raanana
Ofer Laszewicki Rubin - Raanana

Eran los últimos días de la festividad de Sucot (Fiesta de los Tabernáculos), en que los judíos levantan cabañas en calles y jardines para rememorar las estructuras temporales en que sus antepasados vivieron durante su travesía por el desierto, tras la expulsión de Egipto. En Raanana, ciudad dormitorio de la periferia de Tel Aviv, las humaredas de las barbacoas callejeras ambientaban el centro urbano.
En un ático de la calle Schwartz, Jaime, de origen uruguayo, ultimaba el apartamento para celebrar un jug bait: encuentros políticos organizados en casas privadas, algo muy habitual en Israel. Pero esta noche el turno de palabra no era para un diputado laborista o del Likud, sino del representante local de Aleinu, una nueva plataforma política creada para ayudar a los olim jadashim, los inmigrantes judíos recién llegados al país.
Joseph Salama, madrileño, es el cabeza de lista de Aleinu en Raanana. Nacido en España, vivió varios años en Francia, se casó con una judía francesa y, finalmente, cumplió su sueño de mudarse a Israel. Lo hizo por sionismo y tradición judía, “por estar en casa”. Salama reconoce los méritos del estado judío en acoger a millones de inmigrantes llegados de todo el mundo, pero remarca que para un israelí nativo se hace difícil comprender las dificultades que afronta un olé (inmigrante) en su proceso de asentarse y adaptarse a su nueva patria.
“Alinu significa que hicimos aliá. Hicimos aliá, pero ajshav ze aleinu, es decir, ahora recae sobre nosotros la responsabilidad de tomar las riendas de nuestra propia historia, y de tomar nuestras propias decisiones”, proclama Salama en castellano ante una treintena de asistentes, sentados y escuchando atentamente dentro de una sucá (cabaña) en el balcón del ático.
Joseph Salama explica las propuestas de "Aleinu" a habitantes de origen latino en Raanana

Aleinu es un movimiento nacional, que nació hace unos dos años con el objetivo de crear una estructura de ayuda a los olim, para intentar colocarlos dentro de los consejos municipales de las ciudades donde hay una gran concentración de recién llegados, como es el caso de Raanana.  “De esa forma, están sentados en la mesa donde se toman las decisiones para así poder ejercer una ayuda efectiva para estos olim”, cuenta Salama a Aurora.
El representante local de Aleinu quiso recordar que, al mencionar partidos para olim, a todos viene en mente el nombre de Avigdor Liberman, actual ministro de defensa: “cuando se habla del partido de los olim siempre se habla de Israel Beitenu, que es el partido de los olim de Rusia, pero nunca se ha hecho nada con el resto de olim de los demás lugares del mundo”. Curiosamente, cuando un olé llega a las oficinas del ministerio de absorción, buena parte de los funcionarios son de origen ruso.
La iniciativa de Aleinu nace, mayoritariamente, a través de los franceses: en la mayoría de los lugares donde hay representantes de Aleinu son representantes francófonos. “Pero Ranaana tiene una peculiaridad: se convirtió en la lucha por todo tipo de olim, y nuestra lista hoy día la integran gente venida de Francia, Bélgica, España, Uruguay, EE.UU. o Turquía”.
La urbe es conocida por su numerosa comunidad de origen latino, que habitualmente organiza todo tipo de eventos culturales, asados o proyecciones de partidos del mundial de futbol. No obstante, Salama apunta una diferencia trascendental: mientras otros grupos -como los franceses o los norteamericanos- suelen llegar en grandes grupos y suelen mantenerse más vinculados a su comunidad, los olim latinos de hoy en día acostumbran a llegar separados y a cuenta gotas, algo que propicia que se diluyan e integren más rápido en el país. Son los más proclives a “israelizarse” con mayor rapidez. En las primeras décadas tras la fundación del estado judío, si eran más habituales las llegadas en grupo de judíos latinoamericanos, impulsadas mayoritariamente por movimientos juveniles locales que organizaban aliyás colectivas a Israel.
“Nuestro objetivo al entrar en el consejo municipal es poder tomar la comisión de klitá  (comisión de integración), y de una manera activa poner en marcha acciones que realmente ayuden al olé”, afirma Salama. Y explica algunas de las medidas para implementar su agenda: “mejorar la integración a nivel del aprendizaje del hebreo. Es verdad, hay ulpanim (escuelas de hebreo), pero a veces no están acorde con la realidad del olé”, dice, refiriéndose a que a pesar de recibir ayudas económicas al inicio, el recién llegado también debe ganarse su sueldo, y eso limita su disponibilidad para aprender el idioma, un requerimiento esencial para prosperar económica y socialmente en Israel.
El cabeza de lista de Aleinu afirma que los niños también tienen problemas similares: “el olé llega al colegio, y es verdad que en ciertos casos hay clases de olim y ulpanim dentro del colegio, pero no dentro de todos los colegios hay ulpan”.
Por ello, Aleinu pretende convertirse en un intermediario entre el ministerio de absorción y el ayuntamiento, que a fin de cuentas es el ente público de más interactuación con el ciudadano. “Aquí lo que busca la gente es la proximidad, busca gente que conoce y tiene confianza y que sabe que van a poder, en el día a día, llevar una acción eficaz y real”, remarca Salama. Antes de detallar su plan para Raanana ante la audiencia de origen latino, se muestra satisfecho: “Aleinu está en la boca de la gente de la calle como la lista de los olim, y ese es nuestro primer gran éxito”.