Abrió sus puertas el primer supermercado iraní en Venezuela

Post thumbnailUna compañía afiliada al Ministerio de Defensa de Irán abre el primer supermercado iraní en Venezuela Foto: Tasnim News Agency CC BY 4.0
En medio de la peor crisis socioeconómica que haya sufrido Venezuela, agravada por el impacto en la economía de la pandemia de COVID-19, empresarios iraníes abrieron este jueves 30 de julio, Megasis el primer gran supermercado persa en Venezuela.

La noticia fue dada a conocer por algunos medios locales que reflejaron las notas de prensa emitidas al efecto. El empresario iraní, Issa Rezaei, ejecutivo de varias compañías propiedad de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica fungió de vocero durante la inauguración y comentó su satisfacción por la buena acogida de la idea entre los empresarios locales.

Durante el acto de inauguración también hizo alusión a argumentos de tinte propagandista cuando declaró que este supermercado va en contravía de las intenciones de “nuestros enemigos” y que “rompe el bloqueo” que Estados Unidos impone a Venezuela e Irán. Puntualizó que el objetivo de la inversión inicial en la tienda, de $10 millones, es principalmente “comercial”, a pesar de cualquier otra interpretación que pueda haber.

Irónicamente, el llamado Gobierno revolucionario venezolano ha presionado a los comercios e industrias venezolanos hasta el punto de mermar casi toda la capacidad industrial y comercial del país, convirtiendo las zonas industriales en cementerios de empresas y obligando a los venezolanos a depender cada día más de los puertos (importaciones), en vez de hacerlo en sus industrias y en el campo. Una terrible situación, considerando que la principal industria productora de divisas en Venezuela, el petróleo, ha mermado su producción a menos de un millón de barriles.

La llegada de la cadena iraní, con 2500 de sus productos nacionales, ha sido anunciada con bombos y platillos por las autoridades venezolanas. En un país donde el salario mínimo oficial alcanza apenas $4 mensuales, y cuya gasolina ostenta uno de los mayores precios del mundo, este supermercado iraní promete descuentos de entre un 10 y 20%, comparado con el mercado nacional.

El edificio donde se ha instalado el nuevo local de Megasis perteneció, en principio, a la cadena colombiana Éxito, que sirvió de alivio a los bolsillos caraqueños por su esquema de precios bajos. Luego fue expropiado por el régimen para adecuarlo a un esquema populista con el nombre de Abastos Bicentenario, que no fue exitoso.

Se ha anunciado que la tienda también cuenta con algunos artículos de la exigua producción venezolana y que además ofrecerá a la comunidad musulmana de Venezuela una variedad de productos halal enlatados. Otra de las ofertas novedosas que se dio a conocer fueron los “productos vinculados a la nanotecnología o a la tecnología del futuro”, aunque en las notas de prensa respectivas no se detallaron exactamente cuáles eran estos productos y por qué representaban una novedad en Venezuela.

También se anunció que algunos productos venezolanos como café, mango y piña serán exportados a Irán, aprovechando la dinámica generada por la apertura de este canal comercial que anuncian como “el puente para la exportación de Venezuela a Irán”.

En definitiva, las expectativas producidas por el arribo de Megasis a Venezuela pareciera hacer más eco en el gobierno que el pueblo. En las calles no se tiene mucha esperanza en que este supermercado aliviará de alguna manera el acceso a bienes alimenticios y se espera que los precios de esta masiva importación sean verdaderamente inaccesibles para las mayorías. Otros ven claramente un ostentoso “negocio” de las cúpulas pro-gobierno y militares de alto rango que han acaparado la importación y el comercio de bienes que eran completamente normales antes de la llegada de Chávez al poder. Estos sectores, que últimamente están siendo objeto de sanciones por parte de la Comunidad Europea y Estados Unidos, encuentra alivio en las nuevas alternativas de negocios producidas por las maniobras evasivas de Irán en sus tratos con el gobierno madurista.

Algunos un poco más entendidos en otras materias, se arriesgan a especular que esta es una manera de blanquear capitales en esta parte del mundo o que se trata de la apertura de una vía para el manejo de financiamiento a los grupos satélites de la revolución iraní, que ya se ven desde hace tiempo actuando en otros países dónde Irán ha puesto sus manos y sus intereses.