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PROFECIAS DE EZEQUIEL

LA PUERTA DORADA.

 

La puerta dorada, también llamada puerta de la eternidad, forma parte de la muralla que rodea la zona antigua de la ciudad de Jerusalén y está situada en la zona este de la misma. Desde que Salomón construyó el templo, siempre ha existido una puerta en esa zona. Era denominada la Puerta Oriental, y hacia ella estaba orientada el templo. La muralla de Jerusalén consta, actualmente, de ocho puertas principales, siete de las cuales están abiertas y una, la que nos ocupa, está cerrada.

El recinto amurallado de Jerusalén ha sido destruido y reconstruido varias veces a lo largo de la historia, debido a las constantes guerras que han asolado esta región, pero siempre que ha habido muralla, ha existido una entrada en la zona oriental que daba al templo.

Tengo muchos datos y fechas de estas destrucciones y sucesivas construcciones de la muralla, desde los tiempos de Salomón, pero para abreviar, podemos decir que fue la emperatriz bizantina Eudoxia quien en el siglo V de nuestra era, embelleció Jerusalén y restauró su muralla, dándole forma también a la puerta que nos ocupa. En los siglos venideros la muralla fue nuevamente destruida y construida varias veces durante las guerras entre cruzados y musulmanes.

Finalmente, la muralla que subsiste hoy día, la construyó el sultán turco Suleimán “el magnífico” en el año 1.542. Este sultán fue el que selló la puerta dorada, al enterarse que la tradición judía señalaba que el Mesías entraría por esa puerta para liberar Jerusalén. No solo tapió la puerta, sino que colocó un amplio cementerio musulmán delante, porque sabía que los sacerdotes judíos tienen prohibido pasar por un cementerio.

Sin embargo, queriendo impedir el cumplimiento de una profecía, lo que hizo en realidad, sin quererlo, es cumplir otra, la que figura en los primeros versículos de Ezequiel cap. 44. que dice:
“Entonces me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada.
Y el Señor me dijo: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá y nadie entrará por ella, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por eso permanecerá cerrada”.

Esta profecía se cumplió cuando Yeshua hizo la entrada triunfal en Jerusalén. Es ampliamente aceptado que Jesús entró por la zona oriental de Jerusalén, ya que según Lucas 19, venía de las aldeas de Betfagué y Betania, situadas cerca del monte de los olivos, por lo que la entrada natural era la que correspondía a la actual puerta dorada. El Maestro enseñaba en el templo por la mañana y al atardecer iba al monte de los olivos.

De nuevo, Dios utiliza los tiempos y las decisiones de los gobernantes para llevar a cabo sus propósitos, aunque éstos tengan unas intenciones totalmente opuestas. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia: utilizó el edicto de César Augusto, para que Jesús naciera en Belén. Cuando, a lo largo de la historia, perseguía a la iglesia con el fin de aniquilarla, ésta se multiplicaba más y más. Después de que los nazis intentaran aniquilar al pueblo judío, las naciones unidas propiciaron el establecimiento del moderno estado de Israel. Y así hay multitud de ejemplos a lo largo de la historia, y aún hoy sigue pasando, como ocurre en Cuba, donde los progresivos impedimentos que las autoridades están imponiendo a la iglesia allí, está provocando que ésta no deje de crecer.

Muchos estudiosos de las profecías creen que el Mesías volverá a entrar por esa puerta, cuando regrese en la segunda venida, ya que, por un lado, según Zacarías cap. 14, pondrá sus pies sobre el monte de los olivos, que se encuentra en frente de la puerta. Y por otro, según Ezequiel cap. 47, el futuro templo estará orientado al este, por lo que es bastante lógico pensar que efectivamente será así. Saludos.