Sanderson: “Mil bomberos no podrán extinguir la cueva”.

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La Cueva de Sedequias (Mearat Tzidkiahu) es conocida como la Cueva del Misterio y las Leyendas de Jerusalén. Es la famosa cueva milenaria que fue adecuada para un acceso cómodo de los visitantes y se convirtió en una fascinante visita turística, un amplio espacio en el que se llevan a cabo varios espectáculos. El próximo show es el de Danny Sanderson y es el único artista en el país que combina el “stand-up” con el “rock'n'roll” (o rock de pie como el mismo lo llama con una amplia sonrisa y agrega “Mil bomberos no podrán extinguir la cueva” parafraseando una de sus más famosas canciones.

La cueva


Traerá a la cueva un espectáculo enérgico, amplio, divertido y emocionante, con los mejores éxitos de todos los tiempos de su gran repertorio.  La invitada especial será esta vez la cantante Mazi Cohen. Entre las canciones: “Dale mi vida, Don Quijote”, “Las Botas de Baruch”, “Mil bomberos”. Está acompañado de un grupo de excelentes músicos: en la batería Amir Bressler, en teclados: Ido Zelznik, en contrabajo y vocal: Mickey Warshai, en guitarra: Hilly Boymel y Kfir Ben Lish, vocales: Orit Shalom. Para los espectadores que lleguen con vehículos privados, hay estacionamiento gratuito a partir de las 7 p.m. en la Tajaná, y un servicio de traslado gratuito los llevará a la cueva, y de regreso en varios horarios.

Sanderson se presentará en la Cueva, con sus 9000 metros cuadrados de leyendas, ubicada debajo de las casas de la ciudad vieja. Es una cueva de gran esplendor, en la que se halla una gran cantera de la cual se sacaba piedras y rocas en la época del Templo. La leyenda dice que durante el asedio babilónico de Jerusalén, Sedequías el último rey de Judá, escapó de esta cueva a Jericó, de ahí su nombre. Las canteras se usaron durante el período del Primer Templo y Josefo la llamó “la cueva de los reyes” y sus piedras fueron talladas en el edificio de Jerusalén durante el período del Segundo Templo. Desapareció con la construcción de las murallas de la ciudad durante el período otomano y fue expuesta nuevamente, por accidente, a principios del siglo XX. Las piedras de la Torre del Reloj, que una vez estuvieron sobre la Puerta de Iafo y fueron destruidas durante el Mandato Británico.