La triple amenaza del neokahanismo

Post thumbnailRab Meir Kahana - Foto: Wikipedia
Sin esperar a la formación de un nuevo y estable gobierno en Israel, los actuales ministros de educación y de transportes no esconden los valores e intenciones que fluyen de sus convicciones kahanistas.

Las opiniones del primero en torno a los procedimientos para “curar” a los que sustentan la libre elección de género y sexo son apenas un inicio de lo que vendrá al iniciarse el año escolar. Entonces Dios-Jehová tendrá ubicua presencia en las aulas y en los contenidos de las clases en franco olvido de la tolerancia y del espíritu científico que desde hace tiempo acertaron a superar los fanatismos religiosos.

No es descartable que también en la esfera del transporte público conoceremos en las próximas semanas no pocas novedades. Francas restricciones dirigidas a imponer el sacro descanso sabático serán sólo algunas de ellas. Otras se dirigirán a instituir distancias en el transporte público entre pasajeros conforme al sexo, disposición que hasta hoy es personal y voluntaria como saben los que usan a menudo el recorrido Bnei Brak-Jerusalén.

De momento estos personajes disimulan su repudio personal e ideológico a un colega en el gabinete -el ministro de justicia- que hoy convive gustosamente con su compañero y con un hijo adoptivo. Conducta presuntamente pecaminosa que de momento deben tolerar hasta que la Providencia resuelva favorecerlos ampliamente con el voto ciudadano. Y entonces podrán actuar sin restricciones no sólo en la sociedad civil israelí; también la limpieza étnica en Judea y Samaria tomará impulso para cumplir el mandato del rabino-ideólogo que les modela.

Se trata de actitudes y acciones que no sólo trastornarán el espíritu y las estructuras de nuestro país. Tendrán también fuertes impactos en las diásporas y en el carácter de las relaciones externas de Israel que hoy conocen atinada diversidad.

Obviamente, si y cuando la intolerancia sexual, religiosa y étnica gana espacios en Israel la legitimidad de la diáspora judía se verá en graves aprietos. ¿Por qué es menester aceptarla -se preguntará en los países donde existe y prospera- cuando en y desde Jerusalén se predica y practica la negación de derechos a minorías que se consideran impuras o desleales?

Interrogante que reanimará con nuevas bases no sólo el tradicional antisemitismo. Recibirá paradójicamente amplio sustento y justificación en la conducta y en los valores que habrán de presidir al gabinete israelí si los neokahanistas le imponen sus términos.
Por añadidura, también la diáspora israelí inserta en la globalización económica y tecnológica conocerá graves dificultades. ¿Por qué y para qué tolerarla cuando los valores que la presiden -el espíritu científico y el libre juego de la razón- se oponen a la fe en los Cielos que secularmente procuró aplastarlos ?

Además de estas negativas repercusiones del ascendente neokahanismo en la convivencia ciudadana israelí y en la existencia y actividad legítimas de las diásporas vislumbro una dimensión adicional: la política exterior de Israel.
No es secreto que algunos países vecinos -Jordania y, en particular, Arabia Saudita- saben que en caso de ser agredidas por algún país vecino -Irán por ejemplo- Israel saldrá en su defensa con recursos convencionales y no convencionales merced a acuerdos ya establecidos y en defensa de sus propios intereses. Actitud que de momento está muy lejos de considerar a los musulmanes que habitan estos países -sin excluir a algunos en África- como elementos despreciables, presuntamente hostiles a Jehová.

De momento escribo. Pues un gobierno israelí animado por inclinaciones kahanistas intentará no sólo “purificar” al país vomitando elementos extraños, musulmanes primero y, después, cristianos y judíos “alejados” del Cielo. Si es debidamente fiel a sus convicciones estos ministros y sus seguidores procurarán cambiar los criterios que hasta hoy han modelado la política exterior y militar del país.

Consideraciones que deben gravitar en el futuro torneo electoral. De aquí su alta importancia a fin de que sus resultados conduzcan a una lúcida coalición de elementos capaz de frenar los impulsos neokahanistas que hoy se perfilan en el gobierno presidido por Netanyahu. ■