La inquebrantable alianza entre Israel y Estados Unidos

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José Ignacio Rodríguez
Israel y Estados Unidos han firmado una alianza estratégica de carácter militar, más que económica en realidad, para salvaguardar los intereses mutuos de ambas naciones. Algunos medios hablan de “inquebrantable” alianza con entrecomillado dando a entender, por el mencionado entrecomillado, qué no es tan inquebrantable.
En un viaje a Israel observé, en varias de sus numerosas tiendas y puestos callejeros, una camiseta con la inscripción que decía: Estados Unidos no te preocupes Israel está a tu lado. La verdad sea dicha, en esta alianza, quién debería estar más preocupado por mantener la amistad es Estados Unidos. La estabilidad del gran país norteamericano depende de su estrecha relación con Israel. La denominada primera potencia mundial ha llegado a ser la potencia que indudablemente es, por su apoyo a Israel. Un apoyo que no siempre ha sido totalmente claro por parte de algunos representantes del gobierno norteamericano.
La cifra que Washington confirma, en el llamado acuerdo de asistencia militar, es por un valor de 38.000 millones de dólares repartidos en un plazo de diez años. Más que la cifra sea superior, a la del anterior acuerdo entre Estados Unidos e Israel, lo importante es que se mantiene en el tiempo. Mientras Estados Unidos mantenga su política de cooperación con Israel estará salvaguardando su preeminencia como potencia mundial.
El momento elegido por ambas naciones para firmar el mencionado acuerdo de asistencia militar no es casual. La mayoría de los lectores saben que estamos en el último mes de año, ELUL en el calendario hebreo, y que todo aquello que arreglemos en este tiempo afectará positivamente al próximo año en el cual vamos a entrar. Israel ha sido consciente de la trascendencia que tiene este mes, en el plano religioso, para cambiar la inercia de las cosas. La importancia de firmar, el acuerdo de asistencia militar, en este tiempo del año seguro que no ha pasado desapercibida para el Gobierno del Primer Ministro Netanyahu.
En el otro lado de la mesa de negociaciones se sentaba el Presidente de los Estados Unidos Barack Hussein Obama quién afirmaba que “Este compromiso con la seguridad de Israel ha sido inquebrantable y duradero y está basado en una preocupación genuina por el bienestar del pueblo y el futuro del Estado de Israel”. La preocupación “genuina” de la que habla el Sr. Obama debería ser entendida como la preocupación de un Presidente Norteamericano, que no quiere pasar a la historia, como aquel que propició la pérdida de influencia de Estados Unidos.
Lo hemos dicho otras veces y lo repetiremos muchas más. Mientras Estados Unidos mantenga su pacto de cooperación y defensa de los intereses de Israel estará defendiendo sus propios intereses. Las sempiternas palabras de la Torá - Bendeciré a los que te bendigan – son el paradigma que toda nación, pueblo, institución o persona debe tener presente para alcanzar una verdadera prosperidad y relevancia en su entorno.
El año que viene, especialmente, será de vital importancia para Estados Unidos con la elección de un nuevo Presidente, que debe tener en cuenta los acuerdos firmados por su antecesor en el cargo presidencial. Entre los dos candidatos a presidir el Gobierno Norteamericano hay posiblemente muchas distancias ideológicas, pero ambos deben considerar la importancia estratégica, en el Cielo y en la Tierra, que tiene para Estados Unidos pensar en Israel como un amigo inquebrantable. No deberían preocuparse los candidatos a Presidente de los Estados Unidos por el liderazgo de Norteamérica mientras mantengan, por activa y por pasiva, una verdadera e inquebrantable amistad con Israel. Los Estados Unidos, unidos a Israel, no deben estar preocupados por su futuro ¡Israel está inquebrantablemente a tu lado!