Selva Orejón, especialista en ciberinvestigación: “el software de Israel tiene buena reputación, y en España les interesa”

Por una mezcla razones personales y profesionales, en los últimos años Selva Orejón se ha acercado progresivamente a Israel, donde ha tejido una extensa red de contactos que le aportan nuevos conocimientos en el ámbito de la reputación online y la ciberinvestigación.
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Selva Orejón, original de Barcelona, es la directora ejecutiva de OnBranding, una compañía especializada en reputación online y ciberinvestigación. Por una mezcla razones personales y profesionales, en los últimos años se ha acercado progresivamente a Israel, donde ha tejido una extensa red de contactos que le aportan nuevos conocimientos en el ámbito de la comunicación digital. Orejón, que contribuye desinteresadamente en la persecución y denuncia de contenidos antisemitas en la red, remarcó la importancia que tiene saber gestionar una crisis de comunicación o de reputación en internet: “hay que está detrás del origen de la crisis, saber las motivaciones, intentar sacar información de perfiles, y poder llevarlo al cauce legal”.

Antes de que aterrizara en Israel, vimos en su perfil de LinkedIn que estaba realizando formaciones a cuerpos policiales de España.

Si, años después de fundar mi empresa OnBranding en 2007, empezamos a hacer formaciones para diferentes cuerpos: Mossos d’Esquadra, Guardia Civil, Policía Nacional... Hay una inquietud generalizada por poder conseguir la tecnología suficiente para automatizar cosas que aún se hacen de forma manual. No solo cuerpos policiales, sino también empresas.

¿Y esta búsqueda de tecnología la trajo a Israel?

Uno de los primeros objetivos en Israel era intentar encontrar lazos entre la necesidad que hay en España, por la parte empresarial, y la gran tecnología y el conocimiento desarrollado en Israel por las necesidades que ha tenido en toda su historia.

Pero usted ya tenía referencias previas.

Tengo un amigo que trabajaba en el FBI y tiene mucha relación con Israel, y una vez me dijo: “tu país es Israel”. Cuatro días después ya estaba volando a Tel Aviv, sin agenda ni reuniones. Además, siempre se había dicho que nuestros apellidos tenían un origen judío, así que uní lo empresarial y mi inquietud personal. Vine aquí 10 días viajando por el país, y empecé a establecer redes de contactos.

¿Qué le aportan estos nuevos contactos?

Además de la reputación, comprobé con hechos que existe software que interesa. Por ejemplo, de rastreo en fuentes abiertas. O software de forense, que es importantísimo. También de extracción de información de dispositivos móviles: una de las empresas que más utilizan cuerpos policiales es Celebrate, con base en Petah Tikva.

También hay muy buen software de reconocimiento facial; otros que se utilizan para gestionar llamadas de emergencia; de representación gráfica de la información; y mucho de FinTech, para que los bancos tengan mayor seguridad en transacciones bancarias.

Selva Orejón, directora ejecutiva de OnBranding. / Foto: cortesía


Hay otros países punteros en estas materias, como EE.UU. y Rusia. ¿Qué le atrae particularmente de Israel?

El potencial. Hay mucho sentimiento de pertenencia y de emprender, que se ve ya desde la adolescencia. Todo el tiempo se busca mejorar, mejorar y mejorar. En la construcción de casas, mercados, en las fuentes de energía. Además de muy disciplinados, van muy al grano. Y yo no tenía prejuicios. Siempre me llamó la atención. Por lo que leía en prensa en España, la primera vez que vine tenía algo de miedo. Cuando fui a alquilar un coche, pregunté: “¿Es seguro conducir en Tel Aviv?”. Aun se ríe la chica de la tienda.

Pero cuando empezó a publicar contenidos sobre sus estancias en redes sociales personales, a algunos no les gustó.

Después de subir a Instagram dos fotos –en una se veía la bandera de Israel en la playa-, dos ex jefes del sector de internet me dijeron que era una locura que me acercara al país. Me dijeron una frase asquerosa: "les están haciendo lo mismo en Palestina que lo que les hicieron a ellos en Alemania". Me asqueó, y ni contesté.

