Se reanuda la violencia en el sur de Siria tras rechazar varias facciones la rendición

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Las fuerzas del régimen sirio han reanudado los ataques contra la provincia meridional de Deraa, después de que una decena de facciones rechazara el acuerdo de capitulación alcanzado entre Rusia, aliada de Damasco, y los líderes de la oposición armada.

La violencia estalló después de que once facciones opositoras se negaran a acatar la capitulación firmada por los líderes de la oposición armada y los mediadores rusos.

Estos grupos anunciaron en un comunicado la formación de un frente unido bajo el nombre de "Ejército del Sur" e instaron a todos los grupos armados a unirse a su lucha.

Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman, estos grupos operan en la zona occidental de la provincia de Deraa.

"El régimen está bombardeando los lugares donde quiere avanzar militarmente y que son las zonas donde los rebeldes no aceptaron el acuerdo", dijo el director en una conversación telefónica.

Por su parte, el dirigente militar del Ejercito Libre de Siria (ELS) Jaled al Hebus explicó que estas facciones consideran el acuerdo alcanzado "humillante".

Al Hebus aseguró que estas facciones se han negado a "entregar las armas" y piden la salida de Rusia, a la que califican de potencia ocupante.

El líder militar apuntó que si bien los líderes de la insurgencia armada aceptaron la rendición, que incluye la entrega de las armas pesadas y medias y la evacuación de Deraa hacia la parte de la provincia septentrional de Idleb controlada por Turquía, los rangos medios la rechazaron.

Al menos cuatro personas murieron durante los ataques aéreos lanzados por las fuerzas gubernamentales en respuesta a la negativa de once grupos armados de deponer las armas, a pesar del pacto firmado hace dos días.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de que un civil perdió la vida en Deraa capital y otros tres en el pueblo de Um al Miyazen, con lo que el número de fallecidos desde el comienzo de la ofensiva, el pasado 19 de junio, se eleva a 162.

El Observatorio agregó que las fuerzas de Assad retomaron la población de Um al Miyazen tras 120 bombardeos de la aviación siria y la rusa, que obligaron a los rebeldes a retirarse.

La agencia de noticias estatal siria, SANA, confirmó que unidades del Ejército controlaron Um al Miyazen tras "acabar con muchos terroristas, destruir sus armas y equipos y confiscar cantidades de armas y municiones de varios tipos".

Con estos avances, las fuerzas de Damasco controlan ya el 72 por ciento de la región, según el Observatorio, cuya sede se encuentra en Londres, pero que cuenta con una amplia red de voluntarios sobre el terreno.

Las fuerzas del régimen han bloqueado la carretera que une los barrios rebeldes de Deraa con las zonas que estos controlan en el este de la provincia. En la parte meridional, los enfrentamientos se centran en la carretera que une Damasco y Ammán, según el observatorio.

A pesar de estos bombardeos y combates, los civiles desplazados por la ofensiva gubernamental contra las facciones rebeldes e islamistas en la provincia, fronteriza con Jordania y en los Altos del Golán con Israel, han empezado a regresar a sus hogares.

Sin embargo, algunos sirios han intentado cruzar hacia Jordania, que mantiene cerrada la frontera.

El Observatorio ha informado de que guardias de Fronteras jordanos abrieron fuego contra varios desplazados sirios, una información desmentida por las autoridades del reino Hachemí.

Según el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Jordania, Anders Pedersen, solo "entre 150 y 200 sirios desplazados permanecen" cerca de la frontera jordana con Siria, una cifra que hace varios días rondaba los 50.000.

Huda al Diri, una joven siria originaria de Shaykh Maskin, se desplazó hace ocho días a la divisoria israelí en los Altos del Golán  y ahora se ha refugiado en la pequeña localidad de Ain El Abed, también cercana de la frontera.

"Mi hermano y yo estamos viviendo en una tienda de campaña en Ain al Abed. Mi padre y su mujer en el campo de desplazados de Al Karama, dónde no hay baños ni agua potable, y mi hermana y su marido en Dael, dónde está prohibida la entrada o salida a los civiles excepto a los empleados y a las carretas de verduras", apuntó esta desplazada. EFE y Aurora