“5 de mayo de 2008” – Al borde de la guerra civil y un discurso ¡que enciende las señales de alarma dentro del Líbano!

Post thumbnailEfectivos de Hezbollah y Amal toman posición durante los disturbios en Beirut en 2008 Foto archivo: REUTERS/Fadi Ghalioum
En su discurso del 29 de septiembre de 2020, Nasrallah manifestó que Hezbollah debe formar parte del gobierno para poder defender la resistencia, al declarar que “el gobierno del 5 de mayo de 2008 no se repetirá…”.

Ésta no es la primera vez que Nasrallah y otros oficiales de Hezbollah mencionan lo acontecido en mayo de 2008. Con frecuencia, esta frase es señalada como ejemplo de un período que no debe repetirse. En otras palabras, Hezbollah y sus altos dirigentes la utilizan cuando les interesa transmitir una amenaza encubierta en el mensaje.

¿Qué sucedió en mayo de 2008?

El día 5 de mayo de 2008, el gobierno libanés, liderado por Fouad Siniora, decidió apartar de su cargo a Wafiq Shkeir, el oficial de seguridad del aeropuerto de Beirut, al acusarlo de colocar cámaras de vigilancia en los pasillos del sector VIP del aeropuerto, a pedido de Hezbollah. Además, el gobierno libanés decidió desmantelar la red subterránea independiente de comunicación telefónica de Hezbollah, construida sobre la infraestructura de cables que fue tendida dentro de los canales de comunicación del país. El propósito de la red independiente de comunicación telefónica de Hezbollah es proveer comunicaciones desde el cuartel general de Hezbollah por todo el Líbano.

La respuesta de Hezbollah a estas medidas fue rápida y agresiva. En un discurso pronunciado el 8 de mayo de 2008, Nasrallah declaró que la red independiente de comunicación telefónica era una de las principales armas de Hezbollah y cualquier daño provocado de hecho sería una declaración de guerra contra Hezbollah. Horas después del discurso de Nasrallah, los efectivos de Hezbollah, con la ayuda de los activistas de Amal, tomaron el control de Beirut Occidental, sitiaron el aeropuerto internacional, asediaron los centros de los líderes de la comunidad sunita, encabezada por Saad Hariri, incendiaron las oficinas de la cadena de tevé al-Mustaqbal, propiedad de Hariri y portavoz de su partido político.

Aquella noche parecía que el Líbano estaba en medio de otra guerra civil y que Hezbollah planeaba tomar el control del país. Sin embargo, Hezbollah encontró una resistencia sin precedentes en las milicias de los drusos y los sunitas, quienes respondieron con un bloqueo del paso fronterizo de Masna, entre Siria y el Líbano, y lucharon contra efectivos de Hezbollah en las Montañas de Chouf y la zona portuaria de Trípoli. 82 libaneses perecieron en el enfrentamiento, que terminó en un empate luego de las negociaciones que se llevaron a cabo entre Nasrallah y el líder druso Walid Jumblatt. El ejército libanés ocupó las posiciones en las zonas de combate, y se encargaron de la seguridad en aquellos lugares.

El 11 de mayo de 2008, el gobierno libanés decidió revertir la decisión de desmantelar la red telefónica independiente de Hezbollah y anular la destitución del oficial de seguridad del aeropuerto; por lo tanto, no se vieron afectados los intereses de Hezbollah. Como respuesta, Hezbollah manifestó disposición para retirar a sus efectivos de las calles y reabrir el aeropuerto.

Aunque en aquel entonces Hezbollah no se había recuperado por completo del daño sufrido en la guerra del verano de 2006 contra Israel, y pese a encontrarse con una fuerte oposición por parte de los drusos y los sunitas, en definitiva Hezbollah sacó ventaja.

El mes de mayo de 2008 les demostró a los libaneses que Hezbollah estaba dispuesto a “ir por todo” si cualquier facción libanesa causara daños o intentara atentar contra sus diferentes intereses, con énfasis en los intereses de seguridad, incluso a expensas de otra guerra civil libanesa.

Hoy, unos 12 años después, Hezbollah se encuentra bajo constantes ataques de la opinión pública por parte del campo de sus adversarios naturales, tanto dentro como fuera del Líbano. La amplia protesta civil que estalló en el país el 17 de octubre de 2019 ha perfeccionado enormemente estos ataques. Sin embargo, no se equivoque; esta protesta popular no ha sido compartida por la amplia base de apoyo de Hezbollah en la comunidad chiita libanesa.

La comunidad chiita en el Líbano actualmente constituye por lo menos la mitad de los ciudadanos que residen en el país. Es por una buena razón que el líder de Hezbollah se permite utilizar el ejemplo de “mayo de 2008” en sus discursos como amenaza encubierta. Nasrallah sabe que la fortaleza militar de Hezbollah hoy, junto con el amplio apoyo de la población chiita, le permitirá a la organización tomar el control del país o al menos de la mayoría de los centros de poder y sitios estratégicos si Hezbollah (o su patrón iraní) así lo desean. Aunque es probable que Hezbollah se enfrente con oposición de las milicias sunitas, cristianas y drusas, creemos que el poder de estas milicias es muy limitado en relación al de Hezbollah.

Es muy difícil estimar lo que el ejército libanés hará en caso de haber enfrentamientos. No obstante, podemos aportar algunas estadísticas que pueden ofrecer la respuesta: el 45% de todos los militares del ejército libanés es chiita y casi el 35% del total de las fuerzas de combate en el ejército libanés es chiita.

En los últimos años, al parecer el uso de la amenaza de “mayo 2008” sigue siendo una amenaza verbal y descriptiva en lugar de ser una amenaza que se materialice físicamente. La amenaza es una especie de freno a la opinión pública libanesa, especialmente para el campo de los opositores de Hezbollah.

Aún así, en el Líbano, no se sabe lo que depara el futuro y la amenaza teórica actual puede rápidamente convertirse en realidad.

Fuente: Centro ALMA de Investigación y Educación.

Traducción de Michelle Terdjman.