¿Qué explica durante sus formaciones a agentes de seguridad tras su paso por Israel?

Les enseño la parte de ciberinvestigación: como rastrear información en fuentes abiertas para obtener información, y hablo mucho de protección de identidad digital. Cuando alguien está investigando, no puede dejar migas de pan. Hay parte de anonimización, y parte de protección de sus propios perfiles. No hay que engañarse: en España estamos en alerta 4, y ya habido ataques terroristas en Bélgica, Francia u otros países en que se ha utilizado el perfil de la policía para poder llegar a un domicilio.

Selva Orejón durante una sesión de formación sobre crisis de identidad digital. / Foto: cortesía


 

 

 

 

En Israel también descubrió algunas grietas al respecto.

La primera vez que vine, me puse a buscar en Tinder, Badoo y otras aplicaciones a ver si había perfiles de militares y policías en abierto. Si había, y lo reporté: desde mi punto de vista, aunque uno esté muy orgulloso de su profesión, puede representar una amenaza para ellos, sus compañeros, el país, y la sociedad.

También viene a hacer negocios.

Somos distribuidores de tres soluciones israelíes en España. Cuando alguien está interesado en un software, las empresas españolas necesitan a una empresa española para poder cerrar el contrato.

¿Quién contrata a OnBranding para llevar a cabo investigaciones?

Todo gira entorno a quien nos contrata. Si es un juzgado, cosa que pasa frecuentemente, puede que te estén contratando porque hay una víctima que quiere demostrar que hay una información. Pero en el juzgado penal puede que nos contraten para hacer un contra perito de lo que hizo la policía.

Además, decidió involucrarse personalmente en la lucha digital contra la difusión de contenidos antisemitas.

Ahora entraré a analizar bien el código penal de Israel, porque creo que es más fácil que los delitos de odio se luchen desde aquí, que no desde Europa. Tenemos que hablar con un abogado especializado en lo penal-tecnológico.

¿Son capaces de borrar contenidos de odio legalmente persiguiendo perfiles privados?

A veces no son privados: también son organizaciones, partidos políticos, empresarios con intereses... Todo aquel contenido que pueda estar tipificado como contenido de odio, si tenemos que esperar a que entre fiscalía, se tipifique y llegue a juicio, mínimo espera dos años. Si se consigue detectar la información rápida, ya has ganado tiempo. Detectamos, certificamos la información por si la borran, y luego pedimos la eliminación.

Pero la legislación es distinta en cada país.

Muchas compañías de redes sociales tienen sede en Londres y otras en EE.UU., y la libertad de expresión a veces es problemática, porque no queda claro el límite con lo que es delito de odio. Así que tenemos que hablar con las redes para poder hacer la denuncia debidamente y solicitar la eliminación.

En España, empezaron a trabajar conjuntamente con LICRA (Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo), o el Movimiento contra la Intolerancia. ¿Cómo surgen estas colaboraciones?

Debido a la relación con Israel, hablé con LICRA y pregunté si podríamos ofrecer nuestra ayuda de forma desinteresada. Lo hacemos porque lo consideramos un deber.

¿Su lucha digital contra el antisemitismo se cierne a lo publicado en español?

Se dirige a todas las palabras que son negativas en relación a Israel, judíos, Holocausto, negacionismo...

¿Qué alegaría a quienes os acusen de querer contribuir a “limpiar la imagen de Israel”?

Les animaría que hicieran lo mismo sobre los contenidos que consideran que vulneran sus derechos, entonces cada uno que vea lo que quiera. Todo lo que tenga que ver con organizaciones que protejan derechos humanos, lo apoyaré. Mi cercanía con Israel por cuestión personal y profesional no quita a que ayude a otro tipo de causas que me parecen necesarias: el racismo, la xenofobia o la violencia de género, donde la tecnología también tiene mucho por hacer. 

¿Con qué se queda de esta última visita?

La hospitalidad. Ya tengo familia aquí, he estado en casas de personas que aprecio y quiero, y me han abierto las puertas para las cenas de Rosh Hashaná (fin de año), y cada vez que llego me enseñan nuevas cosas del país. Para mi es una segunda casa.