Israel rompe el silencio en Siria

Post thumbnailBenjamín Netanyahu y Gadi Eizenkot Foto GPO Haim Zach vía Flickr
Poco antes de finalizar su mandato, el jefe del Estado Mayor, teniente general Gadi Eizenkot, sorprendió a los diarios Sunday Times y New York  Times al revelarles cándidamente que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) habían llevado a cabo “miles” de ataques en Siria durante su campaña encubierta contra Irán y sus brazos armados. Horas más tarde, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, confirmó un ataque de la Fuerza Aérea contra un cargamento de armas iraníes en el aeropuerto de Damasco, tras reportes sirios de la activación de las defensas antiaéreas contra misiles enemigos sobre los cielos de la capital siria.

Al parecer, Israel ha abandonado la ambigüedad de los ataques en Siria, tras el anuncio de la salida de las tropas estadounidenses  en Siria y la finalización de la Operación “Escudo del Norte”, coronada con el descubrimiento de un sexto túnel transfronterizo de Hezbollah, que fue cavado desde el Líbano y penetra en territorio israelí.

El último túnel hallado tenía 800 metros de largo en el lado libanés y se infiltraba decenas de metros en Israel, apuntó el portavoz militar. Tiene dos metros de altura, un metro de diámetro y una profundidad de aproximadamente 55 metros. Estaba equipado con vías de transporte, como así también sistemas eléctricos y de iluminación, y escalones tallados en la roca.

Para las FDI, el sistema de túneles es solamente una pequeña pieza del despliegue militar que Irán, y su aliado chií Hezbollah, ha establecido en la frontera con el Líbano y pretenden ampliar hacia la frontera con Siria, en los Altos del Golán.

En este contexto, el veterano analista Ron Ben-Yishai, del diario Yediot Aharonot, sugiere que la admisión de los ataques en Siria tendría por objetivo profundizar las divisiones en el seno las elites del régimen iraní.

Ben-Yishai señala que el comandante de la Fuerza Quds, del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní, el general Qassem Soleimani, promueve con el apoyo del líder supremo iraní, ayatollah Alí Khameneí, y los mullahs conservadores la expansión militar iraní en la región. En cambio, el presidente iraní Hassan Rouhaní, junto con otros destacados ayatollahs, prefiere fortalecer las defensas militares estratégicas de Irán, incluyendo su programa de misiles e incluso en principio el proyecto nuclear, pero dentro de las fronteras de Irán. Este último grupo considera que todo el proyecto de crear un eje radical, que incluya a las milicias iraquíes, Hezbollah en el Líbano, y los palestinos, es una pérdida de tiempo y un desvío de los recursos que Irán precisa para su defensa estratégica, especialmente de cara a sanciones aplicadas por la Administración Trump.