¿Vota Putin en Israel?

Post thumbnailBenjamín Netanyahu y Vladimir Putin Foto: kremlin.ru Wikimedia CC BY 4.0
La anunciada visita del primer ministro, Benjamín Netanyahu, a la ciudad balnearia de Sochi, a orillas del Mar Negro, para entrevistarse con el presidente ruso Vladimir Putin, a cinco días de las elecciones, ha despertado cierto grado de asombro.

Sobre todo porque el último encuentro también se produjo precisamente cinco días antes de los comicios del pasado 9 de abril, en los que Netanyahu no logró formar gobierno y forzó la convocatoria a nuevas elecciones.

La Oficina del Primer Ministro le otorga gran importancia a la reunión a raíz de la preocupación israelí sobre el afianzamiento militar iraní en Siria y los intentos de Teherán de enviar armas clandestinamente a través e Irak, Siria y el Líbano.

El partido opositor Azul y Blanco (Kajol Labán) sugiere, en cambio, que el viaje tiene objetivos fundamentalmente electoralistas, con el fin de quitarle votos al partido nacionalista secular Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), liderado por el ex ministro de Defensa, Avigdor Liberman, cuya base de votantes está compuesta principalmente por inmigrantes de la ex Unión Soviética.

La oposición acusa a Netanyahu de mezclar los asuntos de defensa con su campaña electoral, incluyendo su buena sintonía con Putin y con el presidente estadounidense, Donald Trump, junto a los que aparece en los afiches publicitarios.

Estos comicios parecen ser decisivos para Netanyahu. Con los bloques de derecha e izquierda que no consiguen superar la cifra “mágica” de 60 escaños (de los 120 que componen la Knéset [Parlamento]) para formar Gobierno, y  con la relación entre el  primer ministro y Liberman, que se perfila con su partido como el “hacedor de reyes, en su peor momento.

Más de cien mil ciudadanos israelíes viven en Rusia, de acuerdo con Michael Mainville del “The Toronto Star”, y cientos de miles de ciudadanos rusos residen en Israel, del total de 1,5 millón de ruso-parlantes que habitan en el Estado judío, según la revista Forbes.

Desde el punto de vista de la campaña electoral del primer ministro, probablemente lo más importante sea deslegitimar, minimizar o directamente que no se hable de su probable imputación en tres casos de presunta corrupción.

Queda el interrogante de si fue ese el verdadero objetivo del insólito proyecto de ley, promovido por el primer ministro, en contra de la opinión del fiscal general, Avichay Mandelblit, para que se coloquen cámaras en los colegios electorales, y que fue derrotado eventualmente en la Comisión de Regulaciones del Parlamento.

En este sentido, es de esperar que hasta el día de las elecciones se escuche mucho “ruido mediático”, tanto por parte del oficialismo como de la oposición.