Las sombras de una victoria electoral

Post thumbnailBenny Gantz y Benjamín Netanyahu Foto: GPO Haim Zach
Gracias a un abrumador apoyo internacional desde dos capitales – Washington y Moscú – que raramente disimulan tensiones y rivalidades, por un lado, y, por otro, merced a una hiperactiva campaña electoral, Netanyahu logró la victoria con el interesado apoyo de la extrema derecha política e ideológica de Israel.

Pienso que si algún rasgo de prudencia personal e ideológica orientará sus pasos en los próximos días cabe anticipar que buscará explorar- más allá de discrepancias y resentimientos- una coalición con el flamante partido de Gantz. Posibilidad que en este momento se antoja, sin embargo, lejana si no cerrada. Bibi parece inclinarse más bien a un entendimiento con las agrupaciones ortodoxas que apenas aceptan la libertad de elección y culto e ignoran los derechos de quienes tienen otras convicciones y estilos de vida.

En este entorno, libertades básicas – del ciudadano secular, de las mujeres, de judíos e israelíes en las diásporas – se verán opacadas. Y, en paralelo, las agrupaciones neokahanistas exigirán carteras ministeriales – sobre todo, educación y justicia – con el propósito de instituir rumbos y valores absolutamente contrarios a los que la democracia israelí y el Occidente humanista han logrado en los últimos siglos.

Y el peligro mayor: la absolución y el olvido de los delitos que Netanyahu habría cometido conforme a múltiples testimonios y testigos. Tendencia que pondrá en severo aprieto el justo y limpio equilibrio del poder, y, en particular, la autonomía indispensable de la Suprema Corte y de los cuerpos policiales.

Considerando estos riesgos- que si no son debidamente atendidos pondrán en peligro la democracia y la seguridad del país- parece ineludible que los dos partidos que llegaron a un difícil empate deben iniciar en los próximos días algún diálogo con el auspicio presidencial.

Tiene Netanyahu  ahora y aquí la posibilidad de insertarse en la historia israelí y judía como un protagonista ilustrado. Si la elude – el devenir no le perdonará.