Inversión extranjera directa entre Israel y Venezuela

Esperamos que este ciclo que se inicia con la designación de un nuevo embajador venezolano en Israel represente el comienzo de una nueva era de prolongada paz y prosperidad para ambos pueblos y que en un futuro no muy lejano podamos ver progresar el intercambio comercial y financiero para beneficio mutuo.
Post thumbnailJuan Guaidó. Foto: REUTERS/Manaure Quintero
Por Natan Lederman 

Se inicia el mes de Elul, duodécimo y último mes del calendario judío, mes de contrición y penitencia, de la piedad y el perdón por su cercanía con las festividades de Rosh Hashana y Yom Kipur durante el  mes de Tishrei, mes que marca el inicio del año, yéraj haEitanim, o ”mes poderoso” , como se le cita en la Biblia. Se trata de un momento oportuno para reflexionar y volver sobre un tema que tratamos en un artículo anterior

En aquella oportunidad nos referimos al renacimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Israel y Venezuela, a partir del reconocimiento por Israel de la Presidencia Interina de Juan Guaidó el 27 de enero de este año, sumándose así al numeroso grupo de países que reconocen el nuevo liderazgo en Venezuela por su legitimidad, en conformidad con el texto constitucional y en razón de la usurpación de funciones pretendidas por Nicolás Maduro a raíz de unas elecciones fraudulentas y violatorias de la ley electoral, decretada en forma unánime por la Asamblea Nacional como causal absoluta para que el presidente del parlamento asuma de forma interina la Presidencia de la República.

Se registra ahora un nuevo avance en el proceso de normalización de las relaciones entre Israel y Venezuela con la designación de Pynchas Brener para representar a Venezuela en Israel, posición que ejerce desde el 20 agosto de este año.

El rabino Brener, quien se ha desempeñado como rabino jefe de la comunidad judía en Venezuela desde 1967, es oriundo de Polonia, concretamente de la población de Tyszowce, a unos 600 kms de distancia de Ryczywol, ciudad originaria de mis abuelos paternos. Cabe recordar que Polonia, durante la segunda guerra mundial concentraba la mayor población judía de Europa, aproximadamente 4 millones, que fueron prácticamente aniquilados, en su mayoría, durante la ocupación nazi de Polonia.

El rabino Brener es además un destacado académico y brillante intelectual, Magister en Matemáticas de la Universidad de Columbia y profesor por muchos años de la Universidad Simón Bolívar en la ciudad de Caracas, querido y admirado por sus alumnos y a quien auguramos y deseamos el mayor de los éxitos: Behatzlaja!!!

En el artículo que citamos nos referimos a las oportunidades de intercambio comercial entre Israel y Venezuela a partir de las llamadas ventajas comparativas reveladas o RCA de ambos países, como se les suele nombrar en la literatura especializada por sus siglas en inglés y de la complementariedad entre sus exportaciones e importaciones.

Sin embargo, estamos conscientes que para que esta coincidencia se pueda traducir en un intercambio comercial prolijo, además de la regularización definitiva de las relaciones diplomáticas entre Israel y Venezuela a través de la reapertura de la embajada de Israel en territorio venezolano y de Israel, quien sabe si quizás en Jerusalén, resulta necesario crear las condiciones que hagan posible un comercio eficaz a través de la eliminación de las restricciones y barreras que existen actualmente y que colocan en desventaja a Venezuela como socio comercial frente a actuales o potenciales competidores a nivel global.

Venezuela hoy en día mantiene niveles de protección arancelaria 3.5 veces superior, en promedio superiores a Israel, lo que encarece y dificulta el comercio entre ambos países, agravando los costos asociados a la distancia, por lo que será necesario trabajar en el futuro en el diseño de acuerdos de libre comercio como los que mantiene Israel con países de la región como Panamá y Colombia.

Venezuela por otra parte, en los llamados pilares del comercio internacional, se sitúa en las peores posiciones en el ranking de países y que configuran el su conjunto el set de limitaciones y deficiencias que Venezuela deberá superar si pretende integrarse, en los próximos años, con éxito al comercio global: en términos de sus facilidades para acceder a su mercado doméstico Venezuela ocupa la posición 114 de un total de 136 países, en relación a las facilidades para acceder a mercados de otros países se ubica en el peldaño 135, en cuanto a la disponibilidad y calidad de la infraestructura para el transporte se sitúa en la posición 122, en materia de servicios de transporte en la 132, en información y tecnologías para la comunicación en la posición 89, administración de fronteras 135 y en ambiente en general para operar igualmente en la penúltima posición.

En este artículo me voy a referir a la Inversión Extranjera Directa (IED) entre Israel y Venezuela. En un próximo artículo de esta serie, hablaré de las oportunidades de integración entre ambos países en los ámbitos científico y tecnológico.

La IED consiste en la colocación de capitales a largo plazo en diferentes países con la finalidad de crear o participar bajo distintas modalidades en empresas en todas las ramas de actividad, básicamente persiguiendo tres objetivos que no necesariamente son excluyentes entre sí y que inclusive pueden llegar a complementarse: la búsqueda de participación para la penetración en nuevos mercados; el aumento de la eficiencia productiva a través de la reducción en los costos y en tercer término a través de los derechos de propiedad y de reserva sobre el retorno de la inversión de ciertos activos estratégicos en países específicos.

Israel, en 2018 logró captar 37 mil millones de dólares en IED, la cual ha venido creciendo desde 2016 a la impresionante tasa interanual de 131.2%. Venezuela por su parte, de acuerdo a los escasos datos disponibles, sobre todo provenientes de fuentes independientes, todavía hasta hace unos años había logrado captar apenas 1.4 mil millones de dólares, que representan un tercio de las inversiones que fluyeron hacia Venezuela entre 2011 y 2012 y que a su vez representan menos del 10% de la IED que logró captar Israel durante ese mismo lapso.

Lo sorprendente del asunto es que a pesar de todos los obstáculos y amenazas a la actividad privada nacional y extranjera en Venezuela, existen todavía inversionistas y empresarios que aún se resisten a perder todo el esfuerzo y empeño puesto por décadas enteras para hacerse de un espacio dentro del mercado venezolano.

Aunque la situación se ha tornado más compleja, especialmente a partir de este año, con motivo de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos acompañados en su aplicación por sus aliados internacionales en contra la Dictadura que se ha impuesto en Venezuela, con consecuencias que todavía están por verse habida cuenta de las amenazas de Maduro a las empresas que operan en el país, sobre todo de origen estadounidense, todavía existe un número importante de compañías extranjeras que sigue operando en territorio venezolano con una dilatada presencia en el país, como la estadounidense Schlumberger que ha mantenido ininterrumpidamente sus negocios en Venezuela desde 1929, Halliburton que ha seguido incesantemente activa desde 1958 o Cargill desde 1986, por citar algunos ejemplos. Se trata de alrededor de 900 empresas que aún invierten tercamente en Venezuela, aunque ciertamente algunas ya han decidido definitivamente liquidar sus operaciones en el país, mientras que otras se encuentran evaluando esta posibilidad.

Me gustaría imaginar que en una Venezuela en donde las cosas cambien muy prontamente y se restituyan plenamente los derechos de propiedad y las garantías para el cumplimiento de los contratos la IED debería fluir masivamente y será sobre los cimientos de lo que se ha podido mantener en pie, a pesar del huracán devastador que han significado para la economía los gobiernos consecutivos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que se edificará la nueva Venezuela, con sobradas condiciones para ser un país competitivo y exitoso internacionalmente para beneficio de todos sus ciudadanos.
Ahora bien, ¿cómo identificar los mejores prospectos, tanto en Israel como en Venezuela, en dónde vale la pena invertir y asumir el riesgo que supone toda empresa?

Una manera práctica de identificar dónde se encuentran las oportunidades de inversión es mediante el uso de una matriz de crecimiento-participación del portafolio de negocio del país, que contiene cuatro cuadrantes, cada una de las cuales nos permite diseñar diferentes estrategias. En su eje vertical la matriz mide el crecimiento de las exportaciones a lo largo de un periodo de tiempo razonablemente extenso, como para poder perfilar una tendencia clara en términos de emergencia, maduración o decadencia de productos y en el eje horizontal la cuota en el mercado mundial del país de referencia.

Mediante esta combinación queda claro para el inversionista la importancia estratégica de cada negocio. Se trata de un concepto similar a la llamada Matriz BSG, llamada así por haber sido desarrollada por el Boston Consulting Group en la década de 1970.

En el cuadrante superior izquierdo se encuentran los productos de exportación que a nivel mundial vienen experimentado alto crecimiento, pero en los que los países muestran una débil participación en el mercado mundial.
En el cuadrante inferior izquierdo se encuentran concentrados los productos tradicionales que ya iniciaron su ciclo de declinación y en relación a los cuales los países han ido reduciendo su participación. En el cuadrante superior derecho se ubican los productos de alto crecimiento y a la vez de elevada participación. Son los llamados “campeones” del mercado. Por último, en el cuadrante inferior derecho se encuentran los productos en decadencia pero en los que los países aún mantienen una alta participación. Son los llamados “cash cow” del mercado, porque han dejado de crecer pero aún generan importantes utilidades.

A continuación paso a enumerar las actividades de mayor dinamismo y/o más redituables para la IED, tanto en Israel como en Venezuela. Por razones de espacio me limito a señalar las más importantes.

En el caso de Israel, la inversión extranjera directa proviene principalmente de los Estados Unidos, seguida del Reino Unido, Holanda, China y Luxemburgo y detrás continúa una larga lista que alcanza alrededor de 200 países. La actividad líder en materia de IED es el sector de servicios financieros, en segundo lugar se sitúa la actividad de minería y canteras, en tercera posición se encuentra los productos de caucho y plásticos en general, en cuarto lugar el comercio mayorista y minorista, en la quinta posición se ubica la actividad de hotelería y restaurantes y en la sexta posición el sector de la construcción.
En Venezuela, en donde la mayor parte de la inversión procede de los Estados Unidos, los negocios más atractivos para la inversión se concentran en los sectores de productos químicos en primer lugar, seguido en este orden por la actividad de construcción, electricidad, gas y agua, servicios financieros y alimentos, bebidas y tabaco.

Yo añadiría, entre las opciones de inversión, dentro de esta corta lista al sector petrolero y de gas natural, ya que si bien se trata de una industria en la que su bajo crecimiento dentro del conjunto de exportaciones a nivel global refleja su declive, en gran medida como resultado de los cambios registrados en la matriz energética mundial, sigue representando un importante “cash cow” y que va a necesitar de un importante flujo de inversiones para su recuperación como la principal locomotora para reimpulsar la actividad productiva en Venezuela, en los próximos años.

Estos son en resumen, los sectores en donde se concentran las oportunidades de inversión directa en ambos países.

Esperamos que este ciclo que se inicia con la designación de un nuevo embajador venezolano en Israel represente el comienzo de una nueva era de prolongada paz y prosperidad para ambos pueblos y que en un futuro no muy lejano podamos ver progresar el intercambio comercial y financiero para beneficio mutuo, así como su plena integración para el desarrollo de sus capacidades científicas y tecnológicas.