Las sombras del Neokahanismo

Post thumbnailLiga de la Defensa Judía fundada por el rab. Meir Kahana en Nueva York en 1968 - Foto: Wikipedia - CC BY-SA 3.0
En un frío y errado cálculo político e ideológico Biniamín Netanyahu resolvió concertar entendimientos electorales con fracciones de la extrema derecha que enarbolan y actualizan las ideas del rabino Meir Kahana (1932-1990). Paso fatal no sólo para la democracia que hasta hoy ha acertado a superar retos y situaciones que otros países, amenazados por repetidos conflictos y por filosas divergencias ideológicas y partidarias, habrían sucumbido estrepitosamente. Era el privilegiado caso de Israel. Hasta ahora.

Veamos algunas implicaciones de esta oscura decisión. En contraste con la democracia que se sustenta en la voluntaria elección del ciudadano y que le concede plena libertad para escoger a los responsables por su seguridad y libertades, la postura neokahanista reglamenta e impone normas conforme a los dictados -que sólo ella dice bien interpretar- del Dios bíblico. Por cálculo o por primitiva ignorancia olvida que esas páginas que las creen sagradas festejan un amplio arco de ideas y conductas, desde el proceder de un Abraham que esconde su nexo marital con Sara para salvarse hasta el filoso escepticismo del Eclesiastés y sin olvidar el júbilo erótico del Cantar de los Cantares. Variedad de ideas que hoy se pretende apagar.

Difunde además el neokahanismo la superioridad excluyente del pueblo judío y la santidad de la Tierra de Israel, dos postulados que no sólo lastiman hasta destruir la humana y universal convivencia. Se trata de un distorsionado etnocentrismo que opone barreras in
salvables a la comunicación y al enriquecedor contacto con otras culturas que han revelado capacidad creativa en no menor medida.

Para explicar el Holocausto nazi algunas versiones rabínicas sostienen que Dios -lastimado y avergonzado por los excesos del odio- resolvió abdicar o esconderse por algún tiempo de Sus funciones como guía y juez del humano universo. El neokahanismo parece rechazar esta postura por cobarde y en nombre del mismo Dios judío reclama la expulsión -si no la muerte- de millones de pobladores y ciudadanos que estarían manchando a la Tierra Santa.

En este oscuro marco de prédicas y exigencias ¿no perderá la Shoá la negra y predicada singularidad que hasta el momento la distingue?

Estos interrogantes conducen a pensar que si representantes del neokahanismo formarán parte del gabinete israelí a partir de abril próximo, tendrán a su cargo dos carteras ministeriales: educación y vivienda, sin descartar la influencia que ejercerán en las deliberacio nes del gabinete ministerial. Cabe suponer que desde estos altos puestos intentarán cambiar directrices con el propósito de actualizar y hacer cumplir los predicamentos del rabino Meir Kahana.

Por ejemplo, lo que hoy se vislumbra y conoce como la separación de estudiantes de diferente género en las aulas universitarias, el contenido teológico de los programas escolares, la
lectura de textos que ilustran las hazañas del Dios bíblico, la devaluación de las obras de otras culturas y pueblos serán entonces irrefrenables tendencias que habrán de lastimar los niveles de las ciencias, de la cultura y de la democracia en Israel.

Cabe suponer que directrices similares animarán en su propia esfera de acción al presunto Ministro de la Vivienda si Netanyahu obtiene el poder y cumple sus compromisos.

De aquí la singular importancia de los próximos comicios. Ya no se trata de preferir a tal o cual como cabeza gubernamental. Todos eran legítimos y aceptables hasta el negro momento en que Netanyahu -en su afán de perpetuarse en el poder- suscribió un entendimiento con líderes y corrientes que hasta ahora habían sido moral y políticamente marginados. Una trágica y extraviada involución ha ocurrido y la figura de un gobernante que hasta el momento no correspondía restarle aciertos parece hoy irremediablemente manchada. ■