Pompeo visita el Muro de los Lamentos acompañado por Netanyahu, otro gesto dramático

Post thumbnailBenjamín Netanyahu y Mike Pompeo Foto: GPO Kobi Gideon vía Facebook
El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, visitó acompañado del primer ministro, Benjamín Netanyahu, el Muro Occidental o “Kotel Hamarabí” (conocido en el mundo gentil como el Muro de los Lamentos). Se trata de la primera vez  que un alto diplomático norteamericano visita la disputada Ciudad Vieja de Jerusalén acompañado por un alto funcionario israelí.

La visita puede ser considerada como un reconocimiento tácito de la soberanía israelí sobre el sitio sagrado judío y otro cambio dramático de la política estadounidense. Pompeo y Netanyahu visitaron el lugar acompañados del embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman.

Tras la firma del libro de visitas, los tres dignatarios se acercaron al Muro Occidental y colocaron su mano derecha en las antiguas piedras  antes de inclinar sus cabezas para rezar.

Netanyahu y Pompeo colocaron un papelito, con sus súplicas, entre las grietas del “Kotel”, una antigua tradición. Luego visitaron los túneles adyacentes que pasan por debajo del Barrio Musulmán de la Ciudad Vieja. En un centro de visita, ambos pudieron ver una recreación en realidad virtual del Templo judío que en la Antigüedad estuvo erigido sobre el Monte del Templo.

La comunidad internacional no reconoce la anexión israelí de la parte este de Jerusalén, incluyendo la Ciudad Vieja; por eso, generalmente, los dignatarios extranjeros se abstienen de ir allí acompañados de funcionarios israelíes.

Aquellos que quieren visitar el lugar sagrado lo hacen en el contexto de una visita privada; pero en los últimos meses ha aumentado el número de líderes extranjeros que están dispuestos a desafiar ese protocolo y permiten que diplomáticos israelíes los acompañen al Muro Occidental.

Cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, visitó el “Kotel” en mayo de 2017 lo hizo sin el acompañamiento de funcionarios israelíes. Más tarde, ese año, Trump reconoció formalmente a Jerusalén como la capital de Israel pero enfatizó que no tomaba posición sobre los “límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén, o en la resolución de las disputadas fronteras”.