HRW acusa a AP y Hamás de torturar a los disidentes

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La ONG Human Rights Watch denunció los brutales mecanismos de represión ejercidos contra la población palestina en Gaza y Cisjordania con un informe titulado "Dos autoridades, un camino, cero disidencia: arresto arbitrario y tortura bajo la Autoridad Palestina (AP) y Hamás".
"Veinticinco años después de Oslo, las autoridades palestinas tienen poder limitado en Cisjordania y Gaza, y sin embargo, donde tienen autonomía han desarrollado estados policiales paralelos", dijo el vicedirector del programa de HRW, Tom Porteous, sobre el informe de 149 páginas.
Las detenciones se centran en opositores políticos, activistas, periodistas o ciudadanos críticos, y se efectúan en campus universitarios o protestas antigubernamentales.
La AP, controlada por Al Fatah, que encabeza el presidente Mahmud Abbás, detiene metódicamente a simpatizantes de Hamás, del mismo modo que el movimiento islamista, con Ismail Haniyeh en Gaza al frente del buró político, comete "abusos" similares contra partidarios del partido nacionalista o funcionarios que sirvieron en la AP en Gaza antes de que este se apoderara del control de la Franja en 2007, mediante un sangriento golpe.
El informe, tras dos años de investigación, repasa 86 casos y aporta nombres y apellidos de ex detenidos como Hamza Zbeidat, empleado de una ONG, arrestado en Cisjordania por llamar en una red social "a luchar tanto contra la AP como contra la ocupación (israelí)".
"¿Duermen tus niños (dirigiéndose a los líderes de Hamás) en el suelo como hacen los nuestros?", fue otro mensaje publicado en Facebook que motivó la detención durante 15 días del periodista Amer Balousha en Gaza el año pasado.
"Está prohibido escribir en contra de Hamás, te dispararemos", le dijeron las fuerzas de seguridad, según recoge el informe.
El texto refleja también las torturas a las que son sometidos en los interrogatorios y asegura que la táctica más utilizada por la AP y Hamás es la conocida como "shabeh", con la que les fuerzan a mantener posturas dolorosas durante horas.
En Gaza suelen ser metidos en una habitación llamada "bus" y son obligados a sentarse en sillas infantiles durante largo tiempo, incluso días.
"Las fuerzas palestinas tanto en Cisjordania como en Gaza utilizan regularmente amenazas, burlas, confinamiento solitario y golpes, incluidos azotes y latigazos en los pies de los detenidos, para forzar confesiones, castigar e intimidar a los activistas", menciona el documento.
El informe también señala que además de las torturas se confiscan aparatos electrónicos, se dejan investigaciones abiertas y se obliga a los detenidos a comprometerse a no participar en acciones de disidencia.
Los detenidos por la AP suelen ser liberados sin que se les retiren los cargos, lo que se utiliza como excusa para potenciales detenciones posteriores, mientras que el grupo terrorista islámico Hamás les hace firmar un acuerdo de no volver a participar en acciones similares a las que motivaron el arresto.
Los casos documentado ocurrieron en 2016 y 2017, y las conclusiones resultan de 147 entrevistas a ex detenidos y familiares, abogados, doctores, y del estudio de documentos oficiales y fotografías.
HRW insta a los países que asisten financieramente a las fuerzas de seguridad palestinas de la AP, como EE.UU. y la Unión Europa, o a los que respaldan a Hamás, como Turquía, Irán y Qatar, a que suspendan los fondos "hasta que las autoridades pongan fin a estas prácticas y responsabilicen a los culpables".
La organización contactó con organismos oficiales de seguridad de la AP y Hamás que alegan que se trata de casos aislados, que serán investigados y sus responsables procesados. EFE y Aurora