La perspectiva de una escalada entre Irán e Israel

Post thumbnailFuerzas especiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní Foto: Tasnim News Agency Wikimedia CC BY 4.0
 El reciente aumento de las tensiones militares en el Golfo Pérsico entre Estados Unidos e Irán introduce una posibilidad mayor de que Irán active a sus aliados o representantes (proxies) contra Israel. En el caso de una mayor escalada, Jerusalén debe asumir que los planes de Teherán incluirán posibles ataques de sus representantes (proxies) en territorio israelí y objetivos israelíes en el extranjero.

El reciente aumento de las tensiones militares en el Golfo Pérsico entre EE.UU. e Irán introduce una posibilidad mayor de que Irán active a sus apoderados (proxies) contra Israel, o responda más ferozmente a los presuntos ataques aéreos israelíes contra los activos iraníes en Siria.

Actualmente, la República Islámica sigue una política basada en el deterioro gradual de la estabilidad regional. Su objetivo es extraer lo que Teherán percibe como un precio “proporcional” por el estrangulamiento de la economía iraní por parte de la Administración Trump.

En el momento de redacción de este reporte, esta política ha hecho que los hutíes chiíes respaldados por Irán en Yemen lancen ataques con aviones no tripulados de largo alcance con explosivos dirigidos contra instalaciones petroleras cerca de Riad, el sabotaje orquestado por Irán contra barcos comerciales atracados en un puerto de petrolero en los Emiratos Árabes Unidos, y un ataque con cohetes contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad.

También se han reportado movimientos sospechosos de las fuerzas aliadas a los iraníes, lanchas de misiles iraníes y actividades de la Fuerza Quds en la región, en lo que parecen ser preparativos para escalar la situación de seguridad si el Líder Supremo iraní Khameneí lo ordena.

Hasta ahora, el mensaje de Irán a Washington ha sido que no cederá a las demandas estadounidenses para renegociar el acuerdo nuclear o discutir cualquier limitación a su programa de misiles balísticos. Irán ya ha anunciado que aumentará su nivel de uranio poco enriquecido más allá de los límites del Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés), una amenaza que podría escaparse hacia la etapa de producción de armas nucleares en el futuro.

Además, Irán está advirtiendo que cuanto más se acerque a la crisis económica y la inestabilidad doméstica resultante de las sanciones de Estados Unidos, más inestable y peligrosa se volverá la región para los aliados sunitas de Washington, para sus capacidades para exportar petróleo y para la seguridad de Israel.

Israel debe asumir que los planes de Irán incluyen, en caso de una mayor escalada, la posibilidad de ataques a través de apoderados (proxies) contra su territorio y contra objetivos israelíes en el extranjero. A la luz de esta posibilidad, vale la pena examinar algunas de las posibles opciones de escalada de Irán, así como las posibles contramedidas israelíes.

Algunos observadores han evaluado que la política inflamatoria de Irán en respuesta a la presión económica de Estados Unidos se hizo visible el 4 de mayo, cuando la Jihad Islámica Palestina (JIP) respaldada por Irán, la segunda facción terrorista más grande en Gaza, inició un ataque de francotiradores contra efectivos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sobre la frontera de Gaza, desencadenando dos días de intensos combates.

El Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo Meir Amit dijo que en esta octava ronda de violencia del pasado año en Gaza, “la participación de Irán también podría detectarse a través de la Jihad Islámica Palestina. En una entrevista a la red al Mayadin, el secretario general de la organización, Ziad al Nakhla, declaró que la Jihad Islámica no consultó a Irán durante la última escalada, pero enfatizó que su grupo mantiene un contacto continuo con Irán y el Hezbollah libanés. ”

El Centro declaró que Irán está vinculado a "la política combativa en Gaza de la Organización Jihad Islámica Palestina, el apoderado (socio) preferido de Irán, que recientemente orquestó una ronda de escalada en la Franja de Gaza, la peor desde el conflicto de 2014".

La creciente inestabilidad de Gaza, que se hizo evidente hace meses, y que también es impulsada por las penurias y el aislamiento estratégicos de Hamas, es una razón central detrás de la decisión del jefe de Estado Mayor de las FDI, el teniente general Aviv Kochavi, de priorizar esta arena en términos de preparación militar.

Irán y la JIP pueden tener interés en arrastrar a Israel a una prolongada campaña en Gaza, que podría convertirse en una operación terrestre. Israel no podrá seguir tolerando frecuentes disparos de cohetes en su retaguardia civil (frente doméstico). Por lo tanto, el Gabinete de Seguridad y establishment de defensa deberán seleccionar las opciones de respuesta que combinen la necesidad de responder enérgicamente a las provocaciones de la JIP con los intereses estratégicos más amplios de Israel.

Tal como parece haberlo hecho en mayo pasado, Israel debe eludir las tretas iraníes para enmarañarlo en Gaza en momentos que son inconvenientes para el Estado judío pero convenientes para Teherán. Israel debería buscar elegir el momento oportuno para sus ofensivas, si resultan necesarias.

Otro sitio problemático donde Irán podría tratar de aumentar la tensión en Israel es Siria, donde Israel e Irán han estado luchando en una larga guerra de sombras. El 18 de mayo, hubo informes de que Israel había realizado ataques con misiles sobre un objetivo al sur de Damasco; mientras que en abril, los medios oficiales del régimen de Assad dijeron que Israel había atacado un objetivo en la ciudad de Masyaf, en el noroeste de Siria. A fines de marzo, surgieron informes de ataques importantes dirigidos a lo que parece ser una instalación de producción de misiles, en los que, según informes, murieron efectivos iraníes y pro-iraníes.

Israel mantiene una política firme de acción preventiva y de bajo perfil contra los intentos iraníes de construir bases militares de ataque, centros de producción de armas y estaciones de transferencia de armas (para Hezbollah en el Líbano) en suelo sirio.

Irán, por su parte, mantiene las fuerzas de la milicia chií en Siria, con un total de unos 80.000 combatientes de toda la región, incluyendo miembros iraquíes, afganos y sirios locales, así como contingentes de las fuerzas libanesas de Hezbollah (muchos de los cuales están ahora regresando a las bases de Hezbollah en el Líbano debido a que la guerra de Siria está terminando).

El Cuerpo de los Guardianes de la República Islámica y su unidad de operaciones en el extranjero, la Fuerza Quds, encabezada por el General Qassam Soleimani, siguen comprometidos en convertir a Siria en una zona de influencia y control iraní y en una plataforma de lanzamiento para ataques futuros contra Israel. Como parte de sus opciones de deterioro regional más amplio, Irán podría planear usar sus activos en Siria para atacar a Israel, ya sea mediante disparos de misiles antitanque, proyectiles balísticos o redadas de células terroristas transfronterizas.

El Comando Norte y la División de Inteligencia Militar de las FDI están probablemente en busca de indicios de tal actividad y están preparando las respuestas necesarias para estas contingencias. La respuesta de Israel a tales ataques tendrá que contener una lógica operacional que decida si tomar represalias enérgicamente y considerar el asunto cerrado, o contrarrestar y entrar en una campaña continua para extraerle un precio más alto al eje iraní.

La principal fuerza de apoderados (proxy) de Irán en la región, Hezbollah en el Líbano, representa el canal de escalada menos probable pero más peligroso. El gigantesco arsenal de Hezbollah de unos 150.000 proyectiles y un ejército terrorista bien entrenado representan el principal desafío militar para Israel, y las FDI han pasado los últimos años preparándose y adaptándose para enfrentar este desafío.

Cualquier escalada desde la dirección del Líbano conlleva el riesgo de una guerra total, lo que implicaría una operación terrestre y aérea israelí a gran escala. Hezbollah probablemente sufriría un daño enorme como consecuencia de ello. Como es probable que Teherán esté dispuesto a guardar a Hezbollah para futuros desafíos, es poco probable que ordene provocaciones fuera del Líbano. El propio Hezbollah, aún muy consciente del daño que el Líbano incurrió en la Segunda Guerra del Líbano de 2006, parece reacio en esta etapa a iniciar un conflicto y exponerse a las FDI.

Sin embargo, a medida que aumentan las tensiones regionales, mayor es la posibilidad de un error de cálculo y de una escalada involuntaria. Israel no tiene más remedio que prepararse y estar en máxima alerta para la escalada iraní, ya que la economía de Irán continúa deteriorándose y el régimen se siente cada vez más acorralado.

Fuente: Centro Begin-Sadat para Estudios Estratégicos

Yaakov Lappin es investigador asociado del Centro Begin-Sadat para Estudios Estratégicos. Se especializa en el establishment de defensa de Israel, asuntos militares y el entorno estratégico de Oriente Medio.