Liberman ataca a los ultraortodoxos: “dicen amen y esperan a que los cheques lleguen”

Post thumbnailAvigdor Liberman Foto: GPO Ministerio de Exteriores de Israel
El ex ministro de defensa y líder de Israel Beitenu, Avigdor Liberman, vuelve al ataque contra el primer ministro Benjamín Netanyahu, a quien acusó de “rendirse” ante los partidos haredíes (ultraortodoxos). En palabras del dirigente de la formación derechista laica, las formaciones ultraortodoxas “dicen amén y esperan a que los cheques lleguen”.

Liberman, protagonista del inestable panorama político israelí por su rechazo a incorporarse a la coalición de gobierno de Netanyahu y forzando así nuevas elecciones generales, criticó a Netanyahu por convertir la política en “un culto al líder”.

Respecto a un supuesto preacuerdo sobre la ley de alistamiento en el ejército entre el partido de Netanyahu y los partidos haredíes, comentó que “en el acuerdo entre el Likud y la Unión del Judaísmo por la Torá se preveía la separación entre hombres y mujeres”. La ley de alistamiento supuso el cisma definitivo con el primer ministro, ya que Liberman se opone a prolongar los beneficios de los ultraortodoxos, que en muchos casos evitan servir en las FDI ya que dedican sus vidas al estudio religioso.

Por ello, el líder de Israel Beitenu dijo que para Netanyahu “es muy conveniente” formar coaliciones con los ultraortodoxos, “porque no intervienen en asuntos de seguridad o política exterior, solo dicen amen y esperan que los cheques lleguen”.

El rechazo de Liberman a aceptar la influencia de los haredíes en la coalición gubernamental supondrá que los israelíes vuelvan a las urnas el próximo 17 de setiembre. “Volvemos a votar porque Netanyahu se rindió. Jugamos limpio, no hablamos a las espaldas de nadie, mientras que el primer ministro negoció con gente de mi partido, de Azul y Blanco (principal partido opositor) o con Avi Gabbay (laborismo)”.

“Él (Netanyahu) lo ha convertido en un asunto personal. Ya no va de coaliciones de derechas o izquierdas, es el culto a la personalidad”, aseveró, pese a dejar claro que sigue comprometido con la formación de un ejecutivo derechista tras los próximos comicios.

Liberman fue más allá y puso en duda el estatus-quo vigente respecto a la necesidad de incorporar a los partidos haredíes en coaliciones de gobierno, sean de la tendencia que sean. En el pasado, también ejecutivos laboristas contaron con apoyos de ultraortodoxos, ya que la compleja aritmética parlamentaria de Israel obliga a establecer pactos, aunque a priori sean de difícil comprensión.

“No estoy obligado a coronar a Netanyahu. Mi compromiso es formar un gobierno de derechas, un gobierno nacional liberal que no sea ultraortodoxo”, concluyó.