Las autoridades israelíes reabren el caso de presunta violación de una niña de siete años

Post thumbnailVista de Deir Qaddis Foto: Yaakov Wikimedia CC BY-SA 3.0
Apenas dos días después de que la Fiscalía Militar presentara un acta de acusación contra Mohammed  Katusa por la violación de una niña de siete años en el área C (bajo control israelí) de Cisjordania (Judea y Samaria), las autoridades han decidido reabrir el caso para investigar con mayor profundidad el asunto.

“Con el fin de investigar la posibilidad de la participación de otros posibles sospechosos y a la luz de la nueva información recibida después de que el caso se hiciera público, se ha decidido seguir investigando”, anuncia un comunicado conjunto de la Policía de Israel y del portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

Poco antes, se había anunciado que investigador principal de la policía, inspector general Gadi Siso, decidió tomar en sus manos personalmente el caso de la supuesta violación, a raíz de la sensibilidad del mismo y los interrogantes surgidos.

Mientras tanto, el canal estatal israelí Kan señaló una serie de dificultades en el caso que conmociona al país.

Entre ellos, se informó que la investigadora especial para niños que recopiló los testimonios de la niña de siete años no pudo determinar qué tan confiable era su identificación del violador. La investigadora también escribió que el testimonio de la niña pudo verse influido por conversaciones con su familia antes de que se presentara la denuncia.

El canal Kan precisó que debido a las dificultades del caso, el jefe de la División de Investigaciones de la Policía, el inspector general Gadi Siso, y el fiscal general militar, el general Sharon Afek, mantuvieron una conversación con carácter de urgente en la que decidieron realizar una investigación adicional en el caso, en el que se presentó dos días atrás el acta de acusación. El fiscal del Estado, Shai Nitzan, y altos funcionarios de la Fiscalía del Estado también participaron en la consulta. La investigación fue transferida a la Unidad Central de la Policía de Judea y Samaria, que se supone que explorará nuevas líneas de investigación que aún no se han examinado.

También se espera que la investigación se centre en el intento de localizar a los otros dos sospechosos mencionados en la acusación como de haber ayudado al acusado en la violación, trabando las manos y los pies de la niña para que no pudiera resistirse. Además, la policía ha recibido nueva información en los últimos días que podría indicar sospechas adicionales contra el acusado, las cuales no se refieren al caso actual.

Fuentes involucradas en la investigación le dijeron a Kan que la policía inicialmente creyó que la violación se llevó a cabo en Deir Qaddis, el pueblo donde está domiciliado el acusado Mahmoud Katusa, en una fecha determinada a principios de abril. Sin embargo, después de que se presentara la acusación, un conocido del acusado confirmó, según las fuentes, la coartada de Katusa. De acuerdo con la coartada, en el momento en que se llevó a cabo la violación, Katusa estaba haciendo reparaciones en un apartamento, que no está en Deir Qaddis sino en la localidad donde vive la niña. El testigo transmitió sus hallazgos a la policía y los dueños de la casa donde se llevaron a cabo las reparaciones dieron su testimonio.

Más tarde, según las fuentes involucradas en la investigación, la policía se retractó del acta de acusación y una semana después se presentó otra acusación. En la nueva acusación que se presentó, no se especifica la fecha exacta de la violación, sino un intervalo de tiempo: entre febrero y abril. Además, la localización  del crimen se transfirió dentro del mismo vecindario, desde el domicilio de Katusa a un apartamento en el que Katusa afirmó haber realizado reparaciones.

Un funcionario involucrado en el caso de violación dijo al canal estatal que los padres de la niña presentaron la denuncia ante la policía recién un mes después del incidente, lo que dificulta el caso, ya que la fecha del incidente es desconocida por la policía.

Hace dos días, Mohammed Katusa, de 46 años, domiciliado en la localidad de Deir Qaddis, fue acusado de violación, secuestro y agresión a la niña de siete años. El acta de acusación sostiene que Katusa la arrastró contra su voluntad a un apartamento en un vecindario adyacente a la escuela, e incluso la tiró al suelo. En el apartamento, de acuerdo con el acta de acusación, la violó mientras dos o tres de sus amigos le sujetaban las manos y los pies para que no pudiese resistir.

Otra de las inconsistencias del caso, que han trascendido, se refiere al traslado de la niña desde la escuela hacia la vivienda en la que fue violada de acuerdo con el acta de acusación. La acusación sostiene que Kasuta arrastró a la niña a lo largo de una gran distancia  mientras lloraba y se resistía sin que nadie se diera cuenta. Sin embargo, en su testimonio la niña dijo que fue llevada al apartamento en un “vehículo grande”, automóvil o autobús, y no a pié.

Además, la niña no supo decir donde se ubicaba la vivienda en la que fue violada. No obstante, la policía recogió de la niña cuatro testimonios que fueron construidos en forma gradual de acuerdo a su estado, en los cuales dibujó la escena del crimen.

Katusa niega todas las acusaciones que se le atribuyen.