Las provincias lideran el centro de las protestas en Irán

Post thumbnailProtestas en Kermanshah Irán Foto: VOA Wikimedia Dominio Público
Brenda Shaffer 

A medida que las minorías étnicas y las comunidades provinciales asoladas por la pobreza asumen un papel más importante en los disturbios a nivel nacional; es probable que el régimen intente enfrentarlos unos contra otros.

 Las recientes protestas contra el régimen en Irán surgieron en las provincias periféricas del país, que es también donde se han registrado la mayoría de las muertes que han sido reportadas. El impulso de las manifestaciones sigue siendo más fuerte en las provincias fronterizas que en Teherán, especialmente en el noroeste y el suroeste. El estallido de las protestas en lugares dispersos, incluyendo áreas rurales y en las afueras de las grandes ciudades, sugiere que el régimen será mucho más desafiado por este movimiento que por la Revolución Verde del 2009, que estuvo centrado en Teherán y tenía un liderazgo claramente identificado que podría ser directamente sometido.

Más aún, las protestas actuales incluyen un elemento étnico que estuvo ausente en la revuelta del 2009 y podría crear problemas adicionales al régimen. Aunque este factor no es más que una de las muchas quejas que galvanizan a los manifestantes, la intensidad de las protestas en las provincias fronterizas indica que podría provocar disturbios étnicos serios. Los reclamos de las minorías están amplificando los reclamos económicos, que son peores en las provincias que en el corazón de Persia. En las imágenes de videos de las redes sociales aparentemente extraídas de numerosas manifestaciones, los participantes están utilizando los idiomas de las minorías tales como el kurdo y el azerbaiyano para expresar consignas de orgullo étnico. En consecuencia, los observadores extranjeros deberían prestar más atención al factor étnico a medida que intentan proyectar desarrollos futuros en Irán y medir la estabilidad del régimen.

ESTRUCTURA PROVINCIAL Y COMPOSICIÓN ÉTNICA

Irán está compuesto por treinta y una provincias (ostan), cada una con un gobernador designado por el gobierno central. En muchos casos, esos funcionarios no son nativos de las regiones que administran y no hablan el idioma local. Un tercio de las provincias limita al menos con un país extranjero, y la mayoría de sus habitantes comparten vínculos étnicos y con frecuencia familiares con esos países. En algunas provincias, el comercio directo con los países vecinos compite o incluso supera al comercio con el centro de Irán.

La mayoría de la población de la mayoría de las provincias fronterizas no es persa, mientras que el corazón de Irán es principalmente persa (aunque aproximadamente la mitad de la población de Teherán consiste en minorías). En total, las minorías étnicas componen más de la mitad de la población total del país de 82 millones de habitantes, según las principales evaluaciones académicas. El grupo más grande son los azerbaiyanos (aproximadamente 24 millones), seguido por los kurdos (8 millones), luros (3 millones), árabes (3 millones), turcomanos (3 millones), y baluchis (3 millones).

QUEJAS ETNICAS Y PROVINCIALES

La identidad étnica puede asumir una amplia gama de roles en Irán. Muchos ciudadanos pertenecientes a las minorías se identifican completamente como iraníes, y su identidad étnica tiene poca importancia política. De hecho, algunos de los pilares más importantes provienen de comunidades minoritarias, incluyendo al propio Líder Supremo, Ali Khamenei, que es azerbaiyano. Para muchos otros, sin embargo, la identidad étnica es primordial, y sus sentimientos de separatismo pueden ser avivados por una serie de políticas del régimen que afecten a sus comunidades en el país y en el extranjero, y por los medios estatales que frecuentemente se burlan de las minorías.

Protestas en Irán Foto: Mohammmad 13701 Wikimedia CC0


Con respecto a los disturbios actuales, varios signos indican que la etnicidad se ha convertido en un factor importante. Por un lado, las protestas surgieron por primera vez en la ciudad de Mashhad, que tiene una numerosa población turcomana y se encuentra a dos horas en coche de la frontera con Turkmenistán. A partir de ahí, las protestas se extendieron a muchas ciudades pequeñas en el norte y suroeste, principalmente en áreas kurdas y árabes. Solo en el tercer día comenzaron importantes protestas en Teherán, y muchas manifestaciones en el centro del país estallaron en comunidades pobladas por minorías (por ejemplo, la ciudad de Karaj, mayoritariamente compuesta por azerbaiyanos, en las afueras de la capital).

Además, decenas de mensajes en las redes sociales han mostrado a manifestantes en ciertas provincias haciendo alarde de demandas y músicas etno-nacionalistas, mientras cantan consignas en idiomas minoritarios tales como el azerbaiyano, el kurdo y el árabe. Varias organizaciones extranjeras que abogan por los derechos de las minorías étnicas han emitido declaraciones en apoyo a las protestas, pero no está claro qué tan representativas son ellas con respecto a la gente en el terreno. En cualquier caso, los reclamos étnicos parecen ser un poderoso movilizador para amplios segmentos de la población que pueden no ser políticamente activos.

Las provincias también enfrentan más dificultades económicas que el centro del país. Los niveles de ingresos y los servicios sociales en la periferia son más bajos, las tasas de desempleo son más elevadas y muchos habitantes padecen grandes problemas de salud y desafíos a la subsistencia derivados del daño ecológico. Ya sea justificadamente o no, las comunidades provinciales culpan a menudo a las políticas del gobierno central por esos daños.

Además, el régimen no permite que las minorías étnicas usen sus idiomas nativos en entornos oficiales como tribunales y escuelas, violando las protecciones constitucionales. Tal vez como resultado de esto, muchos ciudadanos pertenecientes a las minorías informan en las grandes ciudades que el persa es su lenguaje funcional más fuerte.

Las protestas actuales no son la primera señal de oposición en las provincias fronterizas. Agentes de minorías étnicas han llevado a cabo una serie de operaciones terroristas en el país en los últimos meses, incluyendo los ataques kurdos en el edificio del Parlamento y el Mausoleo de Khomeini en Teherán, en junio pasado, así como los ataques frecuentes contra guardias fronterizos en el noroeste.

Mientras tanto, el número de ejecuciones judiciales llevadas a cabo en las zonas de Kurdistán y Beluchistán está muy por encima del promedio registrado en el centro de Irán. Si bien el régimen afirma que estas ejecuciones son por delitos tales como el contrabando de drogas, su frecuencia desproporcionada sugiere que las autoridades podrían estar usándolas para sofocar la actividad de la oposición. Además, el jefe de una importante organización de la diáspora que defiende los derechos de los árabes en Irán fue asesinado en noviembre pasado cuando salía de su casa en Holanda. Teherán no se ha atribuido la responsabilidad, y no hay pruebas contundentes de su participación, pero no existen otros probables sospechosos.

La política exterior de Irán hacia sus vecinos también tiene implicaciones internas. Por ejemplo, los esfuerzos del régimen para castigar al movimiento independentista kurdo en Iraq, el otoño pasado, generaron indignación entre los kurdos iraníes. Además, un mayor número de iraníes azerbaiyanos ha hecho viajes de turismo de bajo costo a la vecina República de Azerbaiyán en el último año, y algunos pueden haber sido influenciados por la experiencia de disfrutar de su lengua y cultura nativas libres de las restricciones impuestas en Irán.

¿CÓMO RESPONDERÁ EL RÉGIMEN?

El manual de estrategia habitual del régimen para tratar con la oposición étnica y provincial es culpar a los extranjeros por su surgimiento mientras intentan enfrentar a los grupos nacionales entre sí. Khamenei ya ha culpado a los enemigos extranjeros por las actuales protestas. En realidad, sin embargo, los disturbios en las provincias de Irán son de producción doméstica.

Protestas en Irán Foto: GTVM92 Wikimedia CC BY-SA 4.0


Fomentar el conflicto entre las comunidades etno-nacionales ha funcionado muy bien para el régimen en el pasado, por lo que Teherán podría ahora tratar de exacerbar las tensiones, en especial kurdo-azerbaiyanas en la provincia de Azerbaiyán Occidental, donde estos dos grupos cohabitan y tienen quejas uno contra el otro. El régimen también puede apelar a los sentimientos nacionalistas iraníes entre la élite económica y política. Esto incluye las élites de la oposición, cuando se enfrentaron con  un potencial de conflicto étnico en el pasado, muchas de esas figuras no han estado dispuestas a arriesgar su control sobre las provincias o en el dominio de la lengua persa en aras de abordar las cuestiones de las minorías o el logro de reformas democráticas.

En cuanto a la posibilidad de una acción internacional, Occidente ha apoyado a menudo el derecho de los pueblos a protestar pacíficamente en varios países: el desafío es cómo hacer que ese apoyo sea eficaz. La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, dejó en claro que Washington está presionando al Consejo de Seguridad para discutir posibles respuestas a la situación en Irán. Otra forma de apoyar a la gente es a través de las transmisiones internacionales que les brinda información confiable sobre lo que está sucediendo en su país, contrarrestando la censura y la desinformación que se observan en los medios de comunicación del régimen. Hasta el momento, la Voz de América y Radio Free Europe/Radio Liberty no han sido muy efectivas en ese frente, especialmente en transmisiones dirigidas a Irán en idiomas distintos al persa. Teniendo en cuenta los impulsos étnicos aparentemente fuertes en los últimos disturbios, ambos medios deberían considerar aumentar su programación en los idiomas de las minorías.

Fuente: The Washington Institute For Near East Policy