La crisis militar con los ultra ortodoxos podría ser la excusa de Netanyahu para adelantar las elecciones

Post thumbnailBiniamín Netanyahu Foto: Kneset vía Facebook
La última crisis abierta por ultra ortodoxos de la coalición de Gobierno contra el reclutamiento militar de ultra religiosos podría ser el motivo de un adelanto electoral que el primer ministro, Biniamín Netanyahu, necesita para sobrevivir políticamente.

Ministros del partido Judaísmo Unido de la Torá (Ihadut Hatorá) anunciaron la semana pasada que no apoyarán el presupuesto del Estado para 2019 si no se aprueba antes una ley que exima a los estudiantes ultra ortodoxos -que dedican su vida a los textos de la Torá- del servicio militar obligatorio, algo a lo que otros miembros de la coalición se oponen frontalmente.

Netanyahu, acosado por varios casos de corrupción, aseguró que no desea elecciones adelantadas, pero advirtió que las habrá si los miembros de la coalición no se ponen de acuerdo sobre asuntos legislativos y evitan disputas durante el próximo año y medio, término natural de la legislatura.

"Hay una coalición estable y feliz, con desacuerdos menores. La mayoría de los votantes la apoyan", explica el analista Nahum Barnea en el diario Yediot Aharonot, que añade que, sin embargo, el país podrá ir hacia comicios anticipados porque "Netanyahu se engaña pensando que las elecciones le salvarán de los problemas que se ha creado a sí mismo".

Analistas y encuestas de opinión apuntan a que el jefe del gobierno se beneficiaría de un adelanto electoral y de que las legislativas (que deberían ser en noviembre de 2019) se celebren antes de que la Fiscalía decida si imputarle o no.

Las últimas encuestas aseguran que su partido, el Likud, mantendría su posición del más votado, lo que le reafirmaría en el puesto y le daría la legitimidad que ha perdido su imagen con la publicación de escándalo tras escándalo en los últimos meses.

El consenso es que no parece que el fiscal general, Avichai Mandelblit, vaya a pronunciarse rápidamente sobre la recomendación de la Policía de imputar a Netanyahu por fraude, cohecho y abuso de confianza en dos de los casos en los que se le investiga. Su decisión podría posponerse hasta un año.

Los principales miembros de la coalición de gobierno (formada por seis partidos y con una mayoría de 66 diputados de 120), han respondido a los escándalos afirmando que mantendrán su apoyo a Netanyahu mientras no sea imputado o declarado culpable, y no parecen estar interesados en acabar antes de plazo con su gobierno.

"Vemos a un primer ministro que intenta desmantelar su propia coalición, que se niega a ser desmantelada", opina el analista Ben Caspit en el diario Maariv.

Para él, la estrategia del primer ministro es no decidir sobre el espinoso asunto del reclutamiento militar al que se oponen sus poderosos socios de gobierno, los ultra ortodoxos, y dejar que los miembros del Gabinete se enfrenten unos a otros.

El ministro de Defensa, Avigdor Liberman, no está dispuesto a ceder a los reclamos de los religiosos y ha asegurado que "el ultimátum de los partidos ultra ortodoxos" es una "extorsión":

"Quien quiera rendirse a la extorsión, que lo haga. Israel Nuestro Hogar (Israel Beitenu) (el partido que lidera) solo apoyará una propuesta de ley que venga de la institución de Defensa y del Ejército. En lo referente a seguridad, no hacemos concesiones", advirtió.

Las declaraciones de Liberman tienen lugar mientras los partidos ultra ortodoxos elaboran una propuesta de ley con otros miembros de la coalición que, según los reportes, reduciría drásticamente las sanciones contra los objetores de conciencia ultra religiosos y permitiría que a muchos de ellos se les concedan exenciones casi automáticas.

El domingo, el comité ministerial de legislación valorará la propuesta, que podría desencadenar un duro enfrentamiento entre partidarios de uno y otro lado.

Por eso los ojos están puestos en ese momento y en ver si, como apuntan analistas, el primer ministro alienta a los bandos enfrentados esperando que la disputa sobre el reclutamiento obligatorio sea irreparable y lleve a la ruptura, lo que le daría carta verde para decidir si mantiene la coalición o convoca elecciones anticipadas. EFE