A 92 años del nacimiento de Ana Frank

Con la ingenuidad del relato en su diario logró trascender tiempos y espacios. Sus vivencias, pensamientos y emociones durante la Shoá hoy forman parte de bibliotecas en todo el mundo.
Post thumbnailAna Frank cuando era solo una niña en los años 30. Fuente: Twitter @centro_anafrank
El pasado 12 de junio se conmemoraron 92 años del nacimiento de Ana Frank. La adolescente que conocimos a través de las palabras escritas en su diario, nació en Alemania en 1929, en el seno de una familia judía. Cinco años más tarde, emigró junto a sus padres y su hermana mayor a los Países Bajos, huyendo de Hitler.

Sin embargo, en 1940 el régimen nazi invadiría también dicho lugar, estableciendo regulaciones que día a día dificultaban cada vez más la vida de los judíos allí, como en cada rincón de Europa.

Dos años después, la familia Frank debió esconderse en la parte trasera de un edificio en la calle Prinsengrancht 263. En aquel lugar trabajaba Otto, su padre, y es donde hoy funciona el Museo Casa de Ana Frank.

Al cumplir los 13 años, Ana recibió un diario como regalo. Allí escribió lo que ocurría mientras permanecía escondida con su familia. También en sus textos se refería a los sentimientos y pensamientos que la abordaban en esa situación tan particular.

Una estatua de Ana Frank en Amsterdam. Fuente: Licencia Creative Commons.


En el diario Ana escribió regularmente hasta su anotación final, el 1 de agosto de 1944. Tres días después, la Gestapo encontró el escondite, y quienes se encontraban allí fueron trasladados al campo de tránsito de Westerbork. Posteriormente, los nazis los llevaron al campo de concentración y exterminio de Auschwitz.

A principios de noviembre de 1944, Ana es deportada junto a su hermana al campo de Bergen-Belsen. Ambas contraen fiebre tifoidea y mueren en el lugar, en febrero de 1945.

Tras terminar la guerra, su padre Otto fue el único de los cuatro integrantes de la familia que logró sobrevivir. Al regresar a los Países Bajos, tuvo la posibilidad de recuperar el diario de Ana, y así leyó que la joven quería convertirse en escritora o periodista. Los textos causan una profunda impresión en él, y finalmente son sus amigos quienes lo convencen de publicar el diario. El 25 de junio de 1947 sale la primera edición de 3.000 ejemplares.

Con el transcurso del tiempo, y el diario traducido en más de 70 idiomas, la gente de todo el mundo se fue familiarizando con la historia de Ana. Así es como en 1960 el escondite se convirtió en un museo: La Casa de Ana Frank. Otto estuvo permanentemente involucrado en el mismo, hasta su muerte en 1980.