Holanda y Suecia, van por el triunfo en la gran final de Eurovisión en Israel

Post thumbnailJohn Lundvik Foto: Kim Metso Wikimedia CC BY-SA 4.0
La final de pronóstico más abierto de los últimos años del Festival de Eurovisión, con Madonna entre sus invitados, se jugará con todas sus grandes bazas después de que en la semifinal de este jueves hayan logrado su clasificación países como Holanda y Suecia, serios aspirantes al triunfo.

Sin grandes sorpresas esta vez, junto a ellos han conseguido también su pase los representantes de Rusia, Azerbaiyán, Dinamarca, Noruega, Suiza, Malta, Albania y Macedonia del Norte.

Dieciocho países han participado en esta segunda criba del certamen, celebrada en Expo Tel Aviv como la del pasado martes, pero mucho más competida y de mayor nivel, lo que se ha resuelto con la eliminación de Armenia, Irlanda, Lituania, Moldavia, Rumanía, Letonia, Croacia y Austria.

La gala ha arrancado entre aplausos con la confirmación de que Madonna actuará en el programa del sábado, noticia que la Unión Europea de Radiodifusión anunciaba a los medios solo unos minutos antes, tras semanas de idas y venidas desde que saltara el primer rumor y con la diva en suelo israelí desde hace dos días.

Sin perder un minuto, la temperamental armenia Srbuk ha saltado al escenario para interpretar su medio tiempo "Walking Out", teñido de pop oscuro y emocional, haciendo gala además de un gran dominio de la voz.

Mucho más colorida era la propuesta también pop de la irlandesa Sarah McTernan con "22", aunque ella se ha revelado un tanto incapaz de trasladar la jovialidad que exigía el tema, no como la intensa interpretación de la moldava Anna Odobescu con la balada "Stay", poco original melódicamente sin embargo, como su puesta en escena a partir de dibujos de arena.

Suiza, uno de los platos fuertes de la velada con el r&b de tintes mediterráneos e incluso flamencos de Luca Hänni con "She Got Me" ha dado la energía que se esperaba de él, hasta quedarse cerca de alzarse como contrapartida masculina de Eleni Foureira con "Fuego".

El folk suave y de sabor añejo de "That Night", de los letones Carousel, ha permitido introducir instrumentos inéditos en esta edición como el contrabajo, elegancia a ritmo lento previa al relativo sopor provocado por la rumana Ester Peony con "On A Sunday", balada con aires de tango.

El punto "naif" de "Love is forever" con la danesa Leonora se ha convertido en el contrapunto ideal para la irrupción seguidamente en el escenario del sueco John Lundvik con su góspel "Too Late For Love", uno de los maridajes mejor cerrados de voz, melodía y puesta en escena, vibrante.

Casi susurrada ha transcurrido "Limits", la muy intimista propuesta de la austríaca Paenda y su cabello azul eléctrico, como los arreglos de la canción, frente a la balada declamada del croata Roko, "The Dream", un exceso como sus alas doradas.

La vista y los oídos de este jueves también estaban muy pendientes de la maltesa Michela con "Chameleon", pop de moderna producción en el que ha jugado con los colores como principal motivo de su escenografía, mejor entonada en la voz que en la coreografía.

El lituano Jurij Veklenko ha enamorado con su balada atmosférica "Run With The Lions" tanto como con su líquida mirada azul, justo antes de que el ruso Sergey Lazarev, tercero en Eurovisión 2016, apostara por una elaborada puesta en escena de espejos y juegos visuales y un tema de pretendida querencia épica, "Scream", en línea con la albanesa Jonida Maliqi y "Ktheju Tokës".

"Spirit In The Sky", la fusión de "eurodance" y canto nativo de los noruegos KEiiNO ha devuelto al festival a los bailables años 90, lo que paradójicamente ha permitido que brillara más la favorita en las apuestas, "Arcade" del holandés Duncan Laurence, solo al piano, prácticamente a oscuras, en un ejercicio de sensibilidad al extremo, con latigazos de electrónica y vellos de punta.

El turno de actuaciones lo han cerrado otros dos temas en contraste, el emocional canto feminista "Proud" de Tamar Todevska, por Macedonia del Norte, y la catarsis discotequera "Truth", interpretada por una fuente de pura energía viril llamado Chingiz, de Azerbaiyán, con otra de las grandes puestas en escena de la noche.

Aunque si una actuación ha despertado una cerrada ovación ha sido la del intermedio musical a cargo del famoso grupo israelí Shalva Band, integrado por ocho artistas con diversas discapacidades, quienes han interpretado el ya clásico "A Million Dreams", de la BSO "The greatest showman".

Junto a los clasificados de este jueves, la gran final de Eurovisión 2019 contará con la gran "tapada" de la edición, Australia, además de Islandia, Estonia, Bielorrusia, Serbia, Chipre, República Checa, Eslovenia, Grecia, San Marino y los países del grupo de "los 5 grandes": España, Reino Unido, Alemania y, muy bien posicionados en las apuestas, Italia y Francia. EFE