La retirada de Trump

Post thumbnailRecep Tayyip Erdogan y Donald Trump Foto: Shealah Craighead Casa Blanca Wikimedia Dominio Público
El Oriente Medio alberga tres potencias regionales y ninguna de ellas es árabe: Irán, Turquía e Israel, destaca el profesor Asher Susser de la Universidad de Tel Aviv.

Pero esa no es la única de las peculiares transformaciones que se están desarrollando en la zona. Hassan Hassan, director del programa de actores no estatales del Center For Global Policy ha notado, en un mensaje de Twitter, que irónicamente, como resultado de las grandes turbulencias en la región, Siria se ha convertido en un campo de batalla que responde a una variedad de líderes extranjeros.

El dirigente kurdo Abdullah Ocalan, fundador del Partido de los Trabadores Kurdos, PKK, y preso en la isla turca de Imrali en el Mar de Mármara, es el líder de los kurdos que hasta el momento controlan el este de Siria.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan tiene ascendencia sobre el llamado “Ejército Nacional Sirio”, que agrupa a los rebeldes sunitas en el norte de Siria.

El líder supremo iraní ayatollah Alí Khameneí, es guía espiritual de las milicias chiís comandadas por la Fuerza Quds, la unidad de elite del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán que dominan franjas del sur y el oeste de Siria.

El iraquí Abu Bakr al Baghdadi lidera los remanentes del Estado Islámico (ISIS). Mientras que el egipcio Ayman al Zawahiri es considerado el guía de la filial de Al Qaeda en Siria, Jabhat al Nusra, y sus distintas reencarnaciones en Siria, junto a otros jihadistas e islamistas en la provincia norteña de Idlib.

A esto habría que agregar que la zona odia el vacío y la paulatina retirada de Estados Unidos de la región está siendo llenada de alguna manera por el regreso de Rusia.

La súbita decisión de Trump de retirar las tropas estadounidenses del norte de Siria, dejando a los kurdos, que combatieron valientemente junto a Washington contra el Estado Islámico, a merced de la ofensiva turca, es una mala señal para los países que eligieron alinear su destino junto al de EE.UU., entre ellos Israel.

Bajo el telón de fondo de las últimas transformaciones dramáticas en la zona, tal vez sea tiempo que el Estado judío reflexione sobre su estrategia geopolítica en consonancia con los grandes cambios que están sacudiendo actualmente la región.