La Kneset de Israel cancela la ley que obligaba a los ultra ortodoxos a estudiar ciencias

Post thumbnailFoto: Christophe Cage Wikipedia CC BY-SA 2.0
El Parlamento (Kneset) canceló la norma que obligaba a enseñar matemáticas, ciencias e inglés en las escuelas de judías ultra ortodoxas que reciban subvenciones estatales, y que debía entrar en vigor el próximo año, confirmó el portavoz del pleno de la Kneset.

La propuesta, aprobada en segunda y tercera lectura con 41 votos a favor y 18 en contra, permite que las instituciones haredíes (ultra ortodoxas) sean financiadas por el Gobierno sin necesidad de que en ellas se enseñe a sus alumnos materias básicas como matemáticas, ciencias e inglés.

La enmienda, promovida a pesar de las objeciones del ministro de Educación, Naftali Benett, anula una reforma prevista por el gobierno anterior y promovida por el partido laico Yesh Atid, principal impulsor de medidas destinadas a llevar a la población ultra religiosa a incorporarse al mundo laboral.

La cancelación de esa medida fue una de las principales condiciones establecidas por el partido ultra ortodoxo Judaísmo Unido de la Torá en el acuerdo de coalición con el partido gobernante Likud.

"Los miembros de la Kneset votaron en contra de los hijos de Israel. La coalición decidió actuar en base al principio falso de que la ignorancia es poder", criticó la diputada Ksenia Svetlova, del partido Campo Sionista.

En la actualidad hay 430 mil estudiantes en instituciones ultra ortodoxas, de los que 30 mil aprenden en centros en los que no se requiere enseñar materias básicas.

En la comunidad ultra ortodoxa, que constituye el 11 por ciento de los ocho millones de habitantes de Israel, la mayoría de los varones se dedica al estudio de los textos sagrados y tanto hombres como mujeres están exentos de hacer el servicio militar obligatorio.

Partidos de izquierdas y laicos han incrementado en los últimos años sus críticas a ese colectivo, al considerar que no aportan ni a la defensa ni a la economía del país y que dependen de ayudas públicas, por lo que les consideran una carga para el resto de la población, que sí contribuye con su trabajo, sus impuestos y sus tres años (dos para las mujeres) de servicio militar.

La comunidad ultra ortodoxa, sin embargo, considera que ya hace una aportación a la sociedad, de tipo espiritual y educativo. EFE