Los comienzos de la agricultura israelí moderna

Post thumbnailFoto Ilustración Agricultura en el Néguev - Wikipedia
¿Sabían ustedes que la agricultura israelí entre los años 1961 al 2015 aumento su producción en más de siete veces, mientras que la cantidad de insumos usados para producir ese aumento creció en menos de cinco veces?

¿Sabían ustedes que el Banco Central de Israel calculó que la productividad total de la agricultura se multiplicó por 10 mientras que el sector comercial/empresarial creció solamente dos veces y media?

El presente artículo es parte de una serie que pretende mostrar una de las facetas más interesantes de Israel y su gente que es la agricultura, los agricultores y los profesionales que hacen de este sector un modelo a seguir en un gran número de países del mundo.

Con la llegada de los primeros pioneros a Israel y hasta hoy día la agricultura representa uno de los mayores logros en la historia moderna del Estado de Israel.

Un pequeño estado que a lo largo de los años se ha transformado en uno de los generadores más importantes de agro tecnología, que es base de la agricultura y la producción diaria de alimentos en diferentes regiones del planeta.

Todos conocemos, seamos o no agricultores al tomate cherry, el riego por goteo o las vacas lecheras de Israel, campeonas del mundo en producción de leche. Estos ejemplos, como muchos otros, son parte de la actitud innovadora y un sinfín de invenciones desarrolladas por el sector agrícola de Israel.

Sin lugar a dudas, la agricultura contribuyó y contribuye a la seguridad alimentaria de la población, asegura día a día el suministro de productos agrícolas frescos y contribuye además a la conservación de espacios abiertos, viviendo en armonía con el ambiente.

Pero para hablar de la agricultura como fenómeno y ejemplo de sustentabilidad económica y ambiental debemos remitirnos a la historia y a la estrecha conexión entre la historia del estado, su colonización y la relación entre el pueblo judío con la tierra.

Como empezar…

Propongo que observemos un mapamundi y nos remitamos a la división del estado de Israel en el año 1948. Menos de 430 km de largo y lugares en que el ancho de estado es de 12 km llegando hasta un máximo de algo más que 112 km. Más del 50% de la superficie es desierto con regiones en que las lluvias no superan los 50 mm anuales, y tierras de baja aptitud agrícolas. Regiones que hacia fines del siglo 19 poseen relativamente buenas precipitaciones, concentradas en 5 meses al año con tierras pantanosas o campos rocosos que hacen difícil el laboreo de las mismas.

Estas fueron las condiciones existentes en las cuales se comenzó a desarrollar la agricultura israelí hacia fines del siglo XIX, y con las cuales los colonos provenientes de Rusia y Europa oriental se encontraron. Sin duda, condiciones que objetivamente eran muy diferentes a las existentes en sus países de origen.

Muchos de estos colonizadores sabían de profesiones como abogacía, educación, medicina o ingeniería, pero no aquellas relacionadas con la agricultura, como agronomía o veterinaria. Disponían de algunos conocimientos de una agricultura que no siempre estaban acorde a las necesidades que las condiciones climáticas y geográficas dictaban.  Debieron ir aprendiendo sobre la base de ensayos y errores para poder asegurar el suministro de alimentos y, no menos importante, ir desarrollando el espíritu del trabajo en la tierra con sentimientos de pertenencia al lugar.  La mayor parte de la agricultura en Israel en el siglo XX se desarrolló como agricultura cooperativa.

Basada en comunidades como los kibutzim, moshavim y moshavim shitufiim (combinación de kibutz y moshav), la agricultura cooperativa ha sido muy efectiva durante décadas. Antes del establecimiento del estado, las fincas se organizaron en organizaciones regionales de compras, suministro de insumos, capacitación y mercadeo. De esta manera, los pequeños agricultores pudieron aprovechar las ventajas de la economía de escala y sobreponerse a las dificultades existentes en el mercado

Con la creación del estado, las autoridades comprendieron rápidamente que el desarrollo económico estaba estrechamente ligado al desarrollo de la agricultura.  Este entendimiento desencadenó el dictamen de políticas públicas cuyos resultados directos fueron las asignaciones de recursos públicos para el desarrollo de los asentamientos agrícolas y sus infraestructuras, preparación de tierras, proyectos para el transporte y uso más eficiente de los recursos hídricos, capacitación e investigación agrícola que debido a las condiciones únicas existentes debía desarrollar  conocimientos locales para dar soluciones que la investigación proveniente de otras regiones no sabía proporcionar.

Durante la primera década luego de la creación del Estado se realizaron diferentes estudios de factibilidad y mapeo de las tierras, fuentes de agua y recursos existentes que ayudaron a clasificar los mismos y determinar las necesidades existentes para desarrollar una agricultura sostenible.

Desarrollo de las fuentes de agua, su administración y la introducción masiva del uso de sistemas de riego eficientes fue sin duda el mayor logro del sector agrícola durante estos primeros años. Este alcance ayudó a diferenciar la agricultura que se desarrollaba en Israel de la agricultura existente en la región. La agricultura comenzó a romper su dependencia de las lluvias y en diez años de independencia se logró cuadriplicar las superficies agrícolas bajo riego. En relación directa a este logro, se produjeron mayores cantidades de alimentos, lo cual permitió asegurar el suministro diario de frutas y verduras a los miles de inmigrantes que llegaban a Israel.

La historia de la agricultura israelí, pasados los años 60, comenzó a sufrir un giro debido al mejoramiento en los sistemas de producción agrícola, mayor nivel de producción lo cual trajo como consecuencia descenso en la cantidad de población que se dedicó a la agricultura, además en una importante desaceleración en el aumento de tierras que fueron adaptadas para el laboreo agrícola. La consecuencia directa fue la disminución en la participación de los ingresos en producto bruto interno del país.  Este hecho, curiosamente, tiene un paralelismo con la agricultura de nuestro tiempo, lo cual pone en jaque el valor actual de la agricultura israelí del siglo XXI.

En próximas entregas plantearé las diferentes problemáticas que presentó la agricultura israelí a lo largo de su historia y las soluciones ofrecidas que pueden, en cierta medida, explicar la necesidad de mantenerse siempre actualizados y generar soluciones relevantes a los desafíos que el sector agrícola nos presenta en la actualidad.

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