Jorge Macri: “la condición básica de un alcalde es saber copiar”

Post thumbnail
Jorge Macri, alcalde de la ciudad argentina Vicente López y primo del presidente Mauricio Macri, se encuentra en Tel Aviv participando en la “International Mayors Conference”, una convención internacional de alcaldes -organizada por el American Jewish Congress-, que en esta edición se reúnen en Israel para discutir con start-up’s locales propuestas y proyectos en los campos de sostenibilidad, innovación, seguridad o planificación urbana. Antes de empezar una ajetreada jornada de reuniones y conferencias, atendió a Aurora para contar sus impresiones personales.

Ofer Laszewicki Rubin - Tel Aviv

Usted es alcalde de Vicente López.  Pónganos en contexto.

Vicente López es una ciudad que está justo al norte de Buenos Aires, es parte la gran urbe y es una continuidad, tanto es así que ahí está la residencia del presidente. De 150.000 habitantes, tiene una alta densidad de población y zonas urbanizadas.

Esta es su primera visita a Israel. ¿Está familiarizado con el país?

En Argentina trabajé mucho con la comunidad judía en Buenos Aires, de hecho Waldo Wolff es uno de los diputados de Cambiemos que trabajó mucho el tema del atentado a la AMIA y el asesinato de Nisman.

Me encontré muchas sorpresas en  Tel Aviv, con una costa muy parecida a la de Brasil. Fue muy potente para mí en la visita  a Jerusalén, ver cosas de mi propia religión, como las tensiones entre las distintas ramas de la Iglesia Católica, que se expresan en el Santo Sepulcro. Estando en el lugar todo toma otra dimensión, es lo mismo que le pasa a un interesado en arte al pisar Florencia.

¿Se considera creyente?

Soy más agnóstico que creyente, me debato depende el día. Como nos pasa a muchos, no queremos creer o necesitamos creer, pero después hay cosas que racionalmente no las terminamos de entender, lo que sí está claro es que cuando uno llega a Jerusalén todo es tan potente…

Se puede extender a todo en Israel, todo son fenómenos de constantes contrastes, es muy interesante por ejemplo ver la convivencia de los árabes con los judíos plasmado en el día a día.

Da la sensación de que en estos encuentros de alcaldes hay menos puesta en escena, que las relaciones son más directas.

La condición básica de un alcalde es saber copiar. Si en Vicente López aprendemos algo, no competimos contra nadie. No es como  un país dueño de una tecnología, que desarrolla algo y eso le da una ventaja respecto de otro país. Eso entre ciudades no existe, es un espíritu cooperativo que es difícil encontrar en otros niveles.

Es habitual que te encuentres hablando con el alcalde Querétaro, y en dos segundos estemos intercambiando experiencias: “¿cómo te fue con Über?, ¿tienes conflicto en tu marco regulatorio de buses y taxis?, yo estoy probando otra cosa cómo recolectar la basura…” no hay un concepto de ser dueño de una idea.

Jorge Macri, alcalde de Vicente López (Argentina). / Foto: American Jewish Congress


¿Cuál es su principal motivo de participar en esta convención?

Sin ninguna duda para zonas urbanas cómo es Vicente López la tecnología, el avance de todo lo que es inteligencia artificial y Big Data, son uno de las prioridades. Por eso estoy trabajando con empresas israelíes. Vicente López tiene mucha inversión en la infraestructura de fibra óptica, más de 1.800 cámaras instaladas, redes sociales y social media para ir para identificar problemáticas, para leer qué es lo que le pasa a la sociedad e interactuar con ella.

Anticiparnos a problemas: siempre hay cosas nuevas, la tecnología en cuanto la compras al poco se puede tornar obsoleta, entonces hay cosas nuevas siempre. Sobre todo aplicaciones específicas.

Como alcalde, ¿dispone de suficiente tiempo en un mandato de cuatro años para impulsar cambios de gran envergadura?

Yo creo que nadie es imprescindible, los cambios van a ocurrir más allá de quien esté a cargo. A veces los seres humanos pensamos que solo nosotros podemos hacerlo. La verdad que en Vicente López en estos 7 años yo creo que ha habido cambios relevantes, somos una ciudad 100% urbanizada, con iluminación LED en toda la ciudad, tenemos los mejores índices de Argentina en escolaridad y en evaluación, tanto de las escuelas públicas como privadas.

La mortalidad infantil más baja en la Argentina para ciudades de más de 100.000 habitantes, comparable con Noruega o Suecia, y un asesinato cada 100.000 habitantes, que ponen un standard altísimo de seguridad. Cuatro años es un periodo que te permite plasmar cambios. De hecho, en la Argentina estamos viendo si limitar la reelección indefinida de los alcaldes.

Justamente esta semana vivimos un terrible episodio de antisemitismo, con el brutal ataque al rabino de la AMIA.

Sin ninguna duda hay antisemitismo y hay odio en el mundo en general, y se manifiesta de manera particular en las redes: Twitter probablemente es la gran cloaca de las redes. Acaba de ocurrir en Buenos Aires la agresión al Gran Rabino. Todavía no sabemos exactamente si las raíces son antisemitas. Es un hecho muy violento, con siete personas que irrumpen a su domicilio, aparentemente a robar, pero lo atan a una silla y le pegan mucho, y le dicen que es el rabino de AMIA…

La violencia con la que se expresaron en ese hecho demuestra un odio de base. Hay que explicar y hay que ser muy cuidadoso. Hay un observatorio de antisemitismo y hay otras organizaciones y por suerte y los índices han ido mejorando, pero somos un país que ha tenido tres grandes hitos en contra de la de la comunidad judía, como son el atentado a la Embajada de Israel, el atentado a la AMIA y el asesinato de Nisman, que yo creo que fue un asesinato en todo caso.

No obstante, En Vicente López tenemos el colegio Tarbut, probablemente el colegio de la población judía más fuerte. Tiene su sinagoga y trabaja mucho desde lo social, es muy potente y muy bien integrado con la sociedad.

Un problema común de las ciudades es la sobrepoblación. ¿Cómo la afronta en la urbe que dirige?

El 80% de la población vive en ciudades, y además son las concentradoras de las grandes pobrezas, porque la gente se muda a las ciudades en busca de un porvenir que tal vez no encuentra, y eso genera mucha tensión y mucha desigualdad.

Los alcaldes son cada vez más potentes, de hecho en las discusiones sobre cambio climático que se han sostenido en el tiempo después del acuerdo de Tokio, tiene más que ver con lo que hacen las ciudades que lo con lo que hacen los países. Creo que ocurrió una reforma política, y la gente espera cada vez más de su alcalde porque es cercano, lo conoce y nos demanda y nos pide cosas que antes eran impensables decirle a un alcalde: que se ocupe del desarrollo, del empleo, de la inclusión del medio ambiente, de los emprendedores, de la educación… antes el alcalde prendida la luz, levantaba la basura, tapaba un bache y a dormir. Ya no es así.

Es decir, considera que la gobernanza local es el futuro.

En los años 80 parecía que las soluciones en el mundo eran las regiones, que daban identidad. Hoy son las ciudades, esos gobiernos intermedios. Dentro de una provincia como Buenos Aires hay situaciones tan diversas como un pueblito rural de 6.000 habitantes en el suroeste y La Matanza, que es el municipio más grande, donde viven dos millones de personas. Son parte de una misma provincia. En mi municipio tenemos La Lucila, que es probablemente la zona más rica y fuerte y después está Martelli, que es una zona trabajadora. Mi trabajo es encontrar puentes y equilibrios.

En lo personal, ¿cómo se siente paseando por Israel?

En Jerusalén me sentí muy cómodo, en este momento mi novia está sola y afuera, se fue de compras, y no estoy ni preocupado. La gente en general habla mucho inglés con lo cual todo es más fácil.

¿Y la primera impresión sobre Tel Aviv?

Veo una ciudad en plena evolución y cambio, uno da vueltas y ve contrastes, hay una especie de cambio constante, donde conviven todavía en una misma manzana edificios muy nuevos y lindos y otros que se ve que están en el camino de serlo.

Cuando mucha gente quiere vivir en la misma ciudad, el metro cuadrado cuesta muy caro y eso expulsa algunos que son los moradores históricos y que le dieron su perfil original y trae algunos nuevos que no tienen tanto compromiso. Esto empieza a generar un cambio de perfil social, que es un desafío para un alcalde, porque tenemos que lograr equilibrio.