La oposición acusa de racista a Liberman

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Los legisladores de la oposición condenaron la orden del ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, de cancelar el trabajo voluntario de los soldados para los hijos de los solicitantes de asilo en Israel.

Liberman formula su decisión a raíz de las quejas de los residentes en el sur de Tel Aviv que viven en los barrios junto a los solicitantes de asilo africanos, y de los activistas de derecha. Liberman encontró que el trabajo voluntario había provocado controversia, y sugirió que los soldados deberían emprender actividades en el consenso público, tales como ayudar a los pobres o los ancianos sobrevivientes.

La diputada Shely Yachimovich (Laborismo) calificó la decisión de "inmoral, no judía, y perjudicial al ejército." Para ella, terminología de Lieberman es "peligrosa y racista" y dijo que la decisión "discrimina a los hijos de personas que huyeron por sus vidas y ahora viven entre nosotros."

El ex ministro de Defensa, Amir Peretz (Laborismo) atacó la decisión como "destinada a ocultar la manipulación continua y fallida del gobierno israelí hacia los barrios del sur Tel Aviv, enfrentando el sufrimiento de un grupo contra otro."

"Estoy orgulloso de esos oficiales que eligieron ayudar a los niños, independientemente de su religión, raza o sexo, es decir la forma de construir una sociedad fuerte con valores", dijo Peretz.

En cambio, los miembros de los partidos de la coalición de gobierno aplaudieron predeciblemente la decisión.

El diputado Amir Ochana (Likud) calificó de "deplorable" que los soldados "contratados para defender el país se mantengan ocupados con tareas que no tienen nada que ver con la seguridad, y hagan trabajo voluntario en nombre de los infiltrados", usando un término que los funcionarios usan comúnmente para describir los inmigrantes africanos, muchos de los cuales se han metido en el país clandestinamente través de la frontera con Egipto.

Nava Boker (Likud) dijo que la misión de los soldados es defender a los ciudadanos israelíes "y no hacer beneficencia de los infiltrados."

"Las actividades de los soldados son absurdas, por un lado, el país está luchando contra la infiltración (de los africanos) y otros soldados están ayudándolos a su absorción en la sociedad", dijo Boker